Emergencia ambiental

Derrame en Yanashi persiste: crudo reaparece tras 26 días en Loreto

Aumento del caudal reactiva contaminación en comunidades del río Orosa.

referendum gu 2018 9 de diciembre

Loreto.- La comunidad de Yanashi, en el distrito de Fernando Lores, enfrenta una grave emergencia ambiental que persiste a 26 días del derrame de más de 300 barriles de petróleo en la cuenca del río Orosa.

Lejos de disiparse, la crisis se agrava debido al incremento del caudal, que ha provocado el rebrote de crudo desde las riberas, afectando nuevamente a las poblaciones indígenas de la zona.

El desastre se originó el pasado 10 de abril, cuando un convoy de la empresa L M de Navegação y Transportes LTDA encalló frente a la desembocadura del río Napo.

La embarcación trasladaba aproximadamente 100 mil barriles de crudo desde el lote 95, en Puinahua, con destino a Manaos.

El impacto dañó el casco de una de las barcazas, generando una fuga masiva que rápidamente se extendió por los cuerpos de agua amazónicos.

Para el 12 de abril, las manchas de petróleo ya habían llegado a Yanashi, contaminando cochas, quebradas y fuentes de agua esenciales para la subsistencia de las comunidades locales.

Estas áreas son vitales no solo para el consumo humano, sino también para la pesca, principal actividad económica y alimentaria de la población.

A pesar de los esfuerzos de contención liderados por la empresa Clean Pacific, encargada de la remediación, las condiciones naturales han complicado las labores.

El aumento del nivel del río, superior a los dos metros, ha provocado que el petróleo se adhiera a la vegetación ribereña, dificultando su recolección.

En las últimas horas, se han identificado nuevos afloramientos de crudo, evidenciando que el problema está lejos de resolverse.

Desde la vigilancia ciudadana, se advierte que la respuesta brindada hasta el momento resulta insuficiente frente a la magnitud del daño ambiental.

Si bien la empresa responsable ha entregado víveres y agua a los afectados, estas acciones son consideradas paliativas ante una crisis que ha dejado el agua no apta para el consumo humano y ha comprometido seriamente los ecosistemas acuáticos.

Especialistas y actores locales coinciden en que la remediación en la selva baja es un proceso complejo que requiere intervención sostenida y supervisión estatal.

El riesgo radica en que los residuos de hidrocarburos, atrapados en la vegetación y el suelo, continúen liberándose durante semanas o meses, prolongando la contaminación.

La situación en Yanashi expone la vulnerabilidad de los ecosistemas amazónicos frente al transporte de hidrocarburos y plantea la urgente necesidad de medidas más estrictas para prevenir y mitigar este tipo de desastres.


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