Artículo de Opinión
El cuello de botella hidrocarburífero: La paralizada ampliación de Petroperú que ahoga la economía de Pucallpa


Por: Roberto Alván
Pucallpa y la región Ucayali han vuelto a sentir la extrema fragilidad de su matriz logística.
Bastaron apenas catorce horas de interrupción en el transporte de hidrocarburos para encender las alarmas en el Frente de Defensa, los gremios de griferos y la ciudadanía.
Aunque las autoridades, en una reunión conjunta entre Petroperú, la Defensoría del Pueblo, Osinergmin y el Ministerio Público, constataron la llegada de cisternas para estabilizar el despacho y descartaron un incremento de precios de lista, la desconfianza persiste.
Y la razón es clara: la vulnerabilidad no es un accidente, es un problema estructural.
La decisión operativa de Petroperú de paralizar actividades en la Planta de Pucallpa durante los festejos patrios del 28 y 29 de julio dejó al descubierto un margen de maniobra alarmantemente estrecho.
En una región con alta demanda y conexiones complejas, darse el lujo de no operar dos días seguidos expone a toda la población al borde del desabastecimiento.
Un diagnóstico urbano y logístico insostenible
La actual Planta de Ventas de Pucallpa no solo es insuficiente; es un riesgo latente:
Capacidad microscópica:
La planta opera con apenas 5,000 barriles (5 MB) de almacenamiento en un área de 12,600 m², un volumen diminuto para las exigencias de consumo de Ucayali.
Peligro en el casco urbano:
Las instalaciones se ubican en pleno centro poblado de Pucallpa, rodeadas por tres colegios, un mercado y un centro comercial (Mall/Plaza Vea), lo que representa un severo riesgo de seguridad pública y un pasivo ambiental urbano.
La promesa incumplida: La Planta N.° 2 (Ex-Maple)
La solución técnica está trazada y archivada desde hace años: habilitar la Nueva Planta de Ventas Pucallpa N.° 2 (Ex-Maple).
Este proyecto plantea trasladar las operaciones a un terreno de 60,000 m² en la margen del río, lo que permitiría multiplicar por doce la capacidad de almacenamiento, alcanzando los 61,000 barriles (61 MB).
El dato:
Según las proyecciones iniciales, incluso las más pesimistas, la planta debió entrar en funcionamiento en diciembre de 2023.
Hasta la fecha, los avances son insuficientes y la gestión política para destrabarla sigue paralizada.
Impacto en la economía de Ucayali y la Amazonía
La parálisis de este proyecto no es solo un trámite burocrático inconcluso; es un freno directo al desarrollo socioeconómico de la Amazonía peruana:
Especulación y encarecimiento de la canasta básica:
Aunque Petroperú mantenga sus precios oficiales, la mínima sombra de escasez desata olas especulativas en los grifos locales, encareciendo el pasaje urbano y el flete de alimentos.
Impacto en el comercio fluvial y regional:
Pucallpa es la puerta de entrada energética para Loreto y diversas comunidades nativas.
Un desbalance en Pucallpa frena el transporte de carga, la madera, la agricultura y la palma aceitera.
Incertidumbre para la inversión:
Ningún sector productivo puede proyectar crecimiento cuando el insumo primario de transporte y energía depende de un stock que se agota en cuestión de horas.
Un llamado a la acción gubernamental y legislativa
Exigir la culminación de la Planta Ex-Maple no es un pedido regionalista, es una urgencia de seguridad nacional y eficiencia presupuestal.
Los activos de Petroperú en la zona están disponibles para ser optimizados.
El nuevo Ejecutivo, junto con los legisladores de la región Ucayali, debe asumir el compromiso de destrabar esta obra de manera inmediata.
Elevar la reserva de 5,000 a 61,000 barriles es la única vía real para blindar a Pucallpa del fantasma del desabastecimiento y darle a la Amazonía la estabilidad energética que necesita para crecer.

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