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Cómo elegir el mejor serum facial según tus necesidades
La clave está en entender qué activo necesita tu piel en cada momento.

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Elegir un mejor serum facial puede transformar completamente tu rutina de cuidado de la piel. Estos concentrados de activos penetran en las capas más profundas de la dermis, ofreciendo resultados visibles que las cremas hidratantes tradicionales no siempre logran. Con texturas ligeras y fórmulas potentes, los serums se han convertido en el paso esencial para tratar preocupaciones específicas como arrugas, deshidratación, manchas o pérdida de luminosidad.
La clave está en entender qué activo necesita tu piel en cada momento. Si buscas opciones respaldadas por la dermatología francesa y testeadas clínicamente, el serum La Roche Posay ofrece formulaciones especializadas con ingredientes de alta concentración para diferentes objetivos de cuidado facial.
Activos esenciales: ácido hialurónico, vitamina C y retinol
El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en nuestra piel y tejidos, cuya principal función es retener el agua, lo que lo convierte en un excelente hidratante utilizado en cosmética para mejorar la elasticidad, suavidad y firmeza de la piel. Este activo es ideal para quienes buscan hidratación profunda sin sensación grasa.
La vitamina C, también conocida como sérum antioxidante o iluminador, es capaz de limitar la pigmentación, atenuando las manchas oscuras en la piel o hiperpigmentación y unificando su tono, además de que sus propiedades antioxidantes protegen eficazmente la piel de los radicales libres. Aplicarla por la mañana potencia su efecto protector contra el daño ambiental.
El retinol ha sido durante mucho tiempo uno de los activos estrella para combatir los signos del envejecimiento, gracias a su capacidad para estimular la renovación celular y mejorar la firmeza. Aunque su uso ha generado cierta controversia por posibles efectos adversos a largo plazo, las formulaciones modernas han optimizado su concentración para minimizar irritación mientras mantienen su eficacia antiedad.
Beneficios específicos de cada activo en tu rutina
Ácido hialurónico para hidratación instantánea
El ácido hialurónico ofrece hidratación profunda al ser capaz de atraer y retener grandes cantidades de agua, lo que mejora visiblemente el aspecto de la piel seca o deshidratada. Disminuye líneas de expresión al rellenar la piel desde dentro, reduciendo la apariencia de arrugas finas, y es apto para todas las pieles gracias a su textura ligera y no comedogénica.
Los serums con este activo funcionan como esponjas moleculares que capturan la humedad del ambiente y la llevan a las capas más profundas de la dermis. Son especialmente efectivos cuando se aplican sobre piel ligeramente húmeda, maximizando su capacidad de retención de agua.
Vitamina C para luminosidad y protección antioxidante
La vitamina C actúa como antioxidante, ilumina la piel, estimula la producción de colágeno y unifica el tono. Es un potente antioxidante que promueve la síntesis de colágeno, revitaliza la piel, proporciona luminosidad, unifica el tono, ayuda a atenuar manchas y protege contra los radicales libres.
Este activo es fundamental en rutinas matutinas porque crea un escudo protector contra la contaminación y los rayos UV. Su aplicación constante mejora el tono desigual y reduce la apariencia de manchas solares o post-acné en aproximadamente cuatro a seis semanas.
Retinol para renovación celular profunda
El retinol promueve la renovación celular y la producción de colágeno, lo que ayuda a reducir la aparición de arrugas y líneas finas. Al acelerar la renovación celular, puede ayudar a suavizar la piel y mejorar su textura. Es el activo antiedad por excelencia, recomendado por dermatólogos para pieles maduras.
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Cómo incorporar serums en tu rutina de skincare
Una rutina equilibrada puede beneficiarse de la combinación de estos tres ingredientes clave. Por la mañana, limpia el rostro con un limpiador suave, aplica vitamina C para proteger y unificar el tono, sella la hidratación con ácido hialurónico, y finaliza con protector solar SPF 30 o superior.
El sérum facial puede aplicarse directamente después del limpiador o del tónico, pero nunca después de la crema hidratante, el maquillaje o la crema solar. La limpieza facial ayudará a preparar tu piel y a eliminar cualquier acumulación o deshechos que puedan dificultar la absorción del sérum, consiguiendo así que penetre mejor en la dermis.
Por la noche, la estrategia cambia. Retira impurezas y maquillaje con una doble limpieza, aplica retinol o retinal para estimular la renovación celular, y usa ácido hialurónico para mantener la hidratación durante la noche. Este orden maximiza la eficacia de cada producto.
Técnica de aplicación para mejores resultados
Para aplicar el sérum, coge 2-3 gotas y extiéndelo a toquecitos en la cara y el cuello, siendo más recomendable dar toques que frotar para favorecer su absorción. Esta técnica de presión suave permite que los activos penetren sin arrastrar la piel.
Una vez se aplica el sérum facial sobre la palma de las manos, se empieza con las manos enfrentadas y las yemas de los dedos en el centro de la frente, por encima de las cejas. Se presiona unos segundos y se repite apretando de la misma forma en dirección al exterior, consiguiendo con pequeños toquecitos una mejor penetración.
Espera entre 30 segundos y un minuto antes de aplicar tu crema hidratante. Este tiempo permite que los activos comiencen su trabajo sin interferencia de otros productos. El serum adecuado puede marcar la diferencia en la textura y apariencia de tu piel cuando se aplica correctamente.
Combinaciones de activos que potencian resultados
Vitamina C + Ácido hialurónico: La vitamina C ofrece mejores resultados en una piel hidratada y sana, y aquí es donde entra en juego el ácido hialurónico para hidratar la piel. Esta dupla matutina protege y rellena simultáneamente.
Retinol + Ácido hialurónico: Es recomendable aplicar el retinol por la noche seguido de un producto con ácido hialurónico para combatir la sequedad que el retinol puede causar, mientras que por la mañana el ácido hialurónico puede usarse para mantener la hidratación a lo largo del día.
Niacinamida + Vitamina C: Aunque tradicionalmente se creía que no debían mezclarse, las formulaciones modernas permiten combinarlos para obtener beneficios antimanchas y antioxidantes potenciados.
Ácido hialurónico + Ceramidas: Esta combinación refuerza la barrera cutánea mientras hidrata, ideal para pieles sensibles o reactivas que necesitan reparación y protección.
Péptidos + Retinol: Juntos estimulan la producción de colágeno desde diferentes vías, maximizando el efecto reafirmante y antiedad en pieles maduras.
Señales de que tu serum está funcionando
Los sérums cuentan con una textura mucho más ligera que la crema y de rápida absorción, sumado a fórmulas con una mayor concentración de activos capaces de penetrar en las capas más profundas, alisando las arrugas y líneas de expresión, unificando el tono de la piel y proporcionando un extra de hidratación.
Los primeros cambios aparecen en una a dos semanas: la piel se siente más suave al tacto, mejor hidratada y con textura mejorada. La luminosidad puede aumentar notablemente en este período inicial. A las cuatro a seis semanas, los cambios más significativos se vuelven visibles: reducción de líneas finas, tono más uniforme y mejora en la firmeza.
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Errores comunes al usar serums faciales
Aplicar demasiada cantidad es uno de los errores más frecuentes. La cantidad que necesitas puede variar dependiendo de tu piel y del producto concreto que tengas, siendo la aplicación estándar de 2 gotas o una cantidad del tamaño de un guisante aproximadamente. Si tienes una fórmula con gotero, utiliza 3 o 4 gotas de sérum en cada aplicación sobre la cara.
Otro error es no esperar entre capas. Aplicar la crema inmediatamente después del serum impide que los activos penetren correctamente. También es común usar retinol durante el día sin protección solar adecuada, lo que puede causar fotosensibilidad y daño solar.
No adaptar el serum a las necesidades cambiantes de la piel es otro fallo habitual. Tu piel puede necesitar más hidratación en invierno o más protección antioxidante en verano. Escuchar las señales de tu piel y ajustar los productos es fundamental.

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