Augusto Lostaunau Moscol

Sobre historias de mi barrio: Barrios Altos de caserita cartonera

Augusto Lostaunau Moscol *

La Cooperativa Editorial Caserita Cartonera es un proyecto de editorial cartonera independiente que agrupa a jóvenes de Lima. Ellos se han embarcado en un gran proyecto: publicar libros cartoneros sobre la historia de los diferentes barrios de Lima. Un proyecto que incluye darle la posibilidad de escribir a los propios vecinos del barrio designado. Así, la primera entrega agrupa diez textos sobre Barrios Altos. Agrupa 9 textos y una décima.

Los autores son: Bernal Fernández, Albino; Chacaltana, Gabriel; Jara Manceidor, Danilo Efraín Tobías; Lossio Quichiz, Julio; Lostaunau Moscol, Augusto; Medina Ycochea, Alejandro Dulio; Medrano, Ignacio; Palacios Paiva, María Teresa; Rodríguez Serra, Fátima y Valdez Quijano, Daniel. Mientras los títulos de los escritos son:

1. Barrios Altos- Décimas libres.
2. El Señor de Los Milagros en miniatura.
3. Las historias del anciano Benvenutto Cisneros.
4. El Colegio Alipio Ponce.
5. Barrios Altos y la historia de la salud de Lima.
6. Aroma a Flores.
7. El Barrios Altos que yo conocí.
8. Vamos a la fiesta del Carmen Negrita.
9. Casa Nacional de Moneda.
10. El espejo de sus vidas

Es un gran esfuerzo el realizado por estos jóvenes que sólo cuentan con el entusiasmo y el deseo de publicar un libro en una ciudad que cada vez lee menos libros y se inclina por la prensa basura de 0,50 centavos. Tuve la suerte de ser uno de los publicados y les transcribo el texto que forma parte de esta selección. Pero, se recomienda la lectura de los otros escritos publicados, los cuales muestran la calidad de los autores como la importancia de la temática abordada. Sólo nos queda desear éxitos para la Cooperativa Editorial Caserita Cartonera en sus futuros proyectos. Éxitos a los autores que en forma desinteresada han apoyado este proyecto.

BARRIOS ALTOS Y LA HISTORIA DE LA SALUD DE LIMA **

Existen dos acontecimientos que nos pueden ayudar a tener una interpretación más objetiva de las características del servicio de salud que tenía la ciudad de Lima a inicios del siglo XX. Ambos son acontecimientos del siglo XIX pero, sirven como entrada.

1) Durante los choques armados entre caceristas y pierolistas en Lima -1895- la Cruz Roja Peruana y sus voluntarios jugaron un rol muy importante frente a la incapacidad del sistema hospitalario existente en la ciudad. En la madrugada del 17 de marzo de 1895 se inició el asalto a la ciudad por parte de los montoneros seguidores de Nicolás De Piérola. Se luchó durante tres días en forma feroz, quizás con más odio y sed de venganza que cómo se defendió Lima de la invasión chilena durante la Guerra de 1879. Las calles, la plazuela de Santa Ana (hoy Plaza Italia), la Avenida Grau y Cocharcas fueron los lugares donde se concentró la lucha. Así en la huerta de la casa del señor Francisco Valverde se instaló una ambulancia para atender heridos, fueron 15 camas habilitadas por el propio Valverde. Damas como las señoras Ángela de Portaro, Francisca Concha y las señoritas Marquina cumplieron las funciones de enfermeras. La señorita Isabel González Prada organizó en su colegio un segundo depósito para heridos, donde se atendieron a 150 combatientes. De igual forma, en la Botica Bustamante el farmacéutico Ismael Bustamante y el Doctor Emiliano Castañeda atendieron 51 heridos (Una Idea, Una Acción. 125 años de la Cruz Roja Peruana.2004).

El desastre social causado por el enfrentamiento armado entre los ejércitos particulares de Andrés Avelino Cáceres y Nicolás De Piérola, pudo ser enfrentado en el aspecto de la salud por profesionales y vecinos voluntarios, organizados por la Cruz Roja Peruana; de otra forma, las cifras de muertos pudieron ser mucho más elevadas de las que tenemos en la historia. La ciudad no estaba preparada en el sector salud para enfrentar este tipo de desastres sociales.

2) El 2 de diciembre de 1895 los médicos del Hospital 2 de mayo, Villar, Odriozola, Quiroga y Mena, Fernández, Montero y Yrujo presentaron un informe al inspector del hospital señor Pedro Oliveira, en el cual hacen saber sobre la existencia de cuatro enfermedades que más pacientes atiende el hospital en forma anual. Se puede leer lo siguiente:

¨Como Ud. Se informará por el cuadro estadístico del Hospital, cuatro han sido las enfermedades que más población ha traído al establecimiento: la tuberculosis, el alcoholismo, la sífilis y el paludismo bajo todas sus formas, siendo de notar, que muchos enfermos han tomado esta última enfermedad en la casa misma, lo que no es extraño toda vez que las salas se encuentran en medio de los jardines que no vienen a ser en suma sino verdaderos focos de paludismo…¨ (Víctor Alzamora Castro. Mi Hospital. 1963).

Es decir, la población enferma asistía al Hospital 2 de Mayo buscando una cura para su enfermedad pero, a cambio de esa cura, eran contagiados de Paludismo, con lo cual, los habitantes de Lima siempre estaban en peligro de enfermar, inclusive dentro del propio hospital. En el mismo informe se hace notar que la leche que se da a los enfermos contiene mucha agua y por paradójico que pueda sonar, un problema mayor de servicios del hospital es la falta de agua en sus instalaciones lo que dificulta la labor de los médicos y pone en riesgo la vida de pacientes y familiares. Además, no eran sólo las precarias instalaciones y las que se levantaron por emergencias y quedaron como parte de las estructuras permanentes de los hospitales de Lima, también el mismo personal que laboraba en ellos.

Es decir, la ciudad había crecido demográficamente y los nuevos barrios construidos “más allá de las murallas”, recibían la permanente migración que sufrió la capital en forma histórica, pero, no estaba preparada para enfrentar un desastre o una emergencia en salud.

Un desastre político social como fueron las luchas entre caceristas y pierolistas, desnudó las carencias en salubridad que tenía Lima a fines del siglo XIX, mientras que, un espacio constituido legalmente como centro de atención –el Hospital 2 de Mayo-, no era el más adecuado u óptimo para el ejercicio de la labor médica.

Si bien es cierto, Lima contaba con una Escuela de Medicina desde las primeras décadas del siglo XIX, con lo cual el personal médico era formado con los conocimientos científicos de la época, no sucedió lo mismo con las enfermeras que, como indica Patricia Córdova Cayo, hasta inicios del siglo XX esta función era cumplida por personal religioso, monjas o hermanas de los conventos, que con sus prejuicios religiosos atendían a los enfermos. Recién

“Desde 1907 Lima contaba con la Escuela de Enfermería de la Casa de Salud de Bellavista para la atención de residentes extranjeros, bajo la responsabilidad de la inglesa Little; en 1915 se crea la Escuela Mixta de Enfermeros que pasa a ser, en 1928, la Escuela Nacional de Enfermeras Arzobispo Loayza de la Sociedad de Beneficencia” (Córdova Cayo 1997: 38).

Siendo el personal de enfermería muy importante en la atención diaria y permanente de los enfermos durante las epidemias, la falta de una preparación científica y, por el contrario, los prejuicios ideológico-religiosos de las monjas, quizás determinó aceptar las epidemias más como un castigo divino que una emergencia y catástrofe social.

Otro caso es el de las parteras que fueron muy importantes para la atención de las mujeres gestantes. Como bien señala el Dr. C.E. Paz Soldán, en una alocución radial del día 19 de mayo de 1946,

“Hipólito Unanue, al fundar la República, creó la primera Maternidad con que contó Lima, tal vez la América hispanolusitana…El Presidente Ramón Castilla, en su primer período de gobierno, renovó la vida de este centro de formación profesional, poco menos que en colapso. El día 6 de diciembre de 1845, queriendo dar una prueba de interés con que consideraba el asunto, presidio la expedición de los diplomas de las alumnas salidas de la nueva Escuela, que funcionó primero en el Hospital de Santa María de la Caridad, y luego en el de Santa Ana…Desde esa época, con fortuna varia, el Perú ha contado con parteras formadas en la Escuela de Partos” (Paz Soldán 1950: 68-69).

Es decir, la mujeres formadas para ser parteras lo hicieron en la práctica misma del acto de atender a una mujer embarazada, su centro de formación fueron la maternidad y los mismos hospitales. Quizás poca teoría y mucha práctica dejando de lado los principios de higiene para las mujeres y los recién nacidos. A pesar de contar con un grupo destacado de médicos y –posteriormente- enfermeras profesionalmente formadas, Lima seguía careciendo de espacios legalmente constituidos para atender enfermos y emergencias de salud.

Referencias
125 Años de la Cruz Roja Peruana. (2004) Una Idea, Una Acción. Cruz Roja Peruana. Lima-Perú.
Alzamora Castro, Víctor. (1963) Mi Hospital. Tradiciones y Anécdotas. Talleres Gráficos P. L. Villanueva, S.A. Lima-Perú.
Córdova Cayo, Patricia. (1997) Mujer y Liderazgo en Salud. Asociación Yunta. Lima-Perú.

Paz-Soldán, Carlos Enrique. (1950) La Demogenia Peruana Y sus Problemas Médico-Sociales. Publicaciones del Instituto de Medicina Social. Universidad de San Marcos de Lima. Lima-Perú.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.
**El texto forma parte de un estudio mayor titulado: Insalubridad e Inseguridad en Lima a inicios del siglo XX.


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