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Covid-19: conoce el trabajo de brigadistas que viajan a comunidades para aplicar la vacuna

Loreto.- Más de 600 nativos de la etnia shawi y 154 kukamas se vacunaron contra el covid-19 en jornadas de un solo día, gracias al trabajo de las brigadas del Minsa que visitan las zonas más alejadas de la Selva para cerrar las brechas de inmunización.

El sol se elevaba inmisericorde mientras las camionetas saltaban, durante horas, por carreteras sin asfaltar, sorteando huecos –enormes como huellas de dinosaurios– que, en realidad, había dejado la temporada de lluvias.

Luego, las brigadas de vacunación de la Dirección Regional de Salud (Diresa) Loreto, bajo sus sofocantes trajes de bioseguridad, se abrirían a pie el paso por la selva.

En esa odisea interminable, cargando consigo las dosis de vacunas anticovid-19, navegaron por ríos y caños fluviales, a bordo de los estrechos pequepeque. (Las vacunas per se habían hecho un viaje extra del extranjero a Lima; y de la capital a Iquitos).

Por ello, cuando los shawi de la provincia de Alto Amazonas, en Loreto, atisbaron la silueta de los profesionales de salud al final de esa larga travesía, los recibieron con agasajos en el campo deportivo del distrito de Balsapuerto, a más de tres horas de distancia de la ciudad de Yurimaguas, capital de Alto Amazonas. Con el personal del Ministerio de Salud (Minsa) llegaba la esperanza de vida.

El apu mayor y presidente territorial de la nación shawi, Wilson Tello Cahuasa, saludó el arribo de las dosis enviadas desde Lima, y hacía un llamado a todos los pueblos originarios a protegerse de la pandemia. El apu fue el primero en dar el ejemplo y se dejó pinchar el brazo.

“Somos 23,000 personas de 378 comunidades y solo con la vacuna vamos a tener mayor defensa para evitar la enfermedad. Por eso, invito a las diferentes nacionalidades indígenas a recibirla. Y agradezco al Minsa por su arduo trabajo en las zonas más alejadas”, dijo Tello, quien estaba acompañado por otros líderes indígenas.

No hubo descanso para las licenciadas y técnicos de la Diresa. Inmediatamente, empezaron primero con el triaje de los nativos –el control de la temperatura corporal, la medida de la presión, entre otros exámenes– como paso previo para la inoculación masiva.

Mientras los niños corrían gritando alegres en busca de la pelota, sus padres, madres y hermanos mayores, con el rostro inexpresivo, permanecían sentados y atentos, aguardando su turno, esperando el pinchazo salvador, portando sus DNI. Luego del pinchazo pasaban al área de descanso, donde recibieron las bolsitas promocionales del Minsa con mascarillas y alcohol.

Julio Mendigure, director ejecutivo de Pueblos Indígenas u Originarios del Minsa, explicó que el Estado garantiza que las vacunas lleguen a toda la población, especialmente a la de los lugares alejados.

“El Minsa tiene una estrategia de llegar con las vacunas hasta su propia comunidad, y lo estamos haciendo con médicos, enfermeras, técnicos, biólogos, odontólogos, con todo el equipo de salud que trabaja para cuidar la vida de la población amazónica”, dijo.

Las brigadas también se desplazaron ese día a las localidades de Jeberos, Lagunas y Shucushyacu, selva adentro desde Balsapuerto, donde convocaron a los adultos mayores de 18 años de edad en los principales espacios públicos ventilados, como colegios y estadios.

En estos centros poblados, las enfermeras realizaron la campaña casa por casa, llevando la vacuna a los pobladores hasta sus propias malocas o viviendas hechas con troncos y hojas de los árboles.

Se trataba de un proceso muy laborioso, pues implicaba subir o bajar, según se encuentre ubicada la vivienda, andando en medio de la floresta, ahuyentando a los mosquitos y soportando las altas temperaturas de esta zona tropical.

Pero para los vacunadores el cumplimiento de su misión es un deber con la patria: las vacunas son esperanza y herramienta vital para evitar el impacto de la tercera ola pandémica en la población más vulnerable de nuestro país, como son los pobladores originarios.

Otras jornadas

El Ministerio de Salud informó también que 154 comuneros de la localidad de Padrecocha recibieron su primera o segunda dosis, por la Diresa Loreto.

Se trata de nativos de la etnia amazónica kukamas que viven a orillas del río Nanay, en la provincia loretana de Maynas.

Los profesionales del Minsa llegaron desde Lima, se trasladaron en pequepeque desde el puerto de

Bellavista-Punchana e inocularon a los nativos en cuatro malocas acondicionadas para la vacunación. En el caso de los shawi, se les aplicó la primera dosis a un total de 584 personas y a otras 22 la correspondiente segunda dosis.


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