Opiniones

De jóvenes y no tan jóvenes

Por Augusto Lostaunau Moscol

El martes 17 de noviembre de 2020, en el diario La República se publicó una entrevista realizada por María Elena Castillo al filósofo Salomón Lerner Febres, ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR); ex Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y actualmente docente principal de dicha casa de estudios superiores.

La entrevista es titulada “Los jóvenes les han mostrado a los congresistas que tienen un límite”, y por su nombre, se puede deducir fácilmente que trata sobre la coyuntura de las protestas sociales contra la vacancia por incapacidad moral permanente que ejecutó el actual Congreso de la República contra el ex presidente Martín Vizcarra Cornejo, y la consiguiente juramentación del presidente del Congreso, Manuel Merino de Lama -congresista representante de Tumbes por el partido político Acción Popular-, como encargado del Poder Ejecutivo, acto que fue rechazada por los medios de comunicación de la concentración propiedad de los grupos de poder económico y político que han copado los gobiernos del Perú en los últimos 200 años.

Dichos medios han destacado hasta el cansancio la participación de miles de jóvenes en dichas jornadas. Incluso, inventaron el término Generación del Bicentenario para identificarlos. Olvidan muchos que, fueron esos mismos medios los que acusaron de terrorismo a los miles de jóvenes que marcharon y lograron eliminar la llamada Ley Pulpín (diciembre 2014-enero 2015), aquella que buscaba condenar a los más jóvenes en mano de obra mucho más que barata. O, los esos mismos medios de comunicación que exigieron a la Policía Nacional del Perú ingresar al campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), que fue ocupado por miles de estudiantes, trabajadores y docentes que se oponen al recorte de la Ciudad Universitaria con la finalidad de construir una pista que en nada solucionará el problema del tráfico vehicular en la capital (septiembre 2019). Por el contrario, privará a Lima de áreas verdes, tan escasas en esta urbe.

Miles de los que marcharon contra la Ley Pulpín u ocuparon la Ciudad Universitaria de la UNMSM, salieron a las calles del Centro de Lima. Ahora ya no eran “terruqueados” ni acusados de ser “manipulados”; por el contrario, eran elevados a la categoría de Generación del Bicentenario.

Entonces, ante la pregunta: “¿Cómo ve el papel que han jugado los jóvenes que han liderado las protestas?”

El filósofo y docente de la PUCP responde:

“Es de mucho interés analizar la conducta de los jóvenes frente a los problemas que se han suscitado en el país con estos desajustes lamentables en la vida política. Lo primero es que yo me siento orgulloso de enseñar a estos jóvenes en la universidad, donde demuestran sus habilidades académicas y junto con el conocimiento maduran su conciencia cívica, su conciencia moral y se hacen eco de lo que significa la injusticia. Ese es un signo de optimismo que deberíamos apreciar en medio de tanto dolor por lo ocurrido”.

La respuesta del ex rector de la PUCP tiene varias aristas. En primer lugar, indica su orgullo por ser el profesor de los jóvenes que participaron en las movilizaciones de noviembre de 2020. Es decir, ¿los jóvenes que “derrocaron” a Manuel Merino de Lama son estudiantes de la PUCP? ¿Lerner Febres les indicó lo que tenían que hacer? ¿Él es la mano negra que “manipula” a esos jóvenes? ¿Es la PUCP el espacio académico dónde se forma la Generación del Bicentenario?

En segundo lugar, sostiene que son sus alumnos de la PUCP los que, gracias a sus clases, maduran su conciencia cívica y moral. ¿Los estudiantes de otras universidades no lograrán jamás conciencia cívica y moral? ¿Los profesionales formados en otras universidades son inconscientes e inmorales? ¿La Historia del Perú nace, crece, se reproduce y muere al interior de la PUCP?

En tercer lugar, asume que esos alumnos -sus alumnos- de la PUCP son un signo de optimismo en medio del dolor. ¿Los estudiantes de otras universidades no generan optimismo? ¿Los estudiantes de otras universidades son las que generan dolor? ¿Tomar la universidad es una demostración vandálica que origina dolor?

Luego, el ex presidente de la CVR afirma que:

“Estos jóvenes se hacen dignos herederos de otros jóvenes que en el año 2000 también hicieron presentes su voz, su opinión en momentos difíciles para la república, y se pronunciaron públicamente y obligaron a que las cosas de algún modo marcharan por el camino correcto. Los jóvenes de hoy lo que están haciendo es reeditar aquello que sus padres en su momento, cuando jóvenes, hicieron contra la injusticia. Todo lo que sucede es un motivo de preocupación, pero también de esperanza habida cuenta de que, tan cerca del bicentenario, vemos jóvenes con el carácter suficiente no solo para hablar, sino actuar, ajustándose a la ley y su conciencia lideran una protesta frente a la injusticia. Son buenos ciudadanos y nos augura, ojalá, políticos mejores”.

Resulta interesante buscar una relación padre/hijos que reemplace el discurso ideológico que se busca imponer. Mejor dicho, asumir que los veinteañeros que participaron en las marchas de noviembre de 2020 son hijos de los veinteañeros que participaron en las marchas del 2000. Salomón Lerner Febres olvida a los miles de jóvenes que participaron en las protestas del “Arequipazo”. Olvida a los jóvenes que participaron en el “Moqueguazo”. Olvida a los jóvenes que participaron en la defensa de Tambogrande. Olvida a los jóvenes que participaron del “Baguazo”. Olvida a los jóvenes que defendieron Conga. Olvida a los jóvenes que defendieron Tía María. Olvida a los jóvenes que protestaron en Espinar. Olvida a los jóvenes que marcharon contra los “Peajes de Lima Norte”. Olvida a los jóvenes de la Universidad Nacional Federico Villarreal que tomaron sus locales contra la corrupción del Partido Aprista Peruano enquistado como cáncer terminal en dicha institución pública. Olvida a los “Pulpines”. Olvida a los estudiantes de la UNMSM que tomaron el campus contra el recorte arbitrario y antojadizo. Olvida a los jóvenes de la Universidad Nacional de Ingeniería, los “hombre araña”, que lucharon contra la corrupción. Olvida a los estudiantes y egresados de la PUCP que protestaron entre noviembre y diciembre de 2018 contra los cobros ilegales y exigiendo la devolución de pagos irregulares. Y olvida a los jóvenes de un largo etcétera.

Mejor dicho, sólo los jóvenes que participan en protestas organizadas y dirigidas por ciertos medios de comunicación tienen “conciencia cívica y moral”. Quizás, los otros cientos de miles de jóvenes son los “terrucos” y los manipulados por los infiltrados. ¿Las luchas sociales del pueblo ahora le pertenecen a la burguesía y sus instituciones?

Un día después, una entusiasta Patricia Montero, escribió -en el mismo diario- que:

“Destacamos con justicia el rol fundamental que sigue jugando la llamada −acertadamente− “Generación Bicentenario”, que no ha dejado las calles y sigue reclamando cambios profundos y, sobre todo, justicia para sus compañeros asesinados y heridos. Pero hay algo sobre lo que nos falta reflexionar, ¿qué hicimos las generaciones que los precedimos para no dejarles un país con extendida desigualdad, injusticia y corrupción?”

Para responder esa pregunta, se debe tener en cuenta que en 1923 el filósofo español José Ortega y Gasset publicó su obra El Tema de Nuestro Tiempo en la cual también reflexionó sobre la importancia de las generaciones. Sostiene que:

¨Las variaciones de la sensibilidad vital que son decisivas en historia se presentan bajo la forma de generación. Una generación no es un puñado de hombres egregios, ni simplemente una masa: es como un nuevo cuerpo social íntegro, con su minoría selecta y su muchedumbre, que ha sido lanzado sobre el ámbito de la existencia de una trayectoria vital determinada. La generación, compromiso vital entre masa e individuo, es el concepto más importante de la historia, y, por decirlo así, el gozne sobre que ésta ejecuta sus movimientos¨.

Desde esta perspectiva, la idea de generación engloba a todos los hombres de una determinada manera de enfocar el mundo y la sociedad, existiendo siempre la contradicción al interior de esta, pero, esta generación no es un homogéneo social sino, existe una minoría y una mayoría, lo que determina otra de las dinámicas de la historia y de la misma generación.

Es decir, a la aun inexistente Generación del Bicentenario se deben incorporar a todos esos jóvenes que no marcharon porque están de acuerdo con la salida de Vizcarra; esos jóvenes que están de acuerdo con la vacancia por incapacidad moral; e, incluso, a los jóvenes que estaban de acuerdo con Manuel Merino de Lama como encargado del Poder Ejecutivo. Así son las generaciones. El mejor ejemplo es la Generación del Centenario.


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