COVID-19

Un millón de muertos por la pandemia de la COVID-19, el nuevo virus alcanza un fatal hito

En todo el mundo con un total de 33.311.425 casos registrados, según Worldometers, que recoge datos de varias fuentes oficiales.

Han pasado 202 días desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en marzo que el brote del coronavirus se había convertido en pandemia.

Este lunes 28 de septiembre, el nuevo virus ha ya matado a más de un millón de personas en todo el mundo con un total de 33.311.425 casos registrados, según Worldometers, que recoge datos de varias fuentes oficiales.

Las naciones europeas no se han librado de las oleadas de coronavirus y durante varios meses constituyeron el epicentro de la pandemia.

"Se va a poner más difícil. En octubre, noviembre, vamos a ver más mortalidad", dijo el 14 de septiembre Hans Kluge, director de la oficina europea de la OMS.

Estados Unidos es el país que registra el mayor número de muertes, con 209.453 fallecimientos desde el comienzo de la pandemia, seguido por Brasil (141.776) e India (95.574).

Cuatro estados europeos están entre los diez países más afectados: Reino Unido, Italia, Francia y España. 

En cuanto a las muertes por cada 100.000 habitantes, Bélgica, Andorra y España se encuentran entre los países más afectados de Europa con 88,2, 73,9 y 67,3 respectivamente.

La pista de hielo que se transformó en una morgue

Cinco vacunas (tres occidentales y dos chinas) están en la fase 3 de los ensayos. Una vacuna candidata rusa, la Sputnik V, ha dado resultados preliminares alentadores.

El 11 de marzo, cuando la OMS declaró que el coronavirus era una "pandemia", 30 países y territorios registraron 4.500 muertes, dos tercios de ellas en China, pero Italia (800 muertes) e Irán (300 muertes) vieron cómo se disparaba rápidamente su número de fallecidos.

En Italia, el primer país fuera de China en confinar a su población, los testimonios de médicos exhaustos, explicando que ante la afluencia de enfermos tenían que elegir a quién tratar "como en situaciones de guerra", comenzaron a disparar las alarmas en Europa.

Mientras la epidemia se extendía por España, que se convirtió en el segundo país más afectado de Europa, una pista de hielo se tuvo que reconvertir en una morgue en Madrid.

En Ecuador, los cadáveres en descomposición llenaban las calles de Guayaquil, la segunda ciudad más grande del país y se creó una fuerza especial para eliminarlos.

"Un antes y un después"

Cuando Francia superó el umbral de los 3.000 muertos a finales de marzo, Patrick Vogt, un médico dijo conmovido: "Varios médicos estaban empezando a morir".

"Hubo un antes y un después", añadió.

En Reino Unido, la estrategia de dejar que el virus construyera "inmunidad de rebaño" se volvió insostenible y el país confinó su población el 23 de marzo.

A principios de mayo, el país superó a Italia con más de 30.000 muertes.

Más de 4.500 millones de personas en 110 países o territorios se vieron entonces obligadas o alentadas por sus autoridades a permanecer confinadas en sus hogares.

El aplazamiento o la cancelación de grandes eventos deportivos y culturales fue en aumento: los Juegos Olímpicos de Tokio, el Festival de Cine de Cannes, la Euro-2020 y la Copa América de fútbol, el Torneo de Rugby de las Seis Naciones...

La pandemia además forzó a quedarse en tierra a casi toda la flota aérea mundial. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) estima que el déficit del sector para 2020 es de 419.000 millones de dólares.

El impacto en la mayoría de las principales economías del mundo no se hace esperar: una contracción sin precedentes en el segundo trimestre. En Estados Unidos, la mayor economía del mundo, la caída fue del 9,5%, según la OCDE, y en abril se destruyeron más de 20 millones de puestos de trabajo.

Una nueva forma de morir

"Los sacerdotes o la familia ya no pueden ir a la cabecera del moribundo y esto representa una fractura abisal", dice la socióloga franco-israelí Eva Illouz.

Es "devastador", dice Mónica Farias, que en Argentina sólo pudo intercambiar unas pocas palabras por teléfono con su padre antes de su muerte.

Las tradiciones funerarias se están interrumpiendo.

Los iraquíes han tenido que enterrar a sus seres queridos durante meses en un cementerio especial cerca de Najaf, en el sur de Bagdad.

En Sudáfrica, los enterradores van vestidos con ropas protectoras de color amarillo brillante. En San Cristóbal, Venezuela, "sólo los sepultureros pueden estar allí", explica Fermín Pérez, empleado del cementerio.

En Estados Unidos, el país más afligido del mundo, la pandemia, minimizada por el presidente Donald Trump, está en el centro de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.

En Brasil, el segundo país más afectado del mundo, está despertando temores ancestrales entre los pueblos indígenas de la cuenca del Amazonas: las enfermedades europeas han diezmado el 95% de las poblaciones indígenas de América.

En Asia, el aumento ha sido constante desde abril. El continente se acerca ahora a 1.500 muertes al día.

Italia, sin embargo, parece que se está alzando frente a la adversidad: el número de contagios diarios permanece por debajo de 2.000 durante semanas. Los italianos "han reaccionado con fuerza y han invertido la tendencia", dijo la OMS en Twitter el viernes.


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