Tecnología

Microsoft ha vuelto a las malas artes con el nuevo Edge

Hace unos días que hablábamos del nuevo Microsoft Edge y no para bien, aunque hasta ahora ese había sido el tono predominante al tratar sobre el nuevo navegador web de Microsoft. Y es que Microsoft ha hecho un muy buen trabajo con Edge (dejando a un lado lo pernicioso para con la privacidad que tiene, pues para quien ya usa Windows 10 es solo una cucharada más de lo mismo).

Hablábamos del nuevo Microsoft Edge en términos poco halagüeños, digo, y la razón no era otra que la del terrible proceder del navegador en lo que a la importación de datos se refiere. Porque cuando abres por primera vez el navegador… Perdón, cuando el navegador se abre él solo por primera vez, pidiéndote que lo hagas el predeterminado y sugiriéndote importar tus datos desde otros navegadores… Es como el tipo ese que te encuentras por la calle y te pide unos euros para coger el autobús, pero antes de que le respondas ya te los ha cogido de la cartera.

Tal cual: por eso el titular del otro día no gusto mucho a algunos, a pesar de que fuera tristemente preciso. Decía un comentario que «robar es apropiarse de algo sin consentimiento del propietario» y que no entendía que tenía que ver eso con lo que hace Microsoft Edge al importar datos… Pero es que es eso exactamente lo que hace: se apropia de los datos guardados en otros navegadores y solo cuando le has dejado terminar el proceso y le indicas que no quieres realizar la importación, los elimina… ¿sin haberlos sincronizado antes a la nube? Quién sabe.

Sin embargo, esta no es la única actitud dolosa que está teniendo Microsoft con el nuevo Edge. Una de las últimas actualizaciones del sistema (Windows 10 2004, pero también otras menores en versiones anteriores) está intentando hacer tragar al usuario con el navegador al viejo estilo mafioso de los de Redmond, lo cual es tan penoso como torpe, cuando lo cierto es que por primera vez en muchos años pueden presumir de una aplicación que ofrece un valor que compite con lo mejor en su categoría y que, por lo tanto, se promociona en positivo por sí sola.

Por cierto y para que no haya confusiones acerca de los términos que estoy empleando (como sucedió con el de robar, cuya segunda acepción es la de «tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea»), mafioso viene de mafia, cuya tercera acepción es la de «grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos».

Pues bien, esa es la actitud que está teniendo Microsoft a la hora de ‘promocionar’ el nuevo Edge entre los usuarios, según denuncian muchos de ellos en redes sociales y se hacen eco medios como The Verge. Una vez llega la mencionada actualización, la cual introduce la llamada «Primera experiencia de ejecución» en el registro de cambios, el usuario se va a encontrar con…

- Que el nuevo Microsoft Edge se va a instalar sin haberlo pedido, lo cual tiene su justificación al tratarse del reemplazo oficial del anterior navegador web de Windows.

- Que Microsoft Edge se inicia a pantalla completa y comienza a realizar la importación de datos sin que se note, tal y como he descrito antes.

- Que, por su puesto, intenta que el usuario lo tome como el navegador web por defecto del sistema, sin ofrecer una opción claramente obvia de negarse a ello (hasta que los procesos que ejecuta a espaldas del usuario hayan concluido).

- Que incluso aunque se le niegue todo lo que pide, añade su propio icono al panel del escritorio.

- Que de negarle todo lo que pide de manera prematura, se cierra -esto podría ser un fallo- sin aplicar correctamente los cambios y se queda como navegador predeterminado.

- Y que incluso haciéndolo todo como corresponde, esto es, aguantando estoico a que termine de hacer todo aquello que nadie le pidió y rechazándolo, cuando vuelvas a abrir una web volverá a aparecer en pantalla la sugerencia de que «Microsoft Edge» te va a gustar y tal…

Todo esto, como he señalado, es el peor error que podría cometer Microsoft con una aplicación que tiene mucho a su favor, porque lo que provoca en muchos usuarios es un rechazo absoluto a las maneras que se traslada directamente a la imagen del producto, como se demuestra echando un vistazo a lo que están publicando muchos usuarios de Windows por Internet. Y si los adjetivos que he utilizado te molestan, mejor no leas lo que dicen algunos medios en Estados Unidos.

Un último apunte acerca de «lo pernicioso para con la privacidad» de Microsoft Edge: ni Google Chrome llega a sus extremos, aunque tenga los suyos propios. Pero una cosa no quita la otra y si ya se utiliza Windows 10 sin preocuparse por el tema, el resto de bondades del navegador pueden compensar. Por eso lo que está haciendo Microsoft para ‘presentarlo’ al usuario es tan obsceno.



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