Augusto Lostaunau Moscol

Lealtades secretas

Augusto Lostaunau Moscol *

Según el congresista Javier Velásquez Quesquén, la alianza del Partido Aprista Peruano (PAP) con Fuerza Popular (FP) ha llegado a su final. Es decir, las dos organizaciones políticas que tienen como principal objetivo bloquear cualquier acción del Poder Judicial sobre sus líderes, han dejado de lado su relación de poder que les permitió controlar la Mesa Directiva del Poder Legislativo desde el 2016. Aunque, no se ha dicho nada de la alianza con el tercer socio: Alianza Para el progreso.

En 1993, el actual congresista por el PAP, Mauricio Mulder Bedoya publicó un artículo titulado Lealtades Secretas (que forma parte de su libro La farsa Democrática) donde sostiene que:

“El Fujimori del 5 de abril en cambio nos enseña lo que es una mayoría domesticada al extremo. Cambió a sus actores y puso personajes más idóneos y susceptibles de ser controlado, no en virtud de una bien entendida disciplina sino con la novísima y siempre efectiva coerción. Porque lo que hay desde el 5 de abril es una nueva política de Palacio, prestada de alquiler por Fujimori e impuesta, que duda cabe por el inefable dúo Montesinos-Nicola Di Bari.”

Es decir, Mauricio Mulder Bedoya, en 1993, tiene una percepción bastante acertada de cómo se maneja el Congreso de la República desde el núcleo de poder del fujimorismo. Los fujimoristas que ocupan los escaños del Congreso Constituyente Democrático (CCD) no tienen capacidad de determinar sus propias decisiones frente a las coyunturas. Ellos sólo reciben órdenes que acatan. Y las acatan porque existe una coerción efectiva sobre los mismos.

¿En qué cambio entonces la bancada fujimorista elegida el 2016? Desde “La Botica” todos eran dirigidos. Desde “La Botica” se indicaba qué deberían hacer frente a las coyunturas políticas. Desde “La Botica” el núcleo duro del fujimorismo. ¿No lo intuía Mulder? ¿No logró percibir ningún acto de coerción sobre sus aliados en el control de la Mesa Directiva del Poder Legislativo?

Acaso, la coyuntura era distinta y, por lo tanto, su capacidad perceptiva e interpretativa también tenía que ser distinta. En 1993 el fujimorismo era el “enemigo” que luego del golpe de Estado “intentó” encarcelar al ex presidente Alan García Pérez. Aquella leyenda urbana urdida días después del 5 de abril que sostiene la permanencia de Alan García Pérez dentro de un tanque de agua. Aquella leyenda urbana del asilo político en Colombia, cuando en realidad pasó horas agradables en un barrio parisino de “gente pudiente”. La leyenda urbana de ser Reo Contumaz que pasaba las horas en los estadios de futbol durante el Mundial de 1998. Y, la peor de las leyendas tejidas alrededor de García Pérez, de ser “declarado inocente” cuando en realidad se determinó que los delitos cometidos prescribieron.

Y García Pérez regresó al Perú a inicios del 2001, luego que un juez declaró sus delitos prescritos. Mejor dicho, los delitos se cometieron; pero, la “lentitud” (por utilizar una palabra amable y políticamente correcta) del Poder Judicial, determinó que esos delitos no fuesen castigados.

Entonces, la alianza entre FP y el PAP (con APP como tercer socio) se mantuvo desde 2016 para blindar a los líderes de ambas organizaciones. Hoy que el fujimorismo está dividido en tres bancadas, el PAP ha empezado a evaluar si se mantiene con el grupo mayor (FP) o realiza nuevas alianzas con los otros fujimorismos (Cambio 21 y Unidos por la República). Incluso con Peruanos por el Kambio, donde cuentan con la confraternal amistad de Mercedes Araoz. (Ver nuestro artículo Ilusión y Realidad en el Congreso de la República).

No cabe duda que, cual partida de ajedrez de campeonato mundial, el líder del PAP ha empezado a mover a sus peones y alfiles en el Congreso de la República buscando la mejor estrategia que le permita lograr las tablas y evitar el jaque mate. Una partida de ajedrez político que demuestra que el grupo de los cinco (la bancada del PAP) son tan “idóneos y susceptibles de ser controlado” como lo fueron los fujimoristas del CCD de 1993. Lealtades secretas o “efectiva coerción”.

En 1980, Ramiro Prialé dijo:

“El odriísmo se comportó patrióticamente. Estuvimos juntos en la presentación y aprobación de leyes importantes”.

Quizás, dentro de 30 años, algún miembro de la actual bancada del PAP escriba lo mismo: “El fujimorismo se comportó patrióticamente”. En la historia política del Perú también se cuecen habas.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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