Augusto Lostaunau Moscol

La lucha por la jornada laboral de ocho horas en el callao 1913

Augusto Lostaunau Moscol*

En diciembre de 1912, se realizaron tres importantes asambleas. El 8 de diciembre en el Teatro Municipal, donde los representantes de la Federación Obrera Regional Peruana, Unificación Obrera Textil Vitarte, Liberal de Empleados, Unificación Proletaria de Santa Catalina, Galleteros y anexos, el Grupo Libertario La Protesta y Confederación de Artesanos Unión Universal, se acordó avanzar en la elaboración de un pliego de reivindicaciones. El dirigente anarcosindicalista Delfín Lévano sostenía que:

"No obstante esto, en la primera Asamblea celebrada el 8. Se cometió el gravísimo error de elevar un memorial al Gobierno, pidiendo la liberación de la harina extranjera a fin de abaratar el pan, inútil fue toda la argumentación lógica de uno de nuestros compañeros al debatir el manoseado recurso legalista que la experiencia ha rechazado en todas partes. La palabrería sofística de dos capituleros sabuesos del actual gobierno, que fueron como delegados de dos instituciones retrógradas, logró extraviar el criterio de la multitud retórica de entusiasmo, y qué momentos antes aplaudía la labor revolucionaria y antipolítica”. (La Protesta. No. 20. Abril 1913).

Este testimonio permite conocer la existencia de dos sectores muy bien diferenciados y totalmente enfrentados, los anarcosindicalistas totalmente opuestos a la intervención de las autoridades, que plantearon siempre la acción directa y, los mutualistas ¾ahora en minoría¾ que influenciaron en la elaboración de un memorial pidiendo la liberación de la harina extranjera, que finalmente fue rechazado por el gobierno. Para Delfín Lévano, líderes de los Anarcosindicalistas y miembro del grupo La Protesta, la acción de elevar un memorial, es simplemente un acto de servilismo político de aquellos que buscan satisfacer los deseos de los gobiernos; por el contrario, es partícipe, de acciones directas: paros y huelgas, formas que años antes, determinaron conquistar nuevos derechos.

El 15 de diciembre se reunieron en la Carpa de Moda, donde se fijó que en pliego de reclamos, los trabajadores del muelle y Dársena tenían que solicitar 8 horas de jornada laboral y rechazar las 9 horas que ellos ya habían logrado, Además, el trabajo de carga y descarga debe ser realizado exclusivamente por los trabajadores del gremio y un aumento salarial. El 23 de diciembre, se realizó la tercera y última asamblea en la Carpa de Moda, se aprobó el pliego de reclamos, la huelga y el apoyo de todos los gremios. Además M. C. Lévano y Bustamante Rosales presentaron una orden del día:

Las instituciones obreras y centros de Trabajo de Lima y Callao, en Asamblea, declararon:

“1ero.- Que al ofrecer, como ofrecen, su apoyo moral y material al gremio general de trabajadores del Callao, lo hacen solidarios a su justa causa;

2do.- Que el movimiento económico iniciado por los jornaleros del Callao no tiene compromiso ni carácter político alguno.

3ero.- Que recomiendan a las sociedades amigas que sus delegados sean personas completamente independientes y que no actúen visiblemente en política.

4to.- El Comité Ejecutivo de los jornaleros es el único autorizado por estos para dar solución al conflicto, evitando la injerencia de personas extrañas a la clase trabajadora, como abogados y autoridades u otros que con fines políticos quieran abrocharse la representación obrera para el solo provecho personal de sus propósitos.

5to.- Infringir cualquiera de estos propósitos es traicionar la causa noble y justa de la clase proletaria.

Callao, 29 de diciembre de 1912.”

Esta declaración, es marcadamente Anarcosindicalista. En su primer punto planteó la unidad del movimiento obrero, con los reclamos de los trabajadores del Callao, que a la vez, consideran justos. Luego, planteaban su apoliticismo, cuando reconocían que su lucha era económica, que los dirigentes debían ser personas no ligadas a un partido político, negando la participación de elementos no-obreros. Por último, planteaban la existencia de la causa noble y justa de la Clase Proletaria, es decir, que la acción respondía a las aspiraciones de una clase, que para lograr sus mejoras, se enfrentaban a la clase que la explota.

Delfín Lévano sostenía que:

"Después de leerse el pliego de condiciones aprobadas por el gremio de jornaleros, los delegados precedieron en apoyo moral y material para la huelga, se leyeron trabajos sobre tópicos societarios, y con frase de aliento, de convicción en el triunfo de la magna idea de mejoramiento se proclamó la huelga del gremio que iban a entrar en lucha, y la general si era necesario el esfuerzo de todos los trabajadores... La obra de agitación estaba hecha; el entusiasmo, el afán constante de un puñado de obreros conscientes, había contagiado a todo un pueblo que veía en la jornada reivindicadora la redención de su miseria y de la pesada carga que lleva de año en año en la áspera tarea del trabajo”. (La Protesta No. 20. abril de 1913).

Según Delfín Lévano, la constante labor de propaganda de un grupo de obreros consientes de su real situación determinó que los demás asuman una posición favorable por la huelga general. La lucha seria orientada por un gremio pero, de ser posible todos los demás gremios estaría pendientes para apoyar y llevar la lucha a un resultado que satisfaga los intereses de los gremios en lucha.

El sábado 4 de enero de 1913, los jornaleros del muelle y Dársena se reunieron en su local gremial en la calle Guatemala. El Comercio del domingo 5 de 1913 informó que:

"Ayer, a las seis y media de la tarde, se negaron a trabajar de noche los jornaleros designados por los capataces para las operaciones de carga ó descarga de los vapores Junín, Urubamba, Hawc Hall y Orcoma... La resolución la adoptaron los jornaleros, por haber sido convocados por el Comité ejecutivo a una asamblea que tuvo lugar anoche en el local de la sociedad "Unión de Jornaleros del Callao", sito en la calle Guatemala... La policía vigila de cerca el local de la asamblea, donde hablan reunidas más de, quinientas personas”. (p.3).

En dicha reunión el presidente del gremio Fernando Vera y el secretario José Ganoza firmaron el pliego de reclamos y acordaron presentarlo a primera hora del lunes 6 de enero; mientras los trabajadores debían volver a sus labores a la espera de noticias de sus dirigentes. El Comercio del domingo 5 de enero de 1913 también informó que:

“Anoche, a las 7 y 50, al pasar la góndola número 67 por la esquina de América y Constitución, hizo explosión un petardo colocado en los rieles, alarmando a los vecinos y pasajeros”. (p. 3)

Grupos de trabajadores ya se preparaban para una nueva jornada de lucha por conquistar sus derechos, principalmente las 8 horas de jornada laboral. Como ya se dijo, los dirigentes Vera y Ganoza presentaron el lunes 6 de enero de 1913 su pliego de reclamos donde figuran aumento salarial y la jornada de 8 horas, otorgando un plazo de 24 horas para una respuesta favorable de lo contrarío, los jornaleros en su totalidad se declararían nuevamente en huelga”.

El Comercio del Martes 7, en su edición de la mañana, puso como titular que Los Jornaleros de la Dársena se declaran hoy en huelga, informando las peticiones de los jornaleros y la contrapropuesta de las compañías.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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