Augusto Lostaunau Moscol

Solidaridad peruana y corrupción

Augusto Lostaunau Moscol *

Hoy domingo 16 de septiembre de 2018, mi familia almorzó la muy peruana “pollada”. Ese plato popular peruano que se ha convertido en un referente de la solidaridad de los sectores populares del Perú. Esa misma solidaridad que los neoliberales y posmodernos odian a morir. Esa misma solidaridad que ha hecho de los peruanos una nación que se ha resignado a vivir en medio de la corrupción. Esa misma corrupción que los neoliberales y posmodernos aman. Esa corrupción que ha determinado que neoliberales y posmodernos hayan sido nombrados en Universidades públicas sin concurso público.

Hemos almorzado pollada porque un amigo de la familia realizó una actividad para costear los gastos que enfrenta para curar a su hijo menor de tres años que sufre de cáncer. Sí. Un niño menor de tres años con cáncer y cuyos padres realizan polladas para poder pagar las quimioterapias. Polladas para poder costear una enfermedad. Ya que, no existen medicinas ni tratamientos gratis porque no existen medicinas. Y no existen medicinas porque algún funcionario público destinó el presupuesto para sus gastos. El presupuesto de salud terminó en los bolsillos y las cuentas bancarias de algún grupo de corruptos.

El dinero de todos los peruanos es utilizado para comprar casas en Miami. El dinero de todos los peruanos es utilizado para pagar los estudios en el extranjero de los hijos de un funcionario público. El dinero de todos los peruanos es utilizado para comprar departamentos en Francia. El dinero de todos los peruanos es utilizado para gastos de vacaciones eternas en tierras estadounidenses. El dinero de todos los peruanos es utilizado para cualquier otra cosa menos para pagar el tratamiento de un niño menor de tres años con cáncer.

Y, esta tragedia no es la excepción. Ayer terminó una nueva Teletón. Esa actividad mayor que consiste en recaudar dinero para sufragar los gastos que significa el tratamiento de cientos de niños y adolescentes en el Hogar Clínica San Juan de Dios. Miles de peruanos donando para poder mantener los gastos anuales de una institución que atiende las necesidades de otros miles de peruanos. La solidaridad peruana en su mayor expresión.

Pero, se podrían evitar las polladas y las teletones si se combate la corrupción a todo nivel. Si los partidos políticos asumen un rol protagónico en la lucha contra la corrupción. Si la sociedad civil ejerce un rol de control en el gasto del presupuesto público. Aunque, decir todo esto puede parecer repetir lo mismo que los corruptos dicen. Así es. Existen líderes de los partidos políticos que asumen que su partido en “poco corrupto” porque los otros partidos tienen “más corruptos”. Existen “líderes” de la sociedad civil que sólo buscan lograr un cargo público y luego olvidarán todo aquello que denunciaron.

Mientras tanto, los “diez verdecitos” y “los libros” seguirán escuchándose en los audios de los “hola hermanito”. Y nadie hará nada. La Señora K y AG seguirán publicando en las redes sociales las “fórmulas mágicas” para salir de la crisis moral que hunde al país. El Presidente Provisional (e Improvisado) Martín Vizcarra sigue escudándose en su poca capacidad de hacer las cosas.

De esta manera, las polladas continuarán porque los peruanos seguiremos pagando las medicinas y las operaciones que la corrupción no permite pagar. Las teletones seguirán porque el Hogar Clínica San Juan de Dios no recibirá un presupuesto digno. La solidaridad de los peruanos continuará y nos permitirá apoyar a aquellos que lo necesiten. Y los corruptos estarán de buenas porque mientras ellos se llevan el presupuesto, los demás seguirán colaborando. Y los neoliberales y posmodernos seguirán odiando a los peruanos más pobres.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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