Augusto Lostaunau Moscol

Memoria social y Juan Velasco Alvarado

Augusto Lostaunau Moscol *

Luz Maceira Ochoa sostiene que:

“En términos generales la memoria social refiere a un conjunto de procesos, proyectos, luchas, eventos, actos, espacios que tienen lugar en distintas dinámicas y ámbitos de la vida social, y que relacionan a personas y grupos colectivamente con el pasado y con su recuerdo, los cuales son (re)significados mediante diversas practicas”.

De esta manera, la memoria social de los peruanos de inicios del siglo XXI está asociada a los procesos vividos entre la segunda parte del siglo XX y estos años iniciales del tercer milenio. Son casi seis décadas de acontecimientos que han marcado nuestro carácter. Así por ejemplo, nos hemos “acostumbrado” a enfrentar los desastres geográficos: hemos colaborado de manera solidaria para enfrentar los Fenómenos del Niño en la Costa Norte; los terremotos en El Callejón de Huaylas (1970) y Pisco (2007); los continuos friajes que se han hecho más seguidos en las zonas alto-andinas del sur del país. Cada cierto tiempo, -y, principalmente cuando sucede un nuevo desastre natural- los peruanos recordamos las tragedias anteriores que a muchos les ha significado la pérdida de un ser querido.

Esta Memoria Social también ha marcado a las Ciencias Sociales, por ello, como bien indica Luz Maceira Ochoa:

“Hay una multitud de ideas y debates en torno a la memoria en su dimensión social. Las maneras de nombrarla, elección que depende de los marcos teóricos y disciplinares desde los que se haga, son varias. Memoria colectiva, social, histórica, publica o cultural son algunos de los términos empleados para denominar a ese conjunto de procesos y de relatos compartidos, enmarcados sociohistóricamente, que asocian a las sociedades con su pasado. En algunas ópticas, esos distintos términos se reconocen como similares o incluso intercambiables, mientras que en otras posturas se diferencian claramente o incluso se rebate la pertinencia de uno u otro término, y se argumenta respecto a su especificidad y contenido. En el contexto actual se está configurando el campo de estudios sobre la memoria y, en ese proceso, los debates sobre la construcción y uso de la categoría de memoria es muy vivo”.

Lastimosamente, la mal llamada –y mal formada- “Academia” (término ridículo que utilizan algunos científicos sociales para designarse a sí mismo) desvía la importancia de la Memoria Social hacia un debate intrascendente e improductivo. Se discute sobre la “importancia” de utilizar el término “correcto” cuando, es la sociedad en su conjunto la única poseedora de la Memoria Social. Nos quieren hacer creer que: “Si lo dicen ellos, entonces es verdad”.

Esa “verdad” de pacotilla no responde a los intereses de las grandes mayorías; por el contrario, es fabricada en alguna oficina rentada con dinero proveniente de algún negocio ilícito con el claro objetivo de tergiversar los hechos. Así por ejemplo: este 2018 se cumplirán 50 años del Golpe de Estado del General Juan Velasco Alvarado contra el régimen contrabandista de Fernando Belaunde Terry (1963-1968). Existen ya grupos pertenecientes a las grandes mayorías del Perú que se aprestan a celebrar el 3 de Octubre. Para algunos científicos sociales extranjeros resultará impensado que se conmemore un Golpe de Estado que quebró el régimen democrático que quemó libros. Pero, es cierto. Campesinos beneficiarios de la Reforma Agraria de 1969 celebrarán. Sindicatos celebrarán. Ciudadanos de Villa El Salvador celebrarán.

Quienes no entienden estas celebraciones es porque no comprenden que:

“La memoria social sirve para estabilizar y comunicar la autoimagen de una sociedad, y sobre dicha imagen se forma un conocimiento colectivo, la mayor parte de este referida al pasado, que sirve para basar la conciencia de unidad de un grupo y sobre sus propias particularidades. La memoria no solo sirve para explicar e interpretar la realidad del pasado sino también para construir marcos de interacción, es decir, para construir realidad en el presente. La construye al modelar valores y actitudes sociales; al sostener lazos de pertenencia e identificación, y también al orientar sobre qué objetivos perseguir, qué peligros evitar y, sobre todo, de qué modo proceder para conseguir ambas cosas≫”.

Lo que nos quiere decir Luz Maceira Ochoa es que el único y real propietario de la memoria Social es la propia sociedad. Y, en el Perú, esa sociedad está conformada mayoritariamente por sectores sociales que han sido marginado de toda forma de poder. Aquellos que se opondrán a las celebraciones lo hace ya sea por cuestiones ideológico-políticas (lo que es muy respetable) o por cuestiones clasistas y racistas (lo que si no es respetable).

También se están escuchando las primeras voces de la “Academia” que indican que harán un “Análisis  Científico” de los 50 años, lo cual resulta contradictorio ya que, son los mismos miembros de la “Academia” los que niegan el carácter científico del conocimiento social. Mejor dicho, harán un análisis científico según lo que ellos consideran que debe ser científico. Negando ese carácter a otras formas de análisis existentes en las ciencias sociales ya que, según ellos, están “ideologizadas”. Con lo cual, niegan el carácter ideológico del neoliberalismo y el posmodernismo.

Lo que si esperamos es que no existan voces que busquen relacionar estas celebraciones de origen y carácter popular con ciertas organizaciones políticas que atentaron contra la tumba del propio Velasco. Sería in-creíble oír esa supuesta “denuncia”; aunque, de los neoliberales y los posmodernos cualquier cosa se puede esperar.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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