La señora Fujimori postuló cuatro veces a la presidencia del país.
En la cuarta logró ser elegida, por una diferencia muy pequeña de votos.
En la primera vuelta ya se notó su poca aprobación, solo obtuvo el 8.6 % de los votos, es decir, de cada cien votantes, solo 8 votaron por ella.
En la segunda vuelta, el elector tuvo que elegir, como siempre, por el mal menor: ella.
Una vez en el poder, personalmente creí que sería un torbellino de cambios, con decisiones fuertes desde el primer día.
No fue así, desde la conformación de un gabinete improvisado hasta no saber manejar una oposición bruta.
Pasaron cien días y no se vislumbra ningún cambio radical, todo sigue igual.
De su gabinete hay tres o cuatro ministros que tienen un camino trazado para lograr éxito en su gestión y están haciendo ciertos cambios, aunque muy lentos para la necesidad de la población.
Después de tres postulaciones anteriores, creí, como muchos, que ya tenía un plan de reformas y obras para cambiar el país, pero, a la luz de los hechos, no hay nada. Toda una decepción la señora Fujimori, al menos para mí.
Le aconsejo ser más agresiva políticamente contra la oposición, cambiar por lo menos diez ministros y explicar cuál es su plan real para cambiar este país.
Su viaje a El Salvador es para el show y ganar tiempo.
La señora demuestra hasta hoy que tantos años en la política no le sirvieron de nada.
Ahora entiendo por qué no daba entrevistas, no escribió nunca un libro, no tenía una columna en ningún diario y nunca hizo labor social.
"La Verdad Oculta" Por David Silva escalante