Opiniones

Propuestas de APROSEC a la creciente inseguridad ciudadana en el Perú y la región

Por Cesar Ortiz Anderson

Nuestra principal preocupación es la problemática de la inseguridad ciudadana, ahora más que nunca. Debemos tomar conciencia que hoy no tenemos Seguridad Ciudadana; lo cual, es producto de múltiples factores que en este artículo trataremos de resumir. 

Hoy no existe un ámbito seguro. La inseguridad ciudadana es ya un mal endémico en nuestro país, si no te mata el Covid-19 lo hace la delincuencia, una delincuencia que se viene dispersando en los espacios públicos; una delincuencia que se alimenta de muchos factores donde la raíz del mal es la corrupción y la impunidad. 

Hoy la inseguridad ciudadana es después de la pandemia el tema que más le preocupa a la ciudadanía en general, los desafíos y riesgos producto de la inseguridad se han incrementado, las amenazas y riesgos son cada vez más diversos y complejos. 

En el Perú, desde un punto de vista político, el actual gobierno aparentemente ha puesto a la seguridad ciudadana en piloto automático, ya que frente a una turbulencia delictiva en tan solo cuatro meses de gestión hemos tenido ya tres Ministros del Interior en medio de escándalos y cuestionamientos. 

Contexto social.-

Como uno de los países con más pobreza en la región, el Perú es uno de los países más golpeados por la pandemia en el mundo: La mayor cantidad de víctimas mortales por millón de habitantes. Al mismo tiempo gran parte de la “nueva clase media peruana”, producto del “milagro económico peruano” de los últimos 25 años, ha caído nuevamente en la pobreza por la crisis económica y el desempleo post cuarentena. La violencia y la inseguridad se están incrementando por lo que la prevención de la criminalidad y del delito requiere nuevas medidas, estrategias inteligentes e innovadoras de acuerdo a la realidad actual: La denominada “nueva normalidad” post pandemia. 

La Inseguridad Ciudadana en el Perú: Gobierno y Política

La Inseguridad en el Perú está sin duda en la agenda pública y es reconocida como unos de los principales problemas de nuestros compatriotas; está en el discurso y en la agenda política: por lo menos, desde los últimos cinco gobiernos. Sin embargo, sólo está en el discurso y la retórica de nuestras autoridades, debido a la ausencia de todos los demás elementos de la construcción de una política pública. Un ejemplo clave es la asignación de recursos intersectoriales necesarios, la muy pobre capacidad técnica de los puestos claves, la ausencia de liderazgo, la falta de articulación intersectorial e intranacional, entre otros. Nos encontramos pues ante solo un discurso pobre y sin acción, y además guiado no por un plan sino por la agenda noticiosa del día. 

El mal manejo de la Seguridad Ciudadana por parte del actual gobierno se advirtió con anticipación desde la campaña electoral en la pobreza de los planes de gobierno de los candidatos presidenciales. Ningún candidato ni partido político abordó con seriedad y responsabilidad el problema de la creciente inseguridad y accionar delictivo pese a que todos los analistas y expertos coincidían en afirmar que el crimen y la violencia delincuencial aumentarían como consecuencia de la pandemia: Al respecto durante la última campaña electoral no hubo  una discusión alturada en búsqueda de consensos que permitieran posteriormente una rápida implementación, por el contrario durante los debates e intervenciones de los candidatos hubo subutilización y valorización sensacionalista y efectista del problema de la seguridad ciudadana. 

Lamentablemente en el Perú la relación de inversión del presupuesto público no tiene relación ni con el crecimiento exponencial del problema, ni con el costo de la inseguridad en el PBI del país: En el 2013 el BID realizó un estudio en donde arrojaba que el costo de la inseguridad representaba el 3.1% del PBI, siendo uno de los países de más bajas tasas de la región, en el Perú la cifra debe ser por lo menos tres veces mayor, esta carencia de recursos impide el desarrollo del país, afecta la calidad de vida de los peruanos, y tiene un impacto en la inversión extranjera, mas esta cifra no se toma en cuenta y se mantiene en el oscurantismo, esto impide analizar el costo beneficio de las inversiones, como la adecuada evaluación de las mismas y por ende la rendición de cuentas. 

Todo indica, que al igual que otras gestiones gubernamentales -que han fracasado durante varias décadas en nuestro país- el actual gobierno sigue el mismo derrotero en un marco de incertidumbre creciente, de garrafales errores, debido a la falta de voluntad y/o experiencia; donde predominan las improvisaciones (Dar protagonismo a las rondas campesinas en el ámbito urbano; inmiscuir a personal de las FF.AA. en tareas que no le corresponde ni técnica ni constitucionalmente, etc.) lo que demuestran que no se conoce gubernamentalmente esta problemática social, que no existe una real voluntad política para diseñar y ejecutar una Política de Estado en Seguridad Pública; con lo que se explica que no exista planificación ni la ejecución de un trabajo integral, articulado y holístico a nivel estratégico, táctico y  operativo  que garanticen resultados tangibles; claro está, todo ello, acompañado de una mejor Administración de Justicia, con proactiva participación de los Sectores Gubernamentales y Gobiernos en sus diferentes niveles; y paralelamente combatiendo con efectividad y de manera ejemplarizadora la corrupción, proponiendo al Congreso de la República trabajar una Ley del Serenazgo, reglamentándola para que los serenos tengan definidos sus atribuciones, facultades, roles  y formas de apoyo a las fuerzas del orden, como por ejemplo el que puedan usar armas no letales. 

Pobreza e Inseguridad: “A más pobreza mayor inseguridad”

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) correspondientes al 2019 se registraron mayores niveles de anemia en niñas y niños de 6 a 35 meses de edad en las zonas rurales de la Sierra (48.8%), Selva (44.6%), y Costa (37.5%) siendo las ciudades de mayor prevalencia de anemia en Puno (69.9%), Cusco (57.4%), Huancavelica (54.2%), Ucayali (53.7%), Loreto (53%), Junín (52.6%), Madre de Dios (51.4%) y Pasco (50.2%). Esta debilidad física y mental de nuestra población se ha visto traducida en cifras concretas durante la pandemia del coronavirus: El Perú ocupa el primer lugar en el mundo en fallecidos por millón de habitantes.  Uno de los datos que se repiten a nivel mundial en los análisis socio-económicos de las estadísticas de la pandemia es que el coronavirus ha golpeado a los sectores poblacionales más pobres principalmente. 

En el Perú la pandemia ha precarizado la economía y el sistema financiero alcanzando el 90% la población de informalidad económica; es decir, sin un contrato legal de trabajo y/o fuera del sistema financiero en gran medida debido a la desinformación y al analfabetismo digital. El aumento del desempleo ha disparado la delincuencia en las calles. Los robos y asaltos son más frecuentes en las grandes ciudades. Las proyecciones del Banco Central de Reserva del Perú estiman que para el 2022 el Producto Bruto Interno (PBI) registraría un crecimiento de 3.4%, que es una proyección que es menor en 1.1 puntos porcentuales frente a su anterior estimación de 4.5%. 

Nos encontramos ante un escenario que presenta no sólo al Perú sino también a toda la región latinoamericana como un conjunto de países frágiles en Seguridad, en los que podríamos aplicar la fórmula: “A más pobreza mayor inseguridad”. 

Los factores que intervienen en este pronóstico para el Perú y la región son: 

1.-Incertidumbre debido a la continuidad de la pandemia: Pese al relativo éxito de la vacunación contra el covid-19, la ciencia pronostica que la humanidad deberá aprender a convivir con la pandemia. El repunte de la pandemia en países europeos como Alemania, Inglaterra, Austria y Rusia al finalizar el 2021 nos exige no levantar las medidas sociales de prevención. 

2.-Los gobiernos no toman las medidas adecuadas contra la inseguridad, a la vez que la violencia se expande principalmente por el accionar de los carteles de la droga que operan en México y Colombia, así como por la producción de cocaína en toda la región andina peruana. Las cifras y estadísticas oficiales al respecto distan de la realidad debido principalmente a lo agreste e inalcanzable de la geografía de los andes amazónicos. La tendencia del mercado global de la cocaína está en franco crecimiento debido a la expansión del mercado hacia el Asia, Australia y África. 

3.-Falta de cultura preventiva el ciudadano, quién no ejerce la prevención, no contrarresta el delito. La responsabilidad de los crímenes y de la delincuencia recae en las autoridades policiales, sin embargo, los Gobiernos Regionales y Locales participan muy poco de la prevención del delito sin involucrar al ciudadano en la formación de una cultura preventiva. 

4.-El delito se ha disparado por la impunidad y la corrupción moral, que son males generalizados en todas las esferas de los países latinoamericanos, en mayor o menor medida según la realidad de cada sociedad.5. La falta de un adecuado control migratorio por parte del Estado Peruano, favorece el ingreso permanente de delincuentes extranjeros que se caracterizan por una mayor alevosía en la comisión violenta de delitos diversos.

La inseguridad empeorará

Además del crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, y las enfermedades, en este siglo XXI presentan nuevos retos y peligros a la humanidad como el cambio climático y sus consecuencias, entre las que, además de los fenómenos meteorológicos que ya se están presentando, se encuentran las pandemias debido a que el descongelamiento de los polos libera virus y bacterias que permanecieron congeladas durante miles de años, o debido a la zoo génesis, que es el contagio de enfermedades propias de especies animales a los seres humanos, influye también la deforestación de bosques y hábitats naturales.  

Al respecto, el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, reconocido activista pro medio ambiente, ha advertido de la realidad a la que nos enfrentamos. “El cambio climático generará más pobreza, migraciones forzosas e incremento de enfermedades (…) Los andes están en riesgo por el cambio climático. Los glaciares en el Perú han disminuido en 40% desde 1970 y el ritmo de perdida de hielo es de 3% anualmente. Solo la voluntad política, es un recurso renovable, es capaz de generar un cambio verdadero”. 

El panorama no es alentador por lo que es urgente un cambio de conciencia. Los riesgos y las amenazas son mayores. La globalización, la explosión demográfica, la aglomeración en las grandes megápolis, el abandono del campo, los altos riesgos para la agricultura, la escasez de agua, la falta de alimentos, el aumento de la pobreza, la criminalidad, la violencia y la inseguridad forman parte de este siniestro escenario.

El impacto de la pandemia a la economía ha sido mundial. Las economías de Estados Unidos y Europa recibieron el impacto en la primera ola, mientras que China muestra un daño en su economía que es notorio hacia el segundo semestre del 2021. La economía mundial no encuentra todavía la estabilidad necesaria porque no existe certidumbre alguna con respecto al fin de la pandemia. Factores políticos como la toma del poder en Afganistán por el Talibán o el triunfo político de la izquierda en varios países de América Latina como el de Pedro Castillo en Perú -gobierno en donde varios ministros y congresistas están siendo investigados o vinculados al grupo terrorista Sendero Luminoso- tampoco contribuyen a la estabilización de la economía global.

Principales  hechos  que elevan a un grado latente la Inseguridad Ciudadana

Entre los principales  hechos  que elevan a un grado LATENTE la Inseguridad Ciudadana, podemos notar algunos prioritarios (por su naturaleza de origen) y otros secundarios (que se derivan de los anteriores). Así tenemos:

Hechos Prioritarios

  1. La tercera Ola Pandémica cuyas variantes de virus no tienen una solución definitiva y cuya respuesta en el caso del Perú es mediocre a menos.
  2. Aumento del Crimen Organizado, como consecuencia del traslado del centro de gravedad de las drogas de México y Colombia a los centros de producción de hoja de coca de Perú y Bolivia.
  3. Aumento de la Violencia Doméstica en especial la Violencia contra la Mujer (como resultado de las medidas de aislamiento). Los índices de violencia doméstica siguen de cerca a los de actividad delictiva, habiendo aumentado la tasa de feminicidios y el bullying escolar
  4. Aumento de conflictividad en el sector de inversión (Minería, Gas y Petróleo) ha llegado a la destrucción de al menos cuatro campamentos mineros, paralización voluntaria de actividades de este sector y la consiguiente generación de desempleo.
  5. Aumento de contrabando de armas y explosivos. Hoy es notorio el decomiso de armas ingresadas al país ilegalmente, del aumento del empleo de armas en actividades delictivas y no se conoce datos sobre la cantidad de explosivos perdidos en los campamentos mineros saqueados.
  6. Secundario a la mixtura de Pandemia y Delitos Especializados, y como resultado de un aumento de las comunicaciones virtuales ha aumentado el ciber delito, en las modalidades de estafa, suplantación de identidad, enlaces telefónicos y correos electrónicos falsos.
  7. La Prensa y medios siguen un patrón y/o política de comunicación de “Estado de Sitio”, donde los principales medios de comunicación solo publican lo que el gobierno políticamente aprueba como parte de su interés y donde no se mencionan muchos errores. El periodismo de investigación en cuanto a Pandemia, Crimen Organizado, y Violencia Doméstica y Conflictos mineros es casi nulo.
  8. Nos aventuramos a mencionar que en el periodo de Navidad próximo, la situación se agravaría, por lo que ya existen solicitudes de empleo de las Fuerzas Armadas en apoyo de la Policía Nacional en labores de atención a la Inseguridad Ciudadana y en protección ante la ola de conflictos mineros.

Hechos Secundarios a la Pandemia

  1. Aumento de las tasas de mortalidad
  2. Aumento de la desconfianza en las vacunas
  3. Aumento de la Depresión y niveles de Salud Mental
  4. Aumento de la Delincuencia común (debido al alto índice de desempleo e inmigración)

Hechos Secundarios al Crimen Organizado

  1. Aumento del sicariato y homicidios en todos los meses del 2021
  2. Aumento de los secuestros al paso
  3. Aumento de robo, hurto y manipulación de equipos de telefonía móvil
  4. Decomiso de armas provenientes del extranjero
  5. Aumento de robo de camionetas y vehículos todo terreno utilizadas en el tráfico Ilícito de drogas
  6. Incremento de micro comercio de drogas en los principales centros urbanos
  7. Aparición de nuevas modalidades delictuales no antes vistas en Perú (empleo de arma blanca para asesinar).

Propuestas de APROSEC.-

Ante el presente contexto social donde prima la inseguridad pública, que no solo afecta los bienes y patrimonios, también la integridad física y la vida de las personas, desde APROSEC queremos presentar algunas alternativas viables para que se pueda mejorar el nivel de seguridad de todos los ciudadanos: 

  1. a) La Seguridad Preventiva Integral
  2. b) El Diseño Integral de Seguridad DIS 

La seguridad total no existe en ninguna parte del mundo, Presidentes de los Estados Unidos han sido atentados en su territorio, el Primer Ministro de Israel también, el Papa también fue atentado, hablamos de personalidades que contaban con los mejores sistemas de seguridad que operan en las ciudades élites del mundo; con estos ejemplos nos queda claro que lo que podemos hacer dentro de nuestras posibilidades es reducir significativamente nuestros riesgos, peligros y amenazas. La violencia y la inseguridad se incrementan, por lo que la prevención de la criminalidad y del delito ya sea de parte de las autoridades o de parte de los mismos ciudadanos, dependen hoy más que nunca de la Seguridad Preventiva Integral.

Seguridad Preventiva Integral

En este panorama resulta de suma importancia adoptar una nueva cultura de Seguridad Preventiva Integral para poder acceder a la “nueva normalidad” en pandemia y en post-pandemia, enfocando la problemática de la inseguridad ciudadana desde las particularidades de la idiosincrasia de cada pueblo o comunidad. 

Antes que nada debemos resaltar que: No es posible vivir en una “nueva normalidad” en pandemia si es que no se adopta una nueva cultura de Seguridad Preventiva. La realidad no volverá a ser igual a lo que era antes de la pandemia. No se sabe exactamente la magnitud del impacto socio cultural de la pandemia ni hasta dónde ni cuánto va a cambiar el mundo. La única certeza posible es la “nueva normalidad” que nos permite seguir más o menos con un orden social estable respetando protocolos de seguridad establecidos evitando los contagios y la propagación del virus que causa la pandemia.

DIS -Diseño Integral de Seguridad-

El concepto del DIS -Diseño Integral de Seguridad- es una propuesta de APROSEC a ser aplicada a nivel nacional en el contexto de la nueva seguridad preventiva que responde a la naturaleza de las amenazas de hoy en día, una época post pandemia en la que la criminalidad y la violencia están alcanzando máximos niveles. Al mismo tiempo, el DIS -Diseño Integral de Seguridad- se aplica según la realidad delictiva y características propias de cada localidad, urbanización, o comunidad donde se requiera.  

APROSEC desarrolló el DIS -Diseño Integral de Seguridad- para ser trabajado directamente con la ciudadanía con el protagonismo de la comunidad civil a través de las diferentes organizaciones, sociedades, asociaciones y/o  representaciones como personas naturales o personas jurídicas, Juntas Vecinales, empresas, juntas de vecinos, juntas de propietarios, etc., teniendo como objetivo mejorar las condiciones de seguridad. Desde esta perspectiva APROSEC concibe para trabajar el DIS -Diseño Integral de Seguridad- para inducir y coadyuvar a que los Gobiernos Locales (Provinciales y distritales) Gobiernos Regionales y/o Gobierno Nacional cumplan con la obligación funcional para la cual fueron elegidos con voto popular. 

El DIS -Diseño Integral de Seguridad ofrece un manejo amigable y una gestión fácil, desde la proactiva actitud ante el problema hasta formas efectivas de consolidarla; todo ello en el concepto de un nuevo enfoque de seguridad  bajo la supervisión y control como consultores de nuestra entidad constituida por personal técnico-profesional del más alto nivel, próximo al problema dada su experticia de la mano del uso de la tecnología que la ciencia moderna ofrece con equipos, elementos y servicios de seguridad preventiva, que sean medibles y auditables. 

La propuesta es el desarrollo de una escala de menor a mayor, por ejemplo, en un edificio o condominio, en la cuadra para las casas, en el barrio, en el distrito; la idea busca articular una comunidad solidaria entre vecinos con protocolos de acción y reacción definidos de acuerdo a sus riesgos en apoyo definido a las fuerzas del orden. 

Conclusión

En conclusión, la nueva normalidad de la sociedad depende totalmente de la nueva cultura de la prevención. No seguir una cultura de Seguridad Preventiva Integral hoy nos puede costar la vida, por la pandemia o por la delincuencia. Como reflexión, observamos que a pesar de todo el impacto negativo que la pandemia produce en la humanidad ésta no ha cambiado en su proceder en cuanto al egoísmo y avaricia de intereses particulares que en medio de la pandemia continúan corrompiendo países, empresas, y gobiernos. Creemos en el progreso moral de la humanidad, el cual tiene que ir por delante de todo avance en la economía o en la ciencia. 

La seguridad preventiva es una tendencia que viene en aumento desde los atentados de las Torres Gemelas y ha ido incrementándose en los últimos años por diversos factores (económicos, sociológicos, climatológicos, tecnológicos, inmunológicos, etc.) y con la pandemia del covid-19 ha terminado por posicionar a la seguridad preventiva como la principal preocupación de los países, Estados, Gobiernos, entidades públicas o privadas, comunidades e individuos, como una herramienta por necesidad imprescindible y compatible con todas las actividades, ciencias y disciplinas. Por esta razón, que obedece al efecto transversal de la pandemia, llegando a afectar multisectorialmente a la sociedad en su conjunto, en los 23 años que estoy al frente de la Asociación Pro Seguridad Ciudadana "APROSEC", estamos convencidos que la seguridad preventiva debe tener una dimensión política para afrontar con liderazgo la pandemia, es decir, ser asumida como una Política de Estado, no política de gobierno, dentro del nuevo y complejo concepto de “SEGURIDAD PREVENTIVA INTEGRAL”.

César ORTIZ ANDERSON

Presidente de APROSEC

www.aprosec.org

Cel.: 999316197 / 998160756

Fan Page:  Aprosec-PERU


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