Opiniones

Guancavelica: Cuatrocientos cincuenta años de historia

Por Jorge Rojas Luna

Este 2021, segundo año coronavírico que vive la humanidad, las tierras pétreas de Huancavelica conmemoran el cuadrigentésimo quincuagésimo aniversario de fundación española, y estoy seguro que en la península castellana deben también de recordarlo (eso espero), ya que “la tierra del mercurio” fue uno de los ejes económicos principales en los que se sostuvo el imperio español por siglos, junto a Potosí (Bolivia) y Pachuca (México).

Existen varias teorías respecto al significado del nombre Huancavelica; el estudioso e investigador de la toponimia del Perú, Rubén Aucahuasi Dongo, refiere lo siguiente al respecto:

El cronista Martín de Murúa consigna Huancavillca, asimilado finalmente como Huancavelica, nombre del actual departamento-región del Perú. “Llámose Huancavillca antiguamente porque en ella se dio una muy porfiada y cruel batalla entre dos capitanes: el uno Huamán que era Inga, y el otro Huanca, natural de aquella tierra y,  aunque hizo su labor valerosamente, al cabo fue vencido y preso. Los soldados de Huamán, gozosos de la victoria, pusieron a aquel valle o asiento, Huanca por causa y memoria del capitán vencido, y Villca por un cerro muy alto que allí estaba, y así se le quedo Huancavillca”.

El destacado lingüista Rodolfo Cerrón-Palomino señala al núcleo de la frase Willka “Sol” desplazado por Inti(A) Bertonio y que en este caso hacia referencia a un santuario de gran veneración, de manera que Wanka Willka es “santuario Peñón”. Pero la interpretación más plausible sería:

Wanka “pobladores de la mitad sur del valle del Mantaro”

Wanka Willka “Santuario de los Huancas” o “Santuario Huanca”.

 La historia de la fundación española de Huancavelica, data del 11 de noviembre de 1563, cuando la mina “Descubridora” o también llamada “De todos los santos” (Santa Bárbara), se reveló a los ojos profanos de los castellanos que buscaban tesoros en estas latitudes; descubrimiento que fue el germen de una fiebre minera de gran magnitud.

 “Desde 1564 el valle de Seccha, donde hoy se extiende la ciudad de Huancavelica, empezó a ser ocupada por españoles en rusticas cabañas, rodeados por un bosque de quinuales, cuyo nombre aborigen es “Quena”; abundaban también ichu y el chikuro (que es una planta solanácea en forma de estrella y de hojas pegadas al suelo, cuya raíz en forma de zanahoria es dulce y comestible), por lo que a los antiguos moradores de este valle les decían: chikuro wiksa porque se alimentaban con estas raíces y los peninsulares decían que habían estrellas que mira de abajo para arriba”. (1) Lucio Castro Pineda.

 Estando como vice soberano don Francisco de Toledo, quinto virrey del Perú, éste encomendó a Francisco de Angulo, quien se desempeñaba como “Alcalde minas”, la fundación de una comarca española en el sector conocido como Seccha, ubicada a orillas del rio Siguisachaca (actual río ICHU).

 “El nueve de junio de 1571, el virrey Toledo ordenó al Alcalde Minas Francisco de Angulo, que fundara un pueblo en la explanada de Seclla, ya que los mineros estaban construyendo viviendas en forma desordenada y rustica. Este pueblo debía llamarse Oropesa, en honor a su linaje español”. (2) Historia de Huancavelica – Federico Salas Guevara

 El 4 de agosto de 1571, Francisco de Angulo, fundó “el pueblo rico de Oropesa” siendo el inicio de la minería imperial en las alturas huancavelicanas, y de la que obtuvo inmenso provecho la Corona. El mercurio era usado para el tratamiento de la plata y abarataba los costos en dicho proceso, por lo que fue muy requerido por los españoles y envidiado por europeos.

“La utilización del sistema de amalgama de la plata por el mercurio, esto es la disolución de la plata por acción del azogue, se empezaría a utilizar desde este año para la explotación argentífera de Potosí cuyo mineral ofrecía dificultades para su obtención”. (1) Cronología de Huancavelica – Tulio Carrasco

La minería, representó a su vez la tumba para miles de hombres y mujeres del ande, así como de esclavos negros; la mita impuesta por el virrey Toledo fue diezmando a la población y causó grave daño a la naturaleza circundante. Ya para 1589 y 1607, en  sus memorias, los mineros de la Villa Rica de Oropesa exponían el estado de sus minas y afirmaban que el beneficio del azogue  se hacia con leña del árbol del quinual y que luego de haber exterminado dicha planta procedieron a emplear el ichu, el que también casi se extinguió, por lo que desde la Ciudad de los Reyes se ordenó que se plantaran semillas de ichu en la zona. Luego se utilizó “la taquia” (excremento de los auquénidos).

Los bosques de quinuales existentes en un radio de entre 10 y 20 leguas de la Villa ( entre 45 y 96 km), grandes y pequeños, fueron devastados por la intensa producción mercurífera de los años primeros, iniciándose la tala con los mas próximos a las plantas de tratamiento, y desapareciendo de esta manera, poco a poco pero con paso seguro, los que pintaban de verdor las mismas laderas del cerro Rico (cuyos retoños se elevan todavía  en nuestros días en los bosquecillos de “arbolitos” y “Santa Lucía” de la hoy ciudad de Huancavelica), y a medida que pasaba el tiempo, los de Yuraq Jerga, Chuñumayu, Yanaututu, Sachahuaran, Palca, Huando y las quebradas alto andinas mas lejanas; acrecentándose las distancias hasta acabar con lo que Dios había puesto en la tierra para beneficio de la mina. (4) Huancavelica Colonial – Mariano Patiño Paul Ortiz

Tuvo que pasar un decenio para que el virrey Toledo (virrey que nunca pisó dichas tierras) ascendiera de categoría de “Pueblo a Villa” a Huancavelica; sin embargo se recuerda como fecha principal, el día de la fundación por Francisco de Angulo.

Diez años después, por gestión de los mineros encabezados por don Juan de Sotomayor, el virrey le otorgo  el titulo de “Villa Rica de Oropesa” mediante una provisión fechada el 30 de marzo de 1581. En ese momento la Villa contaba con más de 170 viviendas con libre disposición para elegir autoridades municipales. Mas tarde, los reyes de España, confirmaron la provisión de Toledo y le concedieron a la Villa el privilegio de armas. (2) Historia de Huancavelica – Federico Salas Guevara

Son 450 años de historia llena de sucesos importantes para el virreinato y España, para la independencia y la república; para Potosí y la corona española. Sus hombres y mujeres, siempre ofrecieron resistencia a las invasiones de Incas, españoles y chilenos; gente orgullosa de su valor y coraje, demostrados en la lucha por la libertad al lado de Manco Inca en las batallas de Huaytará y en la defensa de la patria, formando guerrillas chancas que acosaron al invasor sureño en toda la extensión de Huancavelica, valientes que participaron en las batallas de Marcavalle y Pucará, bajo el mando del “Taita Cáceres”.

En la Villa Rica de Oropesa se han fundido la cultura europea con la originaria; en ella existe, por ejemplo, un sincretismo religioso que se puede apreciar en los templos tanto de la capital como de las demás “provincias”, una muestra es la iglesia principal de Huaytará construida sobre un templo incaico en el que se pueden apreciar rocas megalíticas finamente labradas.

Huancavelica siempre ha sabido mantener su esencia, cultura y costumbres; seguramente lo seguirá haciendo por otros 450 años. 

“ME FERIAM TOTUM SIC HUANCAVELICA”

(Huancavelica fuiste, eres y serás el escudo de tus habitantes)


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