Opiniones

Polarización política: ¿Cómo desactivar la bomba de tiempo en la política peruana?

Por Cesar Ortiz Anderson

La inestabilidad política en el Perú es una bomba de tiempo en cuenta regresiva que podría detonar en cuanto se proclame al ganador de la 2da vuelta electoral celebrada el pasado 06 de junio entre Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Pedro Castillo de Perú Libre.  Nuestra hipótesis cuenta con dos partes:

1.-La polarización política se debe entre varios factores a:

a) El posicionamiento de la izquierda en el Perú y en América del Sur y

b) La crisis de la economía occidental.

2.-Las elecciones en Perú deberían ser anuladas como medida preventiva de Seguridad para evitar un enfrentamiento de mayores trascendencias.

Antes que nada debemos remarcar que este año 2021 es histórico para los peruanos porque marca el Bicentenario de la Independencia del Perú de España, 200 años como República en los que el Perú perdió en territorio, en poder económico y en importancia política más que cualquiera de las naciones suramericanas; es decir, estos 200 años han sido una constante cuesta abajo para el Perú como nación ya que nunca pudo recuperar el poder y la supremacía que alguna vez tuvo en el continente, por el contrario la República significó para el Perú y especialmente para Lima una constante pérdida de estatus y dominio. Esta constante y permanente decadencia durante la República con respecto al poder y el esplendor del Perú virreinal se vienen acentuando aún más durante los últimos 30 años que coinciden precisamente con  los 30 años del “fujimorismo” como opción política. Desde el gobierno de Alberto Fujimori (1990 -2001) las instituciones políticas de la República del Perú atraviesan una grave crisis de legitimidad originada antes que nada en la ya mencionada constante decadencia del Perú durante toda su etapa republicana que, coincidentemente en los años próximos a su Bicentenario, políticamente toca el punto más bajo en toda su historia: La totalidad de sus ex presidentes se encuentran bajo sentencia, en cárcel, bajo detención, en prisión, en proceso y/o investigación por la justicia. En los casos de Francisco Morales Bermúdez y Alberto Fujimori por violaciones contra los DDHH, crímenes de lesa humanidad, y genocidio en el caso de Fujimori. Los demás casos: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra por corrupción en altos niveles del Estado, relacionados a Lava Jato y a otros procesos.

En esta contante crisis política, acelerada y vertiginosa en los últimos 30 años, pero decadente y en declive desde el nacimiento mismo de la República hace 200 años es donde tiene lugar el escenario político que analizamos en este artículo.

EL POSICIONAMIENTO DE LA IZQUIERDA.- El contexto político actual del Perú es el de una grave crisis de legitimidad de las instituciones democráticas  agudizada por el caso Lava Jato desde el 2016 pero que se origina con el autogolpe de Estado del 5 de abril de 1992 en el que Alberto Fujimori cerró el Congreso y se atribuyó facultades legislativas propias de un dictador. En ése momento, recientemente disuelta la URSS, el panorama para el terrorismo comunista en el Perú, MRTA y Sendero Luminoso, se presentaba adverso. Ése mismo año, en el mes de setiembre, el líder de SL, Abimael Guzmán Reynoso sería capturado en Lima. Sin otra potencia que equilibre su poder hegemónico, Estados Unidos impuso su política económica en el mundo entero. Es así como Alberto Fujimori impulsa a través de la Constitución de 1993 una política económica neoliberal acompañada de una renovada planificación en infraestructura social que permitió a millones de peruanos acceder la modernización ad portas del siglo XXI. Sin embargo el gobierno de Fujimori tendría muchos puntos en contra: la corrupción, las vinculaciones con el narcotráfico, y las acusaciones de violación de los DDHH, por lo que su régimen cae en el año 2001 luego de hacerse público un video en el que el asesor presidencial Vladimiro Montesinos sobornaba a conocidos personajes políticos. Debido a sus crímenes, Alberto Fujimori sería sentenciado a cadena perpetua años después.

Políticamente, la presencia del “fujimorismo” como alternativa política en  democracia peruana dividió y polarizó al país. Esta hipótesis se basa no sólo en la experiencia del caso peruano sino que se sustenta en el análisis comparado de la experiencia de varios países suramericanos durante la Guerra Fría y la post Guerra Fría: En todos estos países durante la Guerra Fría se presentó el conflicto político entre el comunismo representado por la URSS y Cuba; y la derecha oligárquica representada por los EE.UU. Después de las dictaduras de derecha que reprimieron los movimientos y las guerrillas comunistas, estas sociedades quedaron más polarizadas que antes debido a las profundas divisiones y enfrentamientos que resultaron del conflicto (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, Perú, Bolivia, etc.). Los gobiernos de las democracias o seudodemocracias como la de Fujimori, que siguieron a las dictaduras militares durante la transición hacia la post Guerra Fría (1980-2000) asumieron todo el pasivo y el desgaste de la crisis económica mundial, lo que significó la crisis de los partidos políticos de derecha tradicional en todo América del Sur, dejando la vía libre a la izquierda ahora abanderada por China. En efecto, la crisis económica que en la última década 2010-2020 se ha caracterizado por el constante ascenso de China, se originó a fines de los 70 en el  precio del petróleo, y continuó agudizándose pese a las reformas neoliberales de Ronald Reagan y Margaret Tatcher y pese a las guerras del Golfo en 1991 y de Irak en el 2002,  no pudiendo subsanar la economía occidental y terminando en el crack financiero del 2008, coincidiendo con el ascenso de la economía china y el posicionamiento de la izquierda en América del Sur. La pandemia del año 2020 reafirma este contexto mundial.

Es de esta manera que con la llegada del siglo XXI el eje político en América del Sur giró cada vez con mayor frecuencia hacia la izquierda con la Venezuela de Hugo Chávez, Néstor Krishner y Ignacio Lula da Silva en Argentina y Brasil respectivamente. Seguirían Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Mujica en Uruguay y Lugo en Paraguay, además de Humala en Perú y Bachelet en Chile de centro izquierda. Luego, en el marco de la creación de la UNASUR, la izquierda sur americana se alinearía con las potencias emergentes BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Todos estos factores contribuyeron al posicionamiento de la izquierda en todos los países suramericanos incluyendo Perú. Hacia el 2021, la izquierda sigue ganando terreno en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, además de Venezuela, México, Cuba y el posible regreso de Lula da Silva en Brasil ante el fracaso de Jair Bolsonaro durante la pandemia.

En el contexto post Guerra Fría, el “fujimorismo” recibió todo el pasivo de la lucha política contra el comunismo pero al mismo tiempo todos los puntos en contra provenientes de la crisis económica y política del mundo occidental: La polarización política no sucede tan sólo en Perú o en América del Sur, el enfrentamiento político entre la derecha y la izquierda se viene produciendo en todo el mundo occidental: Lo estamos viendo en EE. UU con el triunfo de Biden sobre Trump y en el triunfo del Partido Popular en Madrid. El fenómeno se extiende a todo el sistema democrático, no es sólo el Perú o Suramérica. 

Sin embargo la polarización política en el Perú entre Keiko Fujimori (derecha) y Pedro Castillo (Perú Libre) tiene sus particularidades que políticamente tiene origen en el conflicto de la Guerra Fría entre los modelos: Capitalismo y Comunismo. La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, representa el legado de su padre Alberto Fujimori, a quien la historia lo reconoce como el presidente que derrotó a los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA. El candidato Pedro Castillo de Perú Libre representa a la izquierda que fue derrotada tras la Caída del Muro de Berlín y al mismo tiempo a la opción democrática de un sector de los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA que decidió abandonar las armas para participar de la vida democrática. El partido Perú Libre cuenta entre sus militantes con políticos investigados por su relación con Sendero Luminoso, MRTA y Movadef (brazo legal de SL).

ANULAR LAS ELECCIONES: LA SOLUCIÓN DESDE LA SEGURIDAD PRVENTIVA.- Es por esta razón que el Perú se encuentra ante una bomba de tiempo que puede explotar cuando el Jurado Nacional de Elecciones el ganador de la segunda vuelta a fines de junio. La verdad es que detrás de todo esto hay una violencia insospechada en un país totalmente dividido en dos, altamente polarizado, que hay que considerar ineludiblemente como un potencial peligro; tomando en cuenta que en este proceso no se está eligiendo tan sólo a uno de los candidatos  sino que se está poniendo en juego la legitimidad del próximo gobernante y por ende la subsistencia del Sistema Democrático. Desde este punto de vista, nuestra hipótesis apunta a una posible anulación del proceso electoral como medida preventiva ante el inminente enfrentamiento entre estas dos facciones de la política peruana.

Anular  estas elecciones es jurídicamente viable por lo clamoroso e inocultable de los vicios procesales que presenta. Desde la perspectiva de la Seguridad Preventiva es la mejor opción para nuestro país.  Sugerimos adicionalmente la lectura del escrito recientemente presentado por el valiente abogado Jasson Eduardo NÚÑEZ SÁENZ a quien no conozco; pero sí reconozco, que por los argumentos esgrimidos en el mismo, se plasman las argumentaciones jurídicas y factuales que exige la nulidad de este proceso electoral de segunda (no tan sólo por la vuelta; sino por la falta de transparencia e idoneidad); solamente recomendar que dicho documento no sólo debe tener como destinatario al Jurado Nacional de Elecciones; sino a la Defensoría del Pueblo, que en la fecha, se viene poniendo de perfil o de espaldas a esta crítica situación que obliga a una intervención sobre un tema grave que no le es a dicha entidad pública ajena funcionalmente.

EL POSICIONAMIENTO DE LA IZQUIERDA EN EL PERÚ.- Para un futuro artículo APROSEC está preparando un análisis sobre cómo la izquierda logró en el periodo 2000-2020 infiltrar a personas de esta ideología en todo el aparato del Estado Peruano, ante la permisibilidad y la indiferencia de los últimos seis Presidentes de la República del Perú distraídos en ver el cómo robarle al País, y bajo la comparsa de un empresariado cómplice. Pero si bien el Perú ha seguido su propio y particular proceso político que en los últimos 20 años ha llevado a posicionar a la izquierda en el poder, también es cierto que el posicionamiento de la izquierda a nivel mundial ha logrado ubicar a funcionarios de alto rango de esta ideología en los puestos estratégicos de la ONU, la OMS, la OEA, la Unesco, la CIDH, Human Rigths Watch, etc., incluyendo los organismos veedores de los procesos electorales en América del Sur. Entonces, si consideramos que la izquierda también se ha infiltrado en los organismos del Estado peruano encargados de la organización de las elecciones, como se denuncia del Jurado Nacional de Elecciones JNE, la RENIEC y del Organismo Nacional de Procesos Electorales ONPE, tenemos un panorama con más sentido si entendemos el posicionamiento de la izquierda como un fenómeno internacional que coincide con el ascenso de China en la economía y la política mundial.

Cualquier sea el desenlace de estas elecciones, ya sean anuladas, o gane Keiko Fujimori o sea proclamado Pedro Castillo, en cualquiera de los tres casos, en absoluto significará el fin de la polarización política del Perú entre la izquierda y la derecha, sino todo lo contrario. Estas elecciones marcan el inicio en el Perú de una nueva etapa en la historia política, una etapa más incierta e inestable, en donde la crisis de legitimidad política de las instituciones democráticas se acentuará aún más. Debemos añadir el factor relacionado a los juicios y procesos pendientes por corrupción, en especial los vinculados al caso Lava Jato, que alcanzarán a los principales líderes y partidos políticos incluyendo Keiko Fujimori y Fuerza Popular, golpeando aún más la institucionalidad democrática en el Perú.

Con respecto a la polarización política, la influencia y posicionamiento de la izquierda seguirá en aumento conforme siga creciendo la importancia de China en la economía y el mapa de poder mundial. Al menos en América del Sur, donde incluimos  el caso peruano, la izquierda seguirá afirmándose en el panorama político mientras la crisis de la economía occidental no encuentre solución en una etapa post pandémica. Al igual que en el Perú, en América del Sur, las derechas conservadoras y los poderes tradicionales tratarán de detener el avance de la izquierda y el comunismo, polarizando más aún la sociedad.

Cesar Ortiz Anderson

Presidente de Aprosec

www.aprosec.org

Cel.: 999316197 / 998160756

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