Opiniones

La importancia para el próximo gobierno, del accionar de las comisarías y de las juntas vecinales de seguridad ciudadana

Foto referencial

Por Gral. PNP ® Enrique Yépez Dávalos

Estimados Comisarios, Jefes de las OPC, e integrantes de las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional: Permítanme en primer lugar saludarlos con el aprecio de siempre y manifestarles, con sinceridad, que el propósito de este artículo es tener la oportunidad de reflexionar con ustedes sobre el futuro que nos espera en el tema de orden y seguridad, y cuál de las dos opciones, la de Keiko Fujimori de “Fuerza Popular”, o la de Pedro Castillo de “Perú Libre”, es la mejor alternativa para mejorar el trabajo comunitario hasta ahora realizado entre la Policía Nacional y las Juntas Vecinales para reducir el delito a nivel local, que es una de las principales preocupaciones que afecta a la población nacional.

Mediante este breve recuento histórico, podemos decir que la Benemérita Guardia Civil desde su creación en 1920, fue una policía eminentemente vinculada con su población, simbolizada en la figura del “policía de barrio” y del señor comandante de puesto en provincias. En las siguientes décadas, factores como el centralismo de Lima, así como la pobreza de las zonas rurales, influyeron para que se desataran oleadas migratorias hacia las grandes urbes. Entre la década del 70-80 con el surgimiento y accionar del terrorismo, este fenómeno migratorio se agudizó, acelerando el crecimiento de asentamientos humanos en las periferias de las principales ciudades del país.1

La Guardia Civil y la Policía de Investigaciones tuvieron que desatender sus actividades cotidianas para hacer frente al avance terrorista, alejándose de su esencia de policía comunitaria e investigadora para convertirse en instituciones reactivas y represivas. La Comisarías que antes era como un “segundo hogar” para los vecinos y sus hijos, vieron transformarse su rol en la sociedad: Se restringió el ingreso de las personas a sus instalaciones, se colocaron sacos de arena como parapetos en las puertas para defenderse de los atentados, y sobre todo, el policía cambio su actitud proactiva hacia el público, por un comportamiento hosco y desconfiado.

En 1986, el gobierno de Alan García dispuso la creación de la Policía Nacional del Perú mediante la unificación de las tres instituciones policiales existentes, la que tuvo que enfrentar no solo el terrorismo genocida, sino también el explosivo incremento delictivo. En 1992, cuando fueron capturadas las cúpulas terroristas y el país ingresó paulatinamente a un proceso de pacificación, las condiciones sociales eran distintas: La delincuencia había crecido en todas sus formas y la desconfianza de la población en la capacidad de la Policía para hacer frente al delito, se había incrementado.

En 1997, hace 24 años, estando como Presidente Alberto Fujimori, el Comando de la Policía Nacional dirigido por el General Fernando Dianderas, mediante RD.2219 del 15 de AGO-1997, creó la Dirección Nacional de Participación Ciudadana-DINPACI[1]PNP, las Oficinas de Participación Ciudadana de las Comisarias y las Juntas Vecinales  1 Héroes Anónimos: La historia y el desempeño de las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana organizadas por la Policía Nacional del Perú.-General PNP-r Enrique Yépez Dávalos- Lima Octubre 2018. de Seguridad Ciudadana, con la finalidad de recuperar los lazos perdidos con la ciudadanía y para que apoyaran en forma voluntaria el esfuerzo de las Comisarías para reducir la criminalidad y violencia a nivel local.

El primer sector donde la DINPACI-PNP inició su trabajo de acercamiento a la población fue la comunidad de Huaycán, ubicada en la zona este de Lima, donde un año antes, en 1996, fue asesinada la dirigente vecinal Pascuala Rosado por un comando de aniquilamiento terrorista por oponerse a las acciones de infiltración de Sendero Luminoso. En Noviembre de 1997, juramentaron 450 “vecinos vigilantes” en el frontis de la Comisaría de Huaycán. La acogida otorgada por los medios de comunicación a la primera juramentación fue clave, por la gran receptividad y aceptación que alcanzó en Lima y a nivel nacional.

Sin temor a equivocarme, el mejor momento del trabajo comunitario de la Policía Nacional desde su creación a la fecha, fue entre los años 1997 y 2000, en cuyo periodo se crearon numerosas Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana. Tan importante es el trabajo comunitario que, entre los años 1997 a Marzo del 2021, se crearon 13,955 JVSC-PNP, con 157,006 “vecinos vigilantes”, de los cuales 80,289 son varones y 76,717 mujeres2

La participación de la empresa privada fue de igual forma muy importante mediante el apoyo del SINACOOP-PNP, presidido por el Sr. Arturo Woodman, en cuya gestión se llevó a cabo diversos convenios como los suscritos con Mastercom y Bell South que donaron 100 beepers y 400 celulares, respectivamente, para la comunicación gratuita de los coordinadores con sus comisarías; el programa “taxi[1]cívico” entre empresas de radio taxi de Lima-Callao para trasmitir información de emergencia al 105; en 1999, la Embajada Alemana donó 200 pelotas de futbol profesional “adidas” entregadas a niños y adolescentes de los clubes de menores PNP; y, el convenio con Trébol-Celima, para la remodelación de las fachadas y servicios higiénicos de 103 comisarías de Lima y Callao, sin costo alguno para el Estado.

De 1997 a la fecha, la lucha contra la criminalidad y delincuencia ha sido uno de los más grandes desafíos del Estado, pero esta preocupación no tuvo como respuesta una política definida y sostenida a través del tiempo, lo que generó visiones diferentes en perjuicio de una política de seguridad consistente y cohesionada. Si bien es cierto que hubo gestiones ministeriales y policiales que le otorgaron mucha importancia a la participación de la comunidad en seguridad ciudadana, también existieron otras, que trataron este importante tema con desinterés, lo que dio lugar a que las Juntas Vecinales no tuvieran una orientación definida, al trastocarse planes, normas y directivas, creándose confusión y desorden en perjuicio de una bien entendida relación entre las Comisarias, Municipios y las Juntas Vecinales, que son los pilares principales para reducir el delito a nivel local.

De esta resumida visión histórica de la relación policía-comunidad, se puede deducir a mi criterio, dos enfoques claramente definidos:  

Primero: La existencia de una relación cohesiva de la policía con la población desde su creación como Benemérita Guardia Civil, y posteriormente a partir de 1986 como Policía Nacional del Perú; y, en 1997, durante el Gobierno de Alberto Fujimori, renovar esta relación positiva con la población, mediante la creación de la Dirección de Participación Ciudadana y las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana de la PNP, en el marco de una política de pleno acercamiento con la comunidad a nivel local, apoyada en zonas alejadas por las Rondas Campesinas.

Segundo: El quiebre del orden interno, orden público y seguridad ciudadana en nuestro país, entre 1970 a 1985, por la irrupción del terrorismo del PCP-SL de orientación marxista-leninista-maoísta “pensamiento Gonzalo”, y posteriormente, por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru-MRTA, que desarrollaron una escalada violentista sin precedentes contra la población nacional y sus Fuerzas Armadas y Policiales, con un costo social de 69,280 víctimas fatales. (Estas cifras superan el número de pérdidas humanas sufridas por el Perú en todas las guerras externas y guerras civiles ocurridas en sus 182 años de vida independiente).

De lo expuesto, estimados amigos, me permito manifestarles que en la próxima elección presidencial del mes de Junio estarán inmersas estas dos alternativas, que sintetizan, en el tema de orden y seguridad, una historia positiva entre la policía y su comunidad; y, otra etapa de temor e intimidación a la población por al accionar terrorista.

En este contexto, emitiremos nuestro voto por la Señora Keiko Fujimori, quien representa el orden y la seguridad en democracia por un periodo de cinco años, o por el Señor Pedro Castillo, quien simboliza a un gobierno de izquierda marxista leninista que no dejará el poder, similar a lo sucedido en Cuba y Venezuela. Cada uno de ustedes con su voto estará decidiendo el futuro de nuestra Patria. En lo que a mí respecta, yo votaré por un Perú en libertad y en democracia.


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