Opiniones

Julio Reynaga, apóstol del anarquismo trujillano

Una apreciación sobre la obra del escritor, poeta e investigador Francisco león

Por Jorge Rojas Luna

Julio Reynaga es uno de los grandes referentes del anarquismo en la historia del Perú, ese movimiento «sin amo ni soberano” definido así por Pierre-Joseph Proudhon.

Reynaga, fue un personaje que, como muchos otros de su importancia, ha sido premiado con esa fría y ciega conveniencia de una sociedad y política peruanas que invisibilizan a hombres y mujeres de gran capacidad y talante.

Así como el personaje de Ismael en la novela “Moby Dick” (Melville), nos narra que el ballenero PEQUOD,  contenía la diversidad racial y cultural  que es capaz de presentar la especie humana, de esa forma quizá, Reynaga percibió al puerto del Callao; por lo que es muy posible que la bahía principal del Perú, fuera una especie de escuela de corte cosmopolita para él, y que a lo largo de su existir le serviría como base para entender a la clase trabajadora y al peruano del interior del país, con una mente más abierta a los cambios sociales y el respeto por las distintas maneras de pensar de las personas.

Francisco León, nos lo da entender cuando escribe el siguiente párrafo: “en aquel puerto, las ideologías y nuevas tendencias, culturales y políticas, generaban un flujo constante” … Y creo que el autor logra que el lector, capte esta idea trascendental en su ensayo.

Efectivamente pienso, que el subtítulo de la obra de León, da en el clavo, “apóstol” le llama, y conociendo la definición de la palabra en si, podemos inferir que Reynaga fue uno de los más laboriosos propagadores de la idea anarquista en el norte peruano.

Este ensayo de corte histórico y de lectura corta pero intensa y dinámica, es la historia de un autodidacta, que conoció las artes y ciencias, sobre todo la música (ese ruido que piensa, según Wilde). Una obra que nos da a conocer a un hombre íntegro y comprometido con la lucha de un verdadero libertario, un humanista que se esforzó por que la clase proletaria, el trabajador, el campesino, el bracero, sean justamente remunerados de acuerdo a su trabajo. Un Reynaga que se preocupó por el jornalero y que siempre enarboló la bandera de la justicia social; que sufrió la represión de los grupos de poder de su época, que sintió en su piel y huesos la presión de los poderosos que arremetieron contra sus ideales causándole gran daño físico, pero que nunca lograron postrar su moral y firmes convicciones.

La obra de León, nos abre los horizontes para conocer y reconocer que, aunque, Manuel Gonzales Prada fue el personaje anarquista más conocido por su intelectualidad y su verbo poderoso, existieron muchos otros hombres que lucharon por la clase trabajadora, entre ellos nuestro Julio Reynaga.

La influencia del anarquismo en el sindicalismo, produjo esas luchas de los trabajadores para lograr una mejor condición frente a los empleadores, por lo que se podría decir que el anarquismo cumplió con uno de sus objetivos en nuestras latitudes.

¿El anarquismo es una ideología de respuesta?

Si, una repuesta al establishment, una respuesta al autoritarismo, a la tiranía de un capitalismo salvaje y a la de las dictaduras. Si bien es cierto, que para que una idea o ideología trascienda y se desarrolle, se necesita de la intelectualidad, creo que esta no puede prescindir de la fuerza del sentimiento unida a la identificación con los problemas de los propios trabajadores; no puede existir la victoria en la lucha de los trabajadores, si es estos no se identifican con el contexto en el que se presentan sus problemas.

Gonzales Prada en su discurso “El intelectual y el obrero” que se dejó escuchar el 1 de mayo de 1905, en la Federación de Panaderos, inicia con el siguiente poema:

“En la tarde de un día cálido, la Naturaleza se adormece a los rayos del Sol, como una mujer extenuada por las caricias de su amante. “El gañán, bañado de sudor y jadeante, aguijonea los bueyes; más de súbito se detiene para decir a un joven que llega entonando una canción:

 “—¡Dichoso tú! Pasas la vida cantando mientras yo, desde que nace el Sol hasta que se pone, me canso en abrir el surco y sembrar el trigo. “—¡Cómo te engañas, oh labrador!, responde el joven poeta. Los dos trabajamos lo mismo y podemos decirnos hermanos; porque, si tú vas sembrando en la tierra, yo voy sembrando en los corazones. Tan fecunda tu labor como la mía: los granos de trigo alimentan el cuerpo, las canciones del poeta regocijan y nutren el alma”.

Gonzales Prada nos dice que la labor del trabajador como la del intelectual tienen el mismo peso específico, la misma calidad e importancia, ya que, mientras uno alimenta el cuerpo, el otro alimenta al cerebro y ambas actividades se suman haciéndose “uno solo”, la fuerza y la mente ayudan a construir al humano.

Entonces para lograr que tanto el trabajador como el intelectual o el campesino y el citadino, entiendan dicha idea y la hagan suya, cada uno de ellos debe iniciar por trabajar su propio yo; como dirían los masones: deben trabajar su piedra bruta y pulirla; eso les daría la victoria primaria y básica, el lograr ser “hombres humanos”. Todo eso, fue entendido claramente por Julio Reynaga.

Nuestro Vate de Salamanca, luego de un arduo trabajo de investigación y compilación de datos históricos, da a luz esta obra, que trata sobre Reynaga y nos ayuda a conocer como le vieron y sintieron los estudiosos, políticos, pensadores y también como lo percibieron los opresores de su época. Este esfuerzo de investigar y escribir responde al objetivo de no permitir que la figura de un revolucionario de las luchas justas quede sumergida en las sombras de la historia.

Julio Reynaga Matute, se configura también como un icono de las luchas por la libertad total de los afro peruanos y que es también un punto que toca el autor al referirse a las categorías raciales impuestas por el virrey Toledo durante su mandato, esas brutales definiciones que se fijaron en la psiquis peruana, la de: mestizos, mulatos y zambaigos”.

Reynaga, un abanderado de la cultura, que gustaba de la buena música clásica y moderna. Hombre librepensador que entendió el sufrimiento de los braceros y que hizo suya la lucha de estos, por un mejor pago y una mejor calidad de vida para sus familias. Fue fundador de la Liga Progresista de Artesanos y creó un órgano difusor de las ideas anarquistas y del reclamo de los derechos de la clase trabajadora “La Antorcha”; erigió el Centro de Estudios Sociales Unión y Energía, institución que despertó el espíritu combativo de los obreros. Finalmente, pasó a ser director de “El Jornalero”, periódico que era leído en el campo y centros mineros.

Por todo eso (por decir la verdad y reclamar una verdadera justicia), sufrió persecución y represión de los gobiernos de turno; fue apresado y maltratado durante los eventos de la huelga de braceros y en los sucesos del valle de Chicama.

El libro: Reynaga, el apóstol del anarquismo trujillano, es una obra que todo joven que desea incursionar en el mundo de la política peruana debe conocer y entender. Una vez más, francisco león nos da a conocer la vida de uno de los peruanos que ha marcado el paso de las ideas y la justicia a los peruanos trabajadores.


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