Opiniones

Música popular urbana y su mirada del mundo rural (Inocencia, debilidad, infortunio y exclusión)

Augusto Lostaunau Moscol

En 1858, el diputado Ignacio Escudero sentenció que:

“Yo amo con todo mi corazón a los indígenas: los amo como se ama a la inocencia, a la debilidad y al infortunio; y al pretender excluirlos del derecho de sufragio, exponiéndome a que se dude de mis sentimientos, les doy la prueba más esplendente de mi amor” (citado por Marticorena 2014:88).

Desde las ciudades y, principalmente, desde Lima, se fue construyendo una visión del país diferente a la creada por los intelectuales de la oligarquía.

El joven intelectual oligarca José de la Riva-Agüero y Osma, realizó un viaje por el interior del Perú en 1912. Era costumbre que los jóvenes intelectuales de las clases dominantes pasen un tiempo de vagabundos intelectuales por tierras europeas; Riva-Agüero hizo lo contrario. Vagó por los andes del Perú. En pleno recorrido decidió escribir su libro Paisajes Peruanos, que terminó en 1918. Entre sus páginas podemos leer:

“La raza india, nuestra compañera indisoluble, es de genio dócil, ordenado y perseverante. No es inepta radicalmente, ni mucho menos, para las primordiales funciones colectivas de trabajo y defensa; pues, a pesar de su degradación presente, hay que reconocerle dos nobles vocaciones: la agrícola y la militar” (1995:229).

José de la Riva-Agüero entiende -o justifica- que los campesinos quechuas que pueblan los andes peruanos tenían habilidades para realizar actividades que necesitaban de una forma de organización colectiva. Estas actividades serían la agricultura y el servicio militar. Entonces, que las haciendas y los cuarteles se encuentren poblados por indígenas es propio de su naturaleza colectiva y servil. El enganche y la leva eran cosa común en las regiones andinas.

En 1941, el padre José Félix Cáceres publicó el artículo La Educación Indígena, en él sostenía que:

“Con los indios mayores de edad nada se puede hacer ni obtener en pro de su regeneración, sino militarizarlos y habituarlos al trabajo y por el mismo motivo todas las fuerzas y medios que las instituciones patrias, sociales destinan a la rehabilitación de la clase indígena deben concentrarse a la educación e instrucción de la niñez”. (1941: 85)

Nuevamente se sostiene que la única forma de “educar” al indígena es utilizando el trabajo colectivo y la fuerza militar. En el cuartel, el indio encontraría el orden y la disciplina que no tiene cuando vive en comunidad. Es una forma de corregir “su degradación”.

Entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, el vals criollo fue la principal expresión de la música de los sectores populares urbanos. Muchos de sus cultivadores (compositores e intérpretes) fueron migrantes o hijos de migrantes llegados a la capital luego de la Guerra contra Chile.

Algunas de las letras seleccionadas tienen compositor conocido y, en otros casos, aún existe un fuerte debate por determinar si es una autoría anónima. Además, existen muchas versiones de cada canción. La música popular fue principalmente interpretada por “músicos de oído”, es decir, tocaban guitarras y otros instrumentos que aprendieron de forma empírica. No escribían ni leían partituras. Lo mismo sucedió con las letras. Eran aprendidas y memorizadas en las mismas fiestas o jaranas. La cultura popular es dinámica.

LA ANDARITA ("Canto a Luis Pardo")

(Autor anónimo y otros la adjudican a Abelardo Gamarra “El Tunante”)

Ven acá mi compañera

ven tu mi dulce andarita

tu sola, sola, solita

que me traes a la quimera

de aquella mi edad primera

Que en los campos desolados

junto a mi madre amada

y de mi padre querido

era semejante al nido

que hace el ave en la enramada

Por eso es que yo quiero al niño

amo y respeto al anciano

al indio que es mi hermano

le doy todo mi cariño

Yo tengo el alma de armiño

cuando veo que se explota

toda mi cólera brota

y de tristeza me indigno

cual una araña maligna

que hoy aplasto con mi bota

Surge la pálida luna

sobre la noche serena

allá en los campos de avena

se mece como visión

Detrás de cada peñón

parece ver a su amada

que viene como escapada

en busca de su corazón

Si me persiguen traidores

siempre fueron sin entrañas

se espantan de mis hazañas

que no son si no rencores

Donde están mis defensores

ya para mí no hay clemencia

nadie sufre, nadie llora

sí han de matarme en buena hora

pero mátenme de frente

-Yo soy señores Luís Pardo

el famoso bandolero (bis)

LA CABAÑA

(Autor anónimo, aunque algunos la adjudican a Alejandro Sáez León)

Se acerca ya la noche con vuelo aligerado

las aves van volando, sus nidos a buscar.

Cuan anida y sonriente cual muere una esperanza,

yo veo en la ondananza su luz crepuscular.

Qué triste, que triste es la vida en la montaña

sin luz en la cabaña, sin nadie a quien amar.

Ausente de mi madre bendita que me adora

y que en silencio llora en su lejano hogar.

El león entre la selva ya ruge fieramente

y silba la serpiente, allá en el matorral.

Yo escucho conmovido los ayes de ternura

de aquella criatura, que sufre por su hogar.

Tal vez es mensajero de la alta melodía

el beso que me envía, el ángel de mi amor.

Tal vez, es de mi madre la frase cariñosa

que llega hasta mi choza, cual eco arrullador.

LA CAMPESINA

(Pedro Espinel Torres)

Por las mañanas

con los rayos de alborada,

la campesina va

por las campiñas

en pos de la perfumada

brisa que el campo da.

Contemplando su encanto,

el sol al asomar;

las avecillas,

en gorjeos matinales,

salúdenle al pasar.

Oh, campesina,

mi bella serrana

mi pecho se inflama

por ti, de pasión!

Eres hermosa,

cual diosa pagana;

por eso es que te canto

y te doy mi inspiración.

JACOBO EL LEÑADOR

(Felipe Pinglo Alva)

Rendido por el infortunio,

al pueblo avanza el leñador;

el peso del añoso leño

aumenta su sufrir tan cruento.

Su frente, con profundos surcos,

color de plata sus cabellos;

todo refleja en el hondo martirio,

y a su paso me descubro,

respetuoso ante el dolor.

Sus amigos hoy no son los que ayer fueron,

y explotaron ese noble corazón;

los que antes disfrutaron de larguezas,

no conocen a Jacobo, el leñador.

Solamente la vieja hacha,

le es fiel en su mudo amor,

hoy ni el palo que consumen sus fogones,

permite que se lo compren,

a Jacobo, el leñador.

INDIO

(Alicia Maguiña Málaga)

La luz se hizo sombra

y nació el indio,

La puna se hizo hombre

y nació el indio,

prisionero en tu suelo

indio cautivo

sin luz en tu mirada

indio sombrío

Ayer montaña

hoy solo escombro

hierve mi entraña

cuando lo nombro

serás otra vez montaña

y habrá fulgor en tus ojos

tu risa oiré

y feliz serás

y feliz seré.

LA ORACIÓN DEL LABRIEGO

(Felipe Pinglo Alva)

Es ya de madrugada,

el labriego despierta,

al entreabrir sus ojos

la luz del alba ve.

Entonces presuroso,

saliendo de su lecho,

musita esta plegaria,

llena de amor y fe.

Señor, tú que has creado,

las aguas de los ríos,

y a los prados permites,

el verdor que se ve.

No niegues al labriego,

el divino rocío,

que, con cada caída,

alegra nuestro ser.

La campiña que luce,

hermosos atributos,

por ti florece siempre,

cual ameno vergel.

Pero si tú nos niegas,

agua, Sol y rocío,

morirán los labriegos,

de inanición y sed.

Después de la jornada,

la lampa sobre el hombro,

al ponerse la tarde,

retorna el labrador.

Y mientras que tranquea,

de vuelta a la cabaña,

cantando el pensamiento,

modula esta canción:

La ansiada primavera,

que exalta los amores,

te debe la pureza,

de todo su arrebol.

Y el concierto admirable,

de pájaros y flores,

por obra de tu gracia,

conservan tu primor.

En medio de este encanto,

que alegra corazones,

el labriego es el guarda,

de tan rico joyel.

Como guardián te pido,

que, con tu omnipotencia,

multipliques los frutos,

que cosechar podré.

Referencias.

Cáceres José Félix (1941). La Educación Indígena. El Amigo del Clero. Álbum de Oro. Lima-Perú.

Maticorena, Miguel (2014). La comuna de Piura y Chalaco. Montoneras 1883. Editado por el Departamento Relaciones Corporativas de Petróleos del Perú. Lima-Perú.

Riva-Agüero, José. Paisajes peruanos. PUCP. Instituto Riva-Agüero. Lima-Perú. 1995.

 


Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos

Sigue transmision gu db1ca652
Aplicacionnueva b20fadd9

Feriafinal 705c6588

Punto ec62ee0fEscape 42989b8bVocacion 6ec01671Familia e0a9160dPagina c29a18dbSaludable 5fa274c9Jne fe996a39Regional a20152bc

Telegram gaceta 24344613

Horocopo3 99555a02



Gaceta Ucayalina Radio - Música y Noticias
0:000:00