Opiniones

El sabor de hogar. Aprendiendo de un pan con helado

Por Armando Avalos

Grababa un reportaje en Carhuaz en Ancash y grande fue mi sorpresa cuando descubrí que ahí tenían la costumbre de mezclar el pan con el helado. Y vaya que lo disfrutan. Mi anfitrión, Manuel Bedón me quiso invitar y le dije con una sonrisa que prefería comerlos por separado. Pero luego me quedé mirando cómo no solo disfrutaba el pan con helado sino que se emocionó al recordar a su madre y cómo ella lo engreía con ese dulce que para él simbolizaba un pedacito de su infancia feliz y su hogar.

Yo, con un cono de helado de vainilla en mano y él con su pan bizcocho untado de helado de fresa, comenzamos a recordar nuestra infancia, los olores y sabores que nos marcaron. Aquellos platillos que nos invitan a viajar a nuestro pasado. Aquellos alimentos que nutrieron nuestra alma y que nos evocan a los seres que amamos y también a los momentos difíciles que a veces nos ha tocado vivir.

Manuel Bedón le ha dedicado 13 años de su vida a la fabricación de helados. Ese dulce que lo liga mucho a su historia personal y de la cual depende su familia y es el arma en la que deposita su fe en el futuro.

“Cuando como un pan con helado, no puedo evitar recordar a mamá. Su sonrisa y sus ojos de bondad. Era los momentos que me sentía seguro y que el mundo era tan simple”, me decía Manuel Bedón mientras entregaba a sus clientes una porción de pan serrano con helado de lúcuma para dos.

En ese momento, le comenté a Manuel que siempre que tomo lonche en la tarde, se me viene a la mente, cuando tenía 6 años y llegaba a casa sucio de estar jugando con mis soldaditos de plástico en la tierra. Mi madre llenaba una tina con agua caliente y me bañaba con ternura. Luego me preparaba una taza con leche y unos panes calientes con mantequilla. Y mientras tomaba mi lonche, me ponía ver la televisión la serie el Chavo del 8.

Hoy sigo haciendo el ritual de tomar cada tarde un lonche con mi esposa y para mí no solo es un momento para alimentarme sino para sentir que estoy en casa.

El hogar no es un edificio, ni una calle. El hogar es donde está tu familia y tus recuerdos. Es un lugar mágico que a veces quisiéramos llevarlo a dónde vamos.

Esa tarde en Carhuaz, el pan con helado me dio una lección de lo importante que es enseñar a nuestros hijos el valor del hogar.  De tratar de rodear cada desayuno, almuerzo, cena o momentos de compartir, con ese manto de camaradería y amor que hará que se quede grabado en nuestra mente y nuestro corazón.

Nada más negativo que regañar a un hijo cuando se sienta a la mesa a compartir con nosotros. Seguro que al terminar de leer esta nota, habrá llegado a su memoria el sabor, el olor y el recuerdo de su platillo favorito, ese que lo regresa a su hogar. La próxima vez que se siente a comer con un ser querido recuerde, que para él, ese alimento no solo tiene que nutrirlo sino también llenar su alma.


Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos

Sigue transmision gu db1ca652
Aplicacionnueva b20fadd9

Vocacion 6ec01671Regional a20152bcPunto ec62ee0fEscape 42989b8bFamilia e0a9160dPagina c29a18dbJne fe996a39Saludable 5fa274c9

Anuncioscomerciales a7590232

Horocopo3 99555a02


Más leídas - Armando Avalos Espichán


Gaceta Ucayalina Radio - Música y Noticias
0:000:00