Opiniones

Democracia y violencia

Augusto Lostaunau Moscol

Meses antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial, el reconocido político, docente, investigador de la realidad política del Europa y el mundo, Richard Howard Stafford Crossman publicó su libro Biografía del Estado Moderno, que rápidamente se convirtió en un clásico de la politología y las ciencias sociales inglesas. En él, Crossman señaló que:

“Vivimos en un mundo enfrascado en mortales conflictos en el cual la Democracia, el Fascismo y el Comunismo son credos apasionadamente defendidos y combatidos”.

Crossman nació en 1907. Fue un niño que se encontró con las noticias de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique. Además, su padre fue abogado y juez, lo cual lo acercó al mundo de las leyes y la política. En aquellos tiempos era costumbre que después del almuerzo dominical, los padres entablen conversación con los hijos sobre los acontecimientos más importantes del momento. Existió toda una cultura del diálogo político familiar en Inglaterra y otros países de Europa. En América Latina, esa cultura se practicó muy poco.

Cuando Crossman escribió su Biografía del Estado Moderno, todas las clases dominantes del mundo sabían que una nueva gran guerra era inevitable. Los conflictos al interior de la burguesía eran irreconciliables. Entonces, la violencia era la única solución para eliminar “al otro”, aquel que pone en riesgo los intereses del “nosotros”. Así, cuando llegue el momento de actuar violentamente, la defensa del “nosotros” logra legitimidad porque se ha eliminado al “otro”, un extraño que era un peligro. Aunque, en esa cita, el autor equipara dos formas de Estado o gobierno con un sistema. Mientras la democracia y el fascismo son sólo dos formas -nada homogéneas- de Estado; el comunismo es un sistema que incluso desarrolla un Estado comunista democrático. Aunque, todo esto genera apasionamientos mucho más visibles en momentos electorales y crisis políticas, pero cuando ambas se presentan juntas, la coyuntura puede dar paso a la violencia política.

Jorge Eliécer Gaitán Ayala nació en Bogotá en 1903. Hijo de un librero y una profesora. Estudió Derecho y se recibió de abogado. Escritor aficionado de gran pluma, ensayista crítico y militante político del Partido Liberal, al cual llegó junto a su Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR) que fundó en 1933. Catedrático y Senador. Político muy destacado y respetado por su trabajo transparente y honesto. Pero, sobre todo buscó instaurar en Colombia un gobierno del pueblo y para el pueblo. Odiado por la oligarquía y los sectores de la ultraderecha política y económica de su país.

El 9 de abril de 1948, luego de realizar su actividad laboral relacionada a su profesión de abogado, Jorge Eliécer Gaitán es asesinado por un par de esbirros. Uno de ellos, Juan Roa Sierra, fue capturado por los ciudadanos que observaron el crimen. El asesino fue linchado por la multitud. Inmediatamente, en toda Bogotá, grupos de ciudadanos iniciaron el bloqueo de avenidas en protesta por el asesinato, culpando directamente al presidente Mariano Ospina Pérez, quien ordenó la movilización del ejército para reprimir a la ciudadanía indignada por lo acontecido. Se produjo el famoso “Bogotazo” que dejó muertos, heridos y más de un centenar de edificios públicos en escombros producto de los incendios. El “Bogotazo” es un ejemplo del apasionamiento que alcanzan las sociedades en periodos políticos de crisis.

El general Carlos Cortés Vargas ha escrito que Gaitán fue asesinado en venganza por defender a los trabajadores colombianos masacrados por la United Fruits. Cortés recordó que:

“Denunció la abierta connivencia del Gobierno con la compañía bananera United Fruit y aseguró que los muertos entre los trabajadores habían sido más de mil. Algunos sindicalistas que habían estado presentes durante la huelga, como Alberto Castrillón y Raúl Eduardo Mahecha, escribieron sus propios testimonios, que coincidían en gran medida con la versión de Gaitán”.

Entonces, cuando ocurre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, cierto sector de los medios de comunicación propiedad de la oligarquía, determinó que se trató de un “asunto” personal. De un varón que se sintió “ofendido” en su condición de “esposo y marido”, tratando de ocultar la realidad. Jorge Eliécer Gaitán era un enemigo convicto y confeso de la oligarquía y cada día soportó ataques de esta hasta que el 9 de abril de 1948, esos ataques pusieron fin a su vida. Pero, abrieron un nuevo y diferente capítulo en la historia política de Colombia.


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