238 personas muertas

Myanmar: Muere otro manifestante y aumenta la presión internacional contra el Ejército

El Gobierno de Malasia se unió al de Indonesia para convocar a una reunión de emergencia y abordar la crisis birmana.

Myanmar.- Al menos una persona murió producto de disparos de las fuerzas de seguridad este sábado en Yangón, la ciudad principal de Myanmar, durante una nueva jornada de protestas contra el golpe de Estado del pasado 1 de febrero. Entretanto, crece la presión internacional contra el Ejército. El Gobierno de Malasia se unió al de Indonesia para convocar a una reunión de emergencia y abordar la crisis birmana.

Ya van al menos 238 personas muertas en medio de la represión de la Policía y el Ejército de Myanmar contra quienes exigen el retorno a un Gobierno democrático, según un recuento del grupo Asociación de Asistencia para Presos Políticos.

Este sábado un joven fue asesinado a disparos en uno de los barrios de Yangón, la ciudad más grande del país, en medio de una nueva agresión de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes.

Pero el derramamiento de sangre no ha detenido a miles de personas que rechazan la toma del poder del Ejército el pasado 1 de febrero y que exige la liberación de los líderes políticos del Gobierno civil elegido en las urnas y que los militares mantienen detenidos.Manifestantes corren mientras las fuerzas de seguridad disparan gases lacrimógenos en medio de la represión contra las protestas que rechazan el golpede Estado del pasado 1 de febrero. En el municipio de Thaketa, Yangon, el 19 de marzo de 2021.

Manifestantes corren mientras las fuerzas de seguridad disparan gases lacrimógenos en medio de la represión contra las protestas que rechazan el golpede Estado del pasado 1 de febrero. En el municipio de Thaketa, Yangon, el 19 de marzo de 2021. © AFP/STR

Algunos ciudadanos señalan que han tenido que adoptar nuevas estrategias, pero todo con el fin de poder seguir elevando sus voces de rechazo. 

"Protestamos donde no hay policías o militares, cuando escuchamos que vienen, nos dispersamos rápidamente (…) Protestaremos de cualquier manera que podamos hasta que nuestra revolución prevalezca", dijo el activista Kyaw Min Htike, poco antes de participar en una nueva manifestación cerca del centro de la ciudad de Dawei, en el sur del país.

Sin embargo, las autoridades siguen atacando las manifestaciones pacíficas bajo la mirada de la comunidad internacional.

Decenas de residentes que se congregaron en esta jornada en Mandalay, la segunda mayor ciudad de la nación, resultaron heridos cuando un vehículo chocó contra ellos, mientras la Policía les disparaba balas de goma, de acuerdo con los reportes de la prensa local.

Las movilizaciones contra el Ejército también se extendieron a otras ciudades como Kyaukme y Hsipaw, en el noreste; Kawlin, en el norte; Hpa-an y Myawaddy, en el este; Labutta, en el delta del río Irrawaddy; Myeik, en el sur, y la ciudad central de Yay Oo.

Malasia e Indonesia piden reunión de emergencia para abordar la crisis birmana

Los países occidentales han condenado repetidamente el golpe militar y Estados Unidos ha emitido sanciones contra los responsables. Entretanto, las naciones asiáticas, que durante años han evitado criticar a sus vecinos, comienzan a pronunciarse.

En las últimas horas, el primer ministro de Malasia, Muhyiddin Yassin, se unió al llamado de Indonesia sobre una reunión de urgencia de los países del Sudeste Asiático, para abordar la crisis.

El presidente de Indonesia, Joko Widodo, en algunos de los comentarios más fuertes que se hayan conocido hasta ahora por parte de un líder de la región, dijo que la violencia debe detenerse de inmediato y que pedirá a Brunei, presidente de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, que convoque un encuentro de emergencia. 

El primer ministro de Malasia, Muhyiddin Yassin, dijo que estaba consternado por el uso persistente de violencia letal contra civiles desarmados. Singapur también ha expresado su desaprobación.

"Estoy horrorizado por el uso persistente de la violencia letal contra civiles desarmados que ha conllevado a un alto número de muertes y heridos, además de sufrimiento a lo largo de la nación. No hay justificación, el uso de munición real contra manifestantes pacíficos es inaceptable", sostuvo Yassin en un comunicado.

Sin embargo, los militares birmanos no han mostrado señales de ser influenciados por la presión desde el extranjero y sigue defendiendo su toma del poder a la fuerza.

La junta se justifica en un supuesto fraude, ya descartado por la comisión electoral, durante las elecciones del pasado 8 de noviembre, en las que el partido político de la líder del país Aung San Suu Kyi obtuvo una contundente victoria frente a los candidatos de la institución castrense.

El Ejército promete entregar el poder a los líderes que resulten elegidos en nuevas elecciones, para las que aún no ha fijado una fecha. Pero su presunta intención es puesta en duda, en un país que estuvo bajo un estricto gobierno militar desde el golpe de Estado de 1962 y hasta el 2011. Justamente, los comicios del pasado noviembre fueron los segundos en la corta transición democrática en el país.


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