Opiniones

Nunca se preocupe en ver, qué hace su competencia

Las lecciones que me dejaron un cine porno, un carnaval y un vaso sexy.

Por Armando Avalos

Estaba dentro de un cine porno. Fingía ser gay y para ello me coloqué un polo ceñido, una gorra y una cámara de video camuflada en mi ropa y así, poder captar todas las historias sórdidas que pasaban en ese local del Centro de Lima. Mi supuesta pareja, era mi camarógrafo Manuel Ramírez conocido como “Gorosito” con quien ingresé agarrado de la mano para no despertar sospechas.

Mientras mi camarógrafo grababa a una pareja de hombres teniendo intimidad en las butacas del cine Tauro, un hombre de bigotes y regordete, llegó para acosarme. Ahora recuerdo entre risas lo que le dije en ese momento: “Retírese por favor, va a venir mi pareja y se va a molestar”. El hombre con apariencia de charro mexicano insistía y en ese momento, mi camarógrafo llegó para salvarme. Nos retiramos de ese antro con imágenes impactantes del uso inadecuado que se daba a ese cine.

Al día siguiente con la policía y serenos de Lima, allanamos el cine y ahí volví a encontrar al gordo bigotón que me había acosado la noche anterior. Esta vez, al verme como reportero del noticiero 90 Segundos, el sujeto se quedó con la boca abierta y en tono sarcástico, le grité mientras se lo llevaba la policía. ¡Cuídate mi amor!

El hacer reportajes en los lugares más insólitos y peligrosos que uno se pudiera imaginar, me enseñó que en la vida, de nada sirve preocuparse en lo que hace la competencia y uno debe confiar en su propio potencial.

Si uno corre en la vida mirando atrás o a los costados, no verá la meta y perderá tiempo valioso en no centrarse en su objetivo principal.  Y ese principio se aplica para las personas y para las empresas.

Cham Kim y Renée Mauborgne hicieron una amplia investigación a un gran número de empresas exitosas e innovadoras. Y cuando les pidieron explicar en pocas palabras, porqué, esas compañías triunfaron y otras no, concluyeron: “Muchas empresas dejan que la competencia  establezca los parámetros  de su pensamiento estratégico; las innovadoras  del valor no utilizan  a sus rivales como punto de referencia”.

Confíe en usted. Recuerde que muchas veces nadie más lo hará. Cuando empiece a confiar en usted, transmitirá seguridad y ahí la gente recién empezará a verlo con otros ojos.

Cuando era reportero, me molestaba cuando algunos jefes se preocupaban porque el canal de la competencia tenía una nota y nosotros no. Vivían pensando en “igualar” a sus rivales. Partían de una lógica errada, si buscas solo igualar a tu rival, jamás lo superaras. Si trazas tu propia estrategia, ellos muy seguro, comenzarán a buscar que igualarte. Volteas la torta y te apoderas del mango de la sartén. Siempre les decía: “No gana el que cuenta primero una noticia, sino el que la cuenta mejor”.

Eso tiene un costo que muchos no quieren tomar, equivocarse y perder algunas batallas. Pero el premio, es ganar la guerra.

En una ocasión, me enviaron a cubrir el Carnaval de Mejía en Arequipa. Cuando llegué había otro canal que había transmitido en vivo el evento. La reportera, había entrevistado muy formalmente al alcalde, a las comparsas y a los pobladores que salían en caravana por las calles de este lindo balneario arequipeño.

Una periodista del canal donde trabajaba, me dijo “huy ya te ganaron, hace rato que han transmitido la comparsa”. En ese momento, con mi camarógrafo, nos preparamos como para la guerra. Nos echamos aceite en el cuerpo, nos pusimos ropa vieja y nos metimos en pleno corazón del carnaval. Nos mojaron, nos pintaron, nos tiraron espuma, nos rompieron la ropa, nos bañaron en cerveza y terminamos bailando con todos los pobladores disfrazados en orillas del mar. Fue espectacular y luego me enteré que a la chica de la competencia le llamaron la atención por no haber explotado como nosotros toda la fiesta callejera.

Además de confiar en uno mismo, uno no debe “aburguesarse” y perder su conexión con la calle. Con la realidad. Paul Bulcke, uno de los líderes de Nestlé decía: “No hay nada más peligroso para un ejecutivo que un escritorio con buena vista”.

Salir a la calle a hacer reportajes pese a tener cargos, me dio grandes satisfacciones y me ayudó a mantener los pies en la tierra. Me sirvió para mantenerme alerta como cuando viaje a Huánuco y al entrar a un local de tragos, me percaté que en sus escaparates tenían vasos con la figura de hombres y mujeres desnudos. Hice un reportaje aprovechando esos vasos y luego me enteré que ese local, gracias a ese reportaje, se volvió en un atractivo turístico por el detalle de los vasos “calientes” que usamos en esa grabación.

Subrayo la lección, tome el timón de su vida y ponga usted su ruta. No deje que otros le quieran imponer el camino. No mire el espejo retrovisor porque éste solo le mostrará el rostro del temor que muchos querrán mostrarle para evitar que llegue a su destino. Pero sobre todo, disfrute la travesía.


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