Opiniones

Mito y Verdad del 2020 en el Perú

Por Augusto Lostaunau Moscol

Una frase frecuente -como una suerte de balance- que se ha publicado en demasía en las llamadas redes sociales fue: “El 2020 fue un año terrible para todos”. Nada más falso. Nadie con capacidad de análisis e interpretación objetiva y concreta de la realidad real del país puede aceptarla. Mejor dicho. Esa frase es un mito creado intencionalmente para suponer que el año de pandemia ha sido desastroso para todos.

La pandemia está afectando principalmente a las grandes mayorías, a los más pobres, a los trabajadores y autoempleados. Quienes no cuentan con sistema de agua potable y desagüe. A los que no cuentan con un ingreso mensual y, por lo tanto, tienen que salir día a día a conseguir el pan para sus hijos. Aquellos que dan todo por el país y no han recibido nada de él.

Mientras el expresidente Martín Vizcarra junto a su ministra de economía Antonieta Alva se dedicaron a entregar millones a los grandes grupos de poder económico que gobiernan el país de manera histórica; sólo entregaron migajas a las grandes mayorías. Los llamados Bonos fueron sólo una política de engaña muchachos. Por ello, no alcanzaron para mantener la ansiada distancia social.

Pero, la pandemia sirvió para enriquecer mucho más a los enriquecidos. El modelo económico neoliberal a calzado perfectamente en el espíritu voraz de la clase dominante. Las cadenas de farmacias se han enriquecido con la enfermedad, el dolor y la muerte de miles de ciudadanos peruanos. Monopolizaron los productos farmacéuticos solicitados e impusieron los precios que les dio placer. Los bancos se mantuvieron en funciones y luego han recibido jugosas cantidades de dinero por parte de la mal originada Reactiva Perú.

Universidades y colegios particulares mantuvieron el costo de las mensualidades y exigieron a los docentes trabajar con sus propios medios. Así, las ganancias se han multiplicado y muchas han sido beneficiadas por la dichosa Reactiva Perú. Mientras tanto, la SUNEDU y el ministerio de educación siguen con la mentira de “calidad educativa”. Los hijos de los mal pagados trabajadores de las empresas agroexportadoras han tenido que dejar de estudiar por no contar con los medios electrónicos y económicos. No existe calidad educativa sin calidad de vida; y no existe calidad de vida con salarios de hambre.

El caso del escándalo lo han realizado las clínicas. Prácticamente han hecho un negocio y negociado con la enfermedad. Los precios del tratamiento lo elevaron hasta hacer imposible para la mayoría de los peruanos. Han lucrado con la muerte y la desesperación de miles de familias. Incluso, se impusieron a un gobierno débil y cobarde como el de Vizcarra-Alva-Mazzetti. El gobierno ha abandonado los hospitales y postas médicas, generando entonces una corrida de pacientes hacia las clínicas. ¿Coincidencia?

Mientras tanto, los medios de comunicación propiedad de los grupos de poder, se encargaron de enlodar la realidad. Culparon de la propagación a los pobres y más pobres. Mientras en ciertos clubes y barrios residenciales la vida continuaba como si no pasara nada; las imágenes sólo nos transmitían a los ambulantes y desempleados.

Los medios de comunicación de la concentración han jugado un rol delincuencial en esta coyuntura. Las víctimas han sido culpadas mientras que los verdaderos culpables son victimizados.

De esta manera, podemos afirmar que el 2020 no ha sido un año terrible para todos los peruanos. Por el contrario, ha sido un año terrible para las grandes mayorías, mientras que un gran año para los grupos de poder económico y político que controlan el Perú desde hace 200 años. Así como la Guerra contra Chile fue pagada por los más pobres, esta pandemia la están pagando los más pobres. Así, como durante la violencia política interna los muertos los pusieron los más pobres, en esta pandemia los más pobres están poniendo los muertos. Y, las cifras oficiales no los tienen en cuenta. Oficialmente los muertos por Covid-19 son casi 38mil; pero se calcula que puede ser el doble. En menos de 10 meses han muerto más peruanos que en 15 años de violencia política. La indolencia de Vizcarra-Alva-Mazzetti la están pagando los más pobres.

Y, para el 2021 no tenemos una imagen esperanzadora. Todo sigue igual y hasta peor. Sin camas UCI y sin vacunas a la vista, la enfermedad seguirá siendo una oportunidad para seguir lucrando con la muerte y la desesperación.

A ello tenemos que agregar el próximo proceso electoral, el cambio de gobierno, la llamada Segunda Ola y las celebraciones del mal habido Bicentenario. Un verdadero desastre social se cierne sobre el país, pero esto no es de mayor importancia para los medios de comunicación de la concentración. Así como la independencia no cambió la situación de las grandes mayorías; las celebraciones del Bicentenario tampoco lo harán. Por ahora, el debate se reduce a un posible concierto musical.


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