Padre de Mafalda

Fallece Quino a los 88 años, en el 56º aniversario de la primera tira de Mafalda

Hijo de españoles y poseedor de galardones como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y la Medalla de la Orden y las Letras de Francia

Argentina.- El dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, más conocido como "Quino", creador del personaje mundialmente conocido Mafalda, ha fallecido en Mendoza, su ciudad natal, a los 88 años.

Hijo de españoles y poseedor de galardones como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y la Medalla de la Orden y las Letras de Francia, Quino desarrolló las aventuras su personaje más popular entre 1964 a 1973, aunque las historias de la icónica niña se han replicado en todo el mundo hasta la actualidad, siendo el humorista gráfico en español más conocido en todo el mundo.

Desde hace unos años, el autor, que se había mudado a Mendoza desde Buenos Aires a finales de 2017 tras quedarse viudo, sufría problemas de salud, aunque siguió asistiendo a diversos homenajes a su obra.

Se da la circunstancia de que este 29 de septiembre se cumplían 56 años de la publicación de la primera tira de la niña filósofa que entretuvo y educó a varias generaciones en la revista Primera Plana.

La producción de Quino no se reduce a Mafalda, y publico una veintena de álbumes de humor gráfico, siempre con su peculiar sensibilidad, tanto en el dibujo como en las historias.

En 2014, con motivo de su Premio Príncipe de Asturias nuestro compañero Francisco Fuentes pudo entrevistarle. "El ser humano tiene tendencia a estropear lo que hace bien" nos decía. Sobre la revolución tecnológica en la que estamos inmersos apuntaba: "Creo que la tecnología va a cambiar las relaciones humanas, ya las ha cambiado bastante, pero con una desventaja un poco curiosa y es que la gente está muy comunicada con miles de personas y no tiene amigos con los que conversar, es muy curioso”.

Argentino, heredero del carácter trágico y el humor negro andaluz

Quino, fue y es uno de los mayores iconos de Argentina dentro y fuera de sus fronteras. Las aventuras de Mafalda han sido traducidas a 30 idiomas y llevadas al cine y la televisión.

Heredero -según él mismo decía-, del carácter trágico y el humor negro de los andaluces, de donde procedían sus padres, adquirió notoriedad gracias al personaje de Mafalda.

Quino nació en Mendoza el 17 de julio de 1932, año en el que sus padres españoles llegaron a Argentina.

En 1954 se trasladó a Buenos Aires, donde consiguió publicar su primera página de humor gráfico en el semanario "Esto es". A partir de 1957 publicó regularmente en medios como "Rico Tipo", "Dr. Merengue" o "Tía Vicenta" y también en ilustraciones de campañas publicitarias. Quino expuso por primera vez en Buenos Aires en 1962 y un año después publicó su primer libro de humor, "Mundo Quino", una recopilación de sus dibujos.

Su legado "hacer pensar a la gente"

Nunca tuvo hijos, pero nadie duda de que Quino tuvo su mejor descendencia en Mafalda, la pequeña y contestataria luchadora social en la que se inmortalizó para siempre para hacer pensar al mundo.

Consiguió hacer de su mayor obra, la niña amante de los Beatles, la democracia, los derechos de los niños y la paz, y detractora de la sopa, la guerra y James Bond, un símbolo eterno. "Cuando me dicen, 'gracias por todo lo que nos diste' digo, '¿qué les di?'", expresó el dibujante en una entrevista con la agencia Efe en 2016, en la que, consultado sobre cuál es el poso que le gustaría dejar entre sus seguidores, no le costó reconocer que el de alguien "que hizo pensar a la gente las cosas que pasan".

Una familia llena de Joaquines

Poseedor de multitud de galardones, como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y la Medalla de la Orden y las Letras de Francia, Quino nació el mismo año en el que sus padres españoles emigraron a Argentina, y ya en plena adolescencia comenzó a estudiar dibujo en la Escuela de Bellas Artes mendocina.

Sin embargo, cuatro años después, decidió abandonarlo por el mundo gráfico y la historieta. Y ya no había marcha atrás en su destino. Por entonces Joaquín ya era 'Quino', un apodo con el que poder diferenciarse de los muchos 'Joaquines' que ya había en su familia, entre ellos su tío, quien le despertó la pasión por la ilustración. "No solo me legó la vocación, sino una filosofía de la vida que a partir de mi abuela me ha marcado mucho. La politización de mi familia me marcó muchísimo", evocaba el genial dibujante.

Mafalda, rostro frustrado de electrodomésticos

No obstante, en la capital argentina expuso por primera vez en 1962, mientras que un año después publicó su primer libro, "Mundo Quino", una recopilación de dibujos editados hasta el momento en revistas de la época. Y fue precisamente un encargo publicitario el que le cambió la vida: Una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield estaba destinada a ser promocionada con un personaje que comenzara con "M", que finalmente no llegó a publicarse por el fracaso de la marca.

Lejos de meter aquellos frustrados dibujos en un cajón, Quino los rescató para sus siguientes trabajos en prensa. Es así que "Mafalda" apareció por primera vez en "Gregorio", el suplemento de humor de la revista "Leoplán", para pasar a publicarse después de forma regular en otras publicaciones como "Primera plana" y "El mundo" y en libros recopilatorios.

Las aventuras de la pequeña, así como de sus amigos Manolito, Susanita y Felipe, con los que alcanzó el éxito en decenas de idiomas, se desarrollaron de 1964 a 1973, aunque su imagen y sus atemporales e irónicos mensajes por un mundo mejor la han hecho inmortal. "Viendo las cosas que hice en todos estos años me doy cuenta de que digo siempre las mismas cosas, y siguen vigentes. Eso es lo terrible... ¿No?", remarcó Quino a Efe.

El veterano dibujante, casado desde 1960 con Alicia Colombo -quien falleció a fines de 2017-, se refería así a sus "temas de siempre", como "la muerte, la vejez y los médicos", con los que durante décadas hizo pensar a los lectores a través de sus emblemáticos personajes. Pero como no solo dio vida a la pequeña rebelde y compaginó su emblemática creación con otros libros como "A mí no me grite" (1972) y "Yo que usted" (1973).

Si bien después de 1973 Quino retomó el personaje en contadas ocasiones, el no querer cansar ni repetirse hizo que Mafalda reposase para siempre pero quedase viva en la memoria popular. En 1976 se trasladó a Milán, donde continuó realizando páginas de humor, y en las décadas posteriores su popularidad en todos los continentes no dejó de crecer.

En 2009 anunció que dejaba de dibujar por un tiempo para evitar repetirse. Y en 2016 el dibujante presentó su último libro, "Simplemente Quino", que recopila antiguas tiras publicadas en prensa. A finales de 2017, tras el fallecimiento de Alicia Colombo, su esposa, el autor decidió dejar su residencia de Buenos Aires para volver a establecerse en Mendoza, su ciudad natal y donde ya había vivido hasta que se mudó a la capital en la década de 1950.

El "dedito" en la tecla de las emociones

Desde hace ya unos años, problemas de movilidad y de visión le han impedido disfrutar plenamente de una de sus grandes pasiones: el cine, y también ha tenido que frenar su vocación, el dibujo, aunque no ha dejado de asistir a homenajes a su obra y firmas de libros.

Unos de sus últimos actos públicos fue a finales del año pasado, cuando asistió a un homenaje en la Universidad Nacional de Cuyo de su ciudad natal. "Simplemente Quino", su más reciente libro, que llegó a firmar rodeado de multitudes en la Feria del Libro de la capital argentina, se publicó en 2016, y en él se recopilan antiguas tiras publicadas en prensa.

Aunque nunca le ha gustó hacer balances, "de vez en cuando" no le quedaba otra que hacerlo sobre todo por la insistencia de los periodistas a la hora de sonsacarle el porqué de su dilatado éxito. "Eso me lo pregunto yo también mucho. No lo sé. Sé que he puesto el dedito en una tecla que mueve muchas cosas", confesaba el mendocino, quien tenía claro que, del mundo de ahora, alejado en tiempo y circunstancias de 1973, su eterna hija opinaría que es "un desastre" y "una vergüenza".

Desde entonces limitó mucho sus apariciones públicas debido a problemas de movilidad y visión y solo se le veía en sus paseos diarios en silla de ruedas, acompañado por algún familiar. El pasado mes de julio, cuando cumplió 88 años, lo celebró junto a su familia, con torta de dulce de leche, pastas y vino tinto.

Mafalda, la niña rebelde y preguntona

Lo bueno que tienen los dibujos es que por mucho que pasen los años no envejecen, y por eso Mafalda puede y podrá siempre seguir siendo esa niña rebelde que quiso cambiar el mundo con grandes dosis de ironía, pese a que nació en 1964 y este jueves se quedó huérfana tras la muerte de Quino, su creador.

Muchos adjetivos se ajustan a la personalidad de Mafalda: rebelde, inconformista y curiosa, aunque entre estas cualidades destaca su simpleza y dominio de la palabra, debajo de la cual siempre hay un mensaje subyacente, con alta carga moral, que impregnó a varias generaciones con su deseo de construir una realidad mejor, y es que como ella decía: "paren el mundo que me quiero bajar".

Su primera aparición fue en la revista Primera Plana en 1964, aunque su creador, Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, la pensó inicialmente para una campaña de electrodomésticos que nunca se lanzó. Su éxito fue inmediato y sus aventuras y reflexiones pasaron por las páginas de diarios como El Mundo, hasta su última publicación en el semanario Siete días ilustrados, en 1973.

En nueve años Mafalda pasó a ser un símbolo eterno

Los nueve años en los que se publicaron sus historias le valieron para convertirse en un símbolo eterno, intergeneracional, y sus libros fueron traducidos a 26 idiomas y sólo en Argentina se vendieron más de 20 millones de ejemplares. Su mensaje se tradujo incluso al guaraní, uno de los últimos idiomas que Mafalda aprendió y que presentó en 2017 en la feria del libro de Asunción.

Un año antes, en Cuba, fue editada por primera vez en braile.

La historia de Mafalda, quien siempre tendrá 6 años, no se puede contar sin sus inseparables compañeros de fatigas, aunque en un principio su debut fue en solitario, no tardaron en aparecer Susanita, Manolito, Felipe, Miguelito y Libertad, cada uno con personalidades muy diferentes y con los que la protagonista siempre dialogó en pro de defender sus creencias.

Mafalda ama a los Beatles, la democracia, los derechos de los niños, la lectura, la paz y los panqueques. Odia a James Bond, las armas, la guerra y tomar sopa. Sueña con arreglar el mundo, un mundo que mientras Quino la dibujaba vivía tiempos convulsos, con la Guerra de Vietnam (1955-1975) como telón de fondo, ante lo que siempre expresó un mensaje en favor de los derechos humanos y antibelicista.

También reflejó el progresismo de su época con comentarios feministas que muestran su apoyo a las conquistas sociales de la mujer y contra los roles establecidos, como cuando preguntó a una atareada madre: "mama, ¿si vivieras que te gustaría ser?".

La líder de la pandilla de amiguitos

Sus amigos no siempre pensaban igual que ella, muchos incluso tenían creencias diametralmente opuestas, y es que cada uno está inspirado en un tópico diferente. Así, Manolito representa el capitalismo, con una actitud ambiciosa y materialista, Susanita es la ama de casa empedernida, Felipe -el mayor del grupo con 7 años- es el soñador, tímido y perezoso, Miguelito es narcisista y ególatra y Libertad representa los valores anarquistas.

La relación con sus padres tampoco es sencilla, y es que su madre, Raquel, representa muchas de las cosas que Mafalda aborrece, ya que dejó sus estudios para formar una familia -algo que siempre le reprocha su hija- y su mayor preocupación es tener la comida lista, mientras que su padre, quien no tiene ni nombre, es un agente de seguros cuya mayor victoria fue comprar un televisor.

Sin embargo la relación familiar no es tan sencilla como parece, y así se lo dijo Mafalda en una de sus célebres viñetas a un vendedor que tocó la puerta de casa en busca del "jefe de la familia": "en esta familia no hay jefes, somos una cooperativa".

Mafalda, patrimonio mundial, argentina universal

El recorrido de sus historias convirtieron a Mafalda en patrimonio cultural de todos, sin importar edad o nacionalidad, aunque Argentina la idolatra con el orgullo de quien vio nacer sus andanzas, en el porteño barrio de San Telmo, donde se encuentra el Paseo de la Historieta, homenaje a varias ilustraciones donde la creación de Quino es la joya de la corona.

Cualquier domingo o día festivo es normal ver una larga fila de gente en este barrio esperando para sacarse una foto en el famoso bando donde siempre están Mafalda, Manolito y Susanita, posiblemente hablando sobre los problemas de un mundo con los que ella nunca se sintió conforme.

En Oviedo (España) hay una figura de Mafalda de 80 centímetros, realizada en arcilla recubierta con resina y fibra de vidrio para protegerla del sol o la lluvia, a cuya inauguración asistió Quino en 2014.

La figura más grande de Mafalda se encuentra en Argentina, pero no en Buenos Aires, sino en Mendoza, provincia del norte del país en la que nació Quino. La estatua mide tres metros de altura, fue realizada por el artista Juan Valdivia y muestra a la niña sentada sobre tres libros: “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano; “Rayuela”, de Julio Cortázar; y el “Martín Fierro”, de José Hernández.

Hoy el mundo llora la muerte de Quino, aunque su legado es y será eterno a través de este personaje, que nunca se cansará de luchar por sus ideales y seguirá buscando la manera de evitar el plato de sopa.


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