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Lucho Quequezana: “El formato de los shows por streaming ha venido para quedarse”

Lucho Quequezana calienta motores para el estreno de "Live", su primer show concebido durante la pandemia y en exclusiva para el formato de streaming.

Antes de la pandemia, la forma de entender el disfrute de la música en vivo era esencialmente comunitaria. Estábamos rodeados de gente desde que entrábamos a un recinto y saltábamos con una canción hasta cuando íbamos al baño o a comprar un choripán. Hoy que el aislamiento social es cuestión de vida o muerte, la experiencia de la música se ha volcado al streaming, un formato que no reemplaza lo presencial pero al que se le puede sacar partido, dice Lucho Quequezana, pionero sin querer de los conciertos por streaming en el país con su estudio Cabina Libre, y que ahora prepara su primer show por esta vía desde que empezó la cuarentena.

Los shows por streaming se están imponiendo como la “nueva normalidad” para los músicos. Tú, sin querer, has sido pionero en ese campo desde hace años. ¿Cómo te vincula con este formato? 

Siempre me preocupó buscar nuevas rutas y formar nuevos públicos porque, como bien sabes, lo último que van a hacer las radios es pasar mi música. La internet y redes sociales me ayudaron muchísimo por eso mismo, pero hubo un tema al que muy poca gente le dio importancia pero que a mí me sorprendió mucho y me dio curiosidad, que fue cuando Facebook colocó el botón de “transmitir en vivo”. ¿No sé si te acuerdas?

Eso debe haber sido por el año 2016… 

Fue hace cuatro años pero parece que hubiese sido hace veinte. Cuando aparece este botón, la gente no sabía bien cómo usarlo y yo tampoco. Luego empecé a verlo como una posibilidad de alcance, algo que me permitía aprovechar lo instantáneo y llegar a cualquier parte del mundo. Me quedé pensando mucho un tiempo hasta que hablé con mi hermano, con quien tengo mi estudio Cabina Libre desde hace 18 años, y le propuse demolerlo y hacer uno nuevo.

¿Remodelar tu estudio o demolerlo? 

Demolerlo, como la canción de Los Saicos. Y construir uno nuevo desde cero. Le dije a mi hermano que tenía esta idea de que el streaming podía ser una ruta nueva, que podría convertirse en un vehículo de promoción o distribución fuerte a futuro. Así que tumbamos el estudio y construimos uno nuevo, ahora con una infraestructura pensada específicamente para la transmisión por streaming. No es tan simple como meterle unas cámaras a un estudio. Nos asesoramos con ingenieros en acústica, con expertos en broadcasting

¿Y qué era lo que te decían?

Que estaba loco [risas]. Para variar. Ellos nos decían “ya, pero todo esto... ¿para qué?, haz tu estudio no más y ponle unas cámaras”. No entendían. Cuando una infraestructura está pensada para el streaming tienes que tener, además del audio de las más alta gama, todo un set de transmisión, esto implica multicámaras, switchers donde puedas combinar cámaras con Skype o otros formatos, pantallas LED en la que puedas conectar con enlaces de gente en otras partes del mundo.

¿Y tus colegas músicos, cuál era la opinión que tenían?

Decían que para qué hacía todo esta chamba, si lo mejor era viajar y tocar en vivo. Yo les decía que iba a seguir tocando en vivo, pero que el streaming era una nueva ruta para generar otro tipo de sensaciones y de contenido. Claro, lo último que me iba a imaginar es que llegaría un virus que nos obligue a estar en la casa y que el streaming iba a ser la única vía que tendríamos los músicos para conectar con la gente. Cuando la cuarentena llegó, nosotros ya estábamos preparados.

¿Qué es lo primero que hay que entender con respecto a los shows en streaming?

Que no es como la televisión o el YouTube, que son formatos unidireccionales. El lenguaje del streaming es bidireccional, es interactivo. A los músicos ahora les está costando entender eso. Se dan cuenta ahora que terminan de tocar una canción en un show por streaming y de pronto hay silencio. Nadie los aplaude porque el feedback va por otra vía.

Eso, como músico, debe ser difícil. No escuchar los aplausos, los pedidos de la gente o poder ver las caras de los fans después de tocar debe ser desconcertante.

Es un feeling distinto si es que entiendes el streaming como recreación de un concierto y no es eso. Lo ultimo que tenemos que hacer es pensar en recrear un espectáculo presencial. La experiencia de lo presencial, o sea, disfrutar la música, poder cantar a voz en cuello con el cantante en primera fila, es irremplazable. Lo que te permite el streaming es crear otro tipo de experiencia a nivel musical o de contenido, con la bidireccionalidad que da la interacción en este formato audiovisual.

¿Cómo te ha tratado la pandemia?

En este tiempo no he hecho transmisiones en vivo ni nada porque nosotros ya tenemos esa experiencia. Lo que hemos hecho en estos meses es diseñar nuestro nuevo espectáculo al que no le podemos llamar concierto, porque no lo es. Hay que olvidarnos del formato presencial y pensar en uno que sea propio del nuevo formato, para que la gente viva otro tipo de experiencias.

Me acuerdo que al inicio de la pandemia hubo muchas críticas a un show supuestamente en vivo de los Rolling Stones durante la cuarentena, que en verdad era un video pre grabado

En el que Charlie Watts sale tocando cualquier cosa [risas]. En ese caso, tienen el perdón de que era una cosa benéfica y que fue al inicio de la cuarentena. Hay videos que son grabados en casa y que a veces los transmiten como si fuesen en vivo. En ese caso hablamos de un formato unidireccional, casi como ver un video de youtube. Hay shows que pueden ser en vivo y unidireccionales como la TV. Pero si haces eso estás desperdiciando el 95% de posibilidades que te da el streaming.

Vayamos a tu show “Lucho Quequezana Live”, que has precisado que no se tratará de un concierto estrictamente.

Esta nueva normalidad nos esta enseñando a los músicos a adaptarnos y a romper moldes. Creo que después de esta pandemia, los músicos van a salir preparados para desarrollar otro tipo de espectáculos que no sean conciertos. Lo que hemos diseñado es una experiencia. Es lo que hacemos desde hace años: Ludofónico era una experiencia, no un concierto. La interacción es el vehículo que he usado siempre para acercar a la gente. Ahora imagina todas las posibilidades que te da un formato 100% interactivo como el streaming.

¿Cómo se dará esa interacción en este espectáculo?

Obviamente vamos a tocar con mi banda y va a haber mucha música. La gente va a poder construir un poco el espectáculo, va a haber personas que se conecten de varios continentes, cada uno puede, por ejemplo, escoger una nota musical y sobre esa nota construiremos una melodía, lo que me permite a mí explicar nociones de composición. También va a haber un momento en el que exploraremos con el audio 3D, que me encanta y hace tiempo lo quiero usar. Esto quiere decir que va a haber un momento en el show en el que vamos a invitar a la gente a que use audífonos. También hemos convocado a gente para que sea parte de la banda, que es algo que ya he hecho antes. Para mí ha sido maravilloso eso porque la última vez que hice una convocatoria para eso entre los fans de Facebook, llegó a Erick García y ahora es parte de mi banda. Se ha convertido en uno de los mejores guitarristas del perú y acaba de firmar por Ibanez. Y a él lo conocimos por Facebook.

¿Físicamente como se ha resuelto el tema del show?

Mi banda va a estar partida. Habrá un número que va a estar tocando en Cabina Libre y otro que estará con nosotros de forma virtual, por los protocolos de seguridad sanitaria. Igual, va a estar bueno porque si ya tenemos la tecnología para tocar de forma virtual, ¿porque no usarla? Lo físico se unirá con lo virtual, y es algo que pienso que va a continuar después de esto. Pienso que cuando todo regresa a la normalidad, lo virtual se va a quedar y va a convivir, bajo la forma de shows híbridos.

A la gente le va a costar un tiempo aceptar que el show en streaming tiene un valor intrínseco. Por ahí he visto algunas críticas de fans sobre el precio de algunos shows de ciertos artistas...

El streaming ha llegado para quedarse. Definitivamente habrá una curva de aprendizaje de parte del público, como en todo. Lo mismo pasó cuando apareció el Betamax. La gente decía “no, las películas se ven en el cine”. Sin ir muy lejos, decían lo mismo de Netflix: “cómo voy a pagar una suscripción si tengo cable”. ¿Te das cuentas? Va a haber una curva de aprendizaje que se consolidará cuando el publico experimente que esto es una nueva experiencia. Cuando la gente vea que esto es otra cosa, entonces le va a encontrar un valor y no va a tener problema en pagar un ticket. 

Fuente: Diario el Comercio



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