Opiniones

Que tanto daño está causando esta pandemia

Escribe Cesar Ortiz Anderson.- Una de las principales consecuencias que nos dejará la pandemia que azota el mundo entero este año 2020 es la fundamental importancia que sigue adquiriendo en forma creciente la seguridad preventiva en todos los aspectos y campos de la vida y el quehacer social, desde los hábitos y costumbres más simples y rutinarios hasta los protocolos y procedimientos de seguridad más exhaustivos. Esta tendencia viene en aumento desde los atentados de las Torres Gemelas y ha ido incrementándose en los últimos años por diversos factores (económicos, sociológicos, climatológicos, tecnológicos, inmunológicos, etc.) y con la pandemia del Virus Covid-19 ha terminado por posicionar a la seguridad preventiva como la principal preocupación de los países, Estados, Gobiernos, entidades públicas o privadas, comunidades e individuos, como una herramienta por necesidad imprescindible y compatible con todas las actividades, ciencias y disciplinas. Por esta razón, que obedece al efecto transversal de la pandemia, llegando a afectar multisectorialmente a la sociedad en su conjunto, es que en Aprosec estamos convencidos que la seguridad preventiva debe tener una dimensión política para afrontar la pandemia, es decir, ser asumida como una política de estado, dentro del nuevo y complejo concepto de “Seguridad Integral”*, hoy la prioridad es la S.S.E, en primer lugar Salud, Seguridad y Economía. 

COLAPSO SOCIAL POR LA PANDEMIA. -

La pandemia está causando los peores estragos en América Latina. Según la estadística del sub registro del promedio anual de fallecidos, Ecuador, Perú y Brasil tienen las más altas cifras a nivel mundial contabilizadas a mediados de Julio. México y Chile también están en la lista de los diez países más afectados.

La pandemia del coronavirus está impactando la seguridad de todos los países de forma multisistémica. Basta recordar el enfrentamiento diplomático entre los EE.UU. y China en el marco de mutuas acusaciones sobre el origen del coronavirus en un contexto de guerra bacteriológica para observar la pandemia como una amenaza a la seguridad en todos sus aspectos. La epidemia global está afectando la sociedad del siglo XXI de manera transversal y en todos los niveles, todo va siendo alcanzado en una reacción en cadena como un efecto dominó, desde la salud pública a la economía, a la política, a la seguridad ciudadana, amenazando el orden social.

Desde la perspectiva del concepto de la seguridad integral, en Aprosec tratamos con la información que tenemos, realizar Predictibilidad, de cómo la pandemia afectará diversos aspectos de la sociedad en una crisis multisistémica durante los próximos meses. Uno de esos aspectos que analizaremos más detalladamente es el aumento de la criminalidad en todas sus modalidades, sin embargo, se prevé que la crisis alcance también aspectos tan diversos de lo social como la educación, las relaciones personales, la economía, la salud mental, la agricultura, etc., etc., aspectos que ya estamos estudiando metodológicamente.

En cuanto al aspecto político de la crisis, es desde la perspectiva del concepto de seguridad integral como pensamos que la pandemia debe enfrentarse a través de políticas de Estado. En el caso del Perú tenemos en estos momentos un sistema de salud colapsado, sin camas en UCI y faltando incluso personal médico, el Gobierno acaba de firmar un convenio con 11 clínicas, que es un caso inaudito, una nueva verdad a medias, ya que por medio de ese convenio el Estado pagará S/. 55 mil soles (USD 16 mil dólares aproximadamente) por la atención de cada paciente Covid-19, pero está sujeto a capacidad de la clínica, las plazas en total para las 11 clínicas será de 50 pacientes, en el mejor de los casos 4.1 pacientes por clínica y sujeto a que el Ministerio de Salud emita un documento de referencia, para trasladar al paciente Covid-19, en mi opinión a todas luces, una burla ya que la realidad contrasta con los escasos recursos de millones de peruanos que viven en la pobreza y la altísima demanda de emergencia médica. En cuanto a la corrupción en la gestión del actual Gobierno, habiendo pasado varios días, ni un solo paciente fue atendido en las 11 clínicas privadas firmantes, hasta ahora ni un solo funcionario público ha sido formalmente denunciado por sobrevaluación de compras pese a que la Contraloría General de la República ha detectado casos de corrupción: Las malas compras realizadas por la Policía en la gestión del Ministro del Interior que fue reemplazado en plena cuarentena dejaron miles de contagiados y decenas de muertos en el cuerpo policial, hoy se sabe que en total a la fecha hay más de 15,000 miembros del cuerpo policial contagiados.  El Sistema Penitenciario también se encuentra en serios problemas, los Municipios han reducido la cantidad de Serenos, tenemos a una delincuencia que cada día está actuando con más violencia en diversos puntos de la ciudad. 

SEGURIDAD PREVENTIVA: APRENDER DE LOS ERRORES DE LA HISTORIA

Uno de los principios de la seguridad preventiva consiste en aprender de experiencias pasadas para evitar que los errores se repitan. Entre los años 1918 y 1920, al finalizar la Primera Guerra Mundial, la pandemia producida por la Gripe Española azotó al mundo entero causando más de 50 millones de muertos. A inicios de 1918 la pandemia ya se había hecho global alcanzando Asia, Europa y América. A mediados de ese mismo año la pandemia pareció estar en retirada, Se levantaron las cuarentenas y la gente salió a celebrar a las calles el fin de las restricciones. Sin embargo, se produjeron rebrotes y una segunda oleada de la enfermedad mucho más fuerte que la primera ocasionó el 70% de las víctimas mortales. Una tercera oleada se produciría antes del fin de la pandemia el año 1920. Cien años después debemos recordar la historia y no caer en el mismo error.

En el Perú la cuarentena decretada por el Gobierno debido a la pandemia del covid-19 se inició el 15 de marzo y fue levantada oficialmente el 1 de Julio a las 00:00 horas. Las diferentes restricciones sociales fueron levantadas por las autoridades a pesar que instituciones como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud advierten que en América Latina el virus covid-19 todavía se encuentra en expansión. Al mismo tiempo, en otros países de la región como Chile o Argentina han vuelto a confinar a las personas, mientras que, en Brasil, México y en todo el continente incluyendo los Estados Unidos se disparan las cifras de contagios y fallecidos.

Optando por una solución pragmática, ante el precario e incipiente sistema de salud ya colapsado que poco o casi nada más podrá hacer, y presionado por el peligro de un desastre social, el Gobierno ha prefirió privilegiar la reactivación económica, laboral y empresarial. Sin embargo, en el Perú oficialmente las autoridades registraron hasta la primera quincena del mes de Julio un total de 12 mil fallecidos, aunque según cálculos de ONG que se basan en las estadísticas promedio de mortandad por año y los datos proporcionados por las agencias funerarias afirman que las víctimas mortales del coronavirus ascienden a los 35 mil. A estas alturas en el Perú se cuentan más de 300 mil infectados, se ubica en el sexto puesto a nivel mundial y si analizamos el total de fallecidos por cantidad de población, se ubica en los primeros tres lugares muy cerca de Ecuador.

Al levantar la cuarentena, mi lectura es que el Gobierno planteó una responsabilidad compartida con la población, está claro que sin un comportamiento preventivo correcto el contagio seguirá multiplicándose, por otro lado, si no empieza a levantar restricciones la economía se caerá con funestas consecuencias sociales. Pero el Perú no cuenta con los recursos ni con la infraestructura para implementar los sistemas de prevención que ya se vienen utilizando intensamente en países como China o España, monitoreando al milímetro a la población para evitar o detener rebrotes del virus. Uno de los errores más criticados a las autoridades públicas es el deficiente seguimiento de casos y contagios de covid-19, el cual sólo se limita al registro y monitoreo de los casos detectados en la familia, la vivienda o el centro laboral. Los contagios producidos debido al contacto en la vía o transporte público, mercados, restaurantes o establecimientos, son ignorados porque no se ha implementado un sistema de detección y seguimiento. 

Seguridad preventiva integral en esta " Nueva Normalidad"

Debemos tener claro que estamos entrando a una nueva etapa distinta hasta antes de la pandemia, ya no habrá y seguramente por mucho tiempo aquella "normalidad", habrá que tener nuevos hábitos, costumbres y rutinas, desde el saludo, el aseo, y una distinta convivencia social. Hoy todos debemos asumir como una norma de vida, en todos nuestros ámbitos, las medidas de bioseguridad, por ejemplo, el divertimento y los deportes grupales estarán suspendidos.

La Pandemia nos está demostrando lo frágiles que podemos ser, nuestras vidas de manera rápida nos cambió, para muchos este covid-19 es hasta ahora un mal sueño, algo que no les parece muy grave, la verdad es que si estuviéramos jugando ajedrez, estamos jaqueados, soy uno de los convencidos que lo peor de la pandemia no ha pasado aún, por ello la importancia del buen actuar de cada ciudadano, no podemos a estas altura ser irresponsables, sabemos de nuestra muy particular idiosincrasia, del saltarse las normas y en ocasiones hasta las Leyes, en esta crisis no podemos tener ese comportamiento, dicho esto hay recomendaciones a tomar en cuenta, como que los mayores de 65 años y aquellas personas con enfermedades crónicas, se mantengan en casa al igual que los menores de 14 años, pudiendo estos últimos salir, por espacio de una hora y en compañía de un adulto y no alejarse más de 500 metros de su vivienda.

América Latina durante el 2020 y parte del 2021 va a quedar muy golpeada en términos económicos, con poblaciones más pobres y vulnerables que antes de la pandemia, con muchos menos empleos. Esta situación agrava más aun las posibilidades de un crecimiento exponencial de la violencia y el crimen. Si ya la región era la más violenta del mundo antes de la pandemia, es muy probable que en ésta se incrementen los índices en muchos países de la región. Muchas empresas cerrarán, muchos negocios quebrarán y se perderán millones de empleos. Los gobiernos tratarán de atenuar ambos efectos, el de la salud y el de la economía, unos con mayor o menor éxito que otros. Los empresarios, en general, tendrán que cambiar muchos de sus planes de negocio para enfrentar la crisis y, en otros casos, tendrán que reinventarse a fin de tener un nuevo o diferente negocio que les permita salir adelante como consecuencia de las medidas sanitarias y de los cambios en los hábitos de consumo de la población. En muchos países se establecieron cuarentenas que dejaron en aislamiento a la población, posteriormente, habrá una cuarentena mental en parte los ciudadanos, en particular de los más vulnerables al virus.

El Crimen Organizado y el crimen común no actúan en forma diferente al mundo empresarial. El confinamiento logró disminuir, en la mayoría de países, los delitos patrimoniales (robo de viviendas, autos, asaltos a mano armada), e incluso homicidios. El crimen fue migrando e intensificando su accionar hacia el ciberdelito, más aún cuando el uso de Internet se ha incrementado por el uso del trabajo desde casa, o por el mismo confinamiento el uso de redes sociales, entretenimiento series y películas, y otros. El crecimiento de esta demanda incrementó los fraudes electrónicos en diferentes modalidades en cada país, el incremento de Hackers, del Phising y finalmente del grooming, aunque en este último caso las consecuencias serán post medidas de aislamiento. También el cierre de fronteras ha logrado la aparición del incremento de la trata de personas de los cobros por pasarlos de un país a otro.

Los delitos patrimoniales se van a incrementar. Esto va tener un mayor impacto en la disminución de la calidad de vida de los ciudadanos ya que además del temor y estrés de la pandemia, se sumará el miedo de ser víctimas del delito, se van posiblemente a incrementar en primer momento los robos callejeros, viviendas y autos y habrá objetivos muy concretos respecto de productos de protección personal, farmacéuticos, y sobre la cadena de alimentos. Inclusive se puede llegar hasta saqueos. Esto va depender de la capacidad de cada país de poder atender estas demandas: a menor capacidad productiva y de funcionamiento de la cadena alimenticia, mayor delito en estos rubros. Los demás delitos patrimoniales también se van a incrementar y probablemente con mayor violencia de la habitual.

En el análisis de la pandemia a nivel global el caso del Perú es icónico y representa la improvisación, la falta de preparación y los problemas morales propios de las sociedades latinoamericanas. Habiendo sido uno de los primeros países en el mundo en imponer restricciones sociales, estado de emergencia, toque de queda y cuarentena generalizada, cinco meses después de haberse registrado el primer infectado de covid-19, el Perú es el segundo o el tercer país en el mundo en cantidad de fallecidos por millón de habitantes. Mientras el Gobierno intenta interpretar los datos y las estadísticas explicando una realidad que no coincide con la contabilidad de fallecidos que llevan ONG y agencias privadas especializadas ni con la realidad que se observa a diario en los hospitales.

Desde el inicio de la cuarentena, antes que se produzca el desastre social que hoy experimenta la población peruana, APROSEC dio a conocer a las autoridades y a la opinión pública la perspectiva que desde la seguridad preventiva debía de enfocarse al problema en una sociedad con las características materiales y culturales como la peruana. APROSEC sigue manteniendo esa misma posición la cual podemos sintetizar en cuatro puntos a seguir:

-La seguridad integral debe ser una política de Estado y no políticas a corto plazo de un gabinete de ministros o de una gestión presidencial.

-  Se debe retomar la cuarentena con medidas de restricción mucho más estrictas para evitar correr el riesgo de sufrir una segunda oleada mucho más virulenta.

-  El Estado debe recurrir a la asistencia alimentaria de la población declarando el estado de desastre nacional y asumiendo la responsabilidad de la distribución de alimentos vivienda por vivienda a través de las Fuerzas Armadas. Los alimentos a distribuir deben estar preparados y envasados en sachet alimenticio debido a que la mayor parte de la población peruana de escasos recursos no cuenta con refrigerador ni congelador en sus hogares.

- Prohibir de manera enérgica la venta ambulatoria

- Señalamos que los mercados de la mayoría de los distritos eran focos de infección al igual que el transporte público informal

- Avisamos que la entrega de bonos era una mala estrategia que traerían aglomeraciones, con más contagios.

-  Los vergonzosos casos de corrupción durante la pandemia por parte de funcionarios públicos en altos puestos del Gobierno deben sancionarse ejemplarmente. Resulta destacable el caso de Bolivia en donde en 10 días se detuvo al Ministro de Salud por sobrevaluar las compras de material médico destinado a enfrentar la pandemia.

Es en mi opinión acertado el cambio de casi medio gabinete que será presidido por Pedro Cateriano, sin duda tiene un importante manejo político 

Finalmente, esperamos que estos puntos sean tomados en cuenta para la seguridad y el bienestar de la población. 

Cesar Ortiz Anderson / Presidente de Aprosec
Cel.: 999316197 / 998160756
Fan Page:  Aprosec-PERU


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