Opiniones

¿Qué estaría dispuesto a hacer por un ser que ama? La mujer que compró un tanque para vengar a su esposo

Escribe Armando Avalos.- María tenía 38 años y llevaba la foto de su esposo Iliá al costado del timón del tanque T-34 que manejaba y que se alistaba a entrar en combate. “Esto lo hago por ti mi amor”, dijo mirando la foto y arrancó su tanque directamente al fuego enemigo. Los alemanes abrieron el infierno con fuego de metralla, lanzallamas y granadas, pero María se lanzó sobre ellos disparando y gritando ¡Iliá! ¡Iliá!. Segundos después María había matado a 30 alemanes y destruido su cañón antitanque. Los alemanes entraron en pánico y su miedo se convirtió en estupor, cuando de la escotilla del tanque vieron salir a la ex telefonista disparando y tratando de reparar su vehículo que había sido dañado por una granada.

El valor de María contagió a sus camaradas que se lanzaron a protegerla cuando vieron que los alemanes le disparaban y ella seguía valientemente reparando su vehículo que llevaba grabado en su blindaje el nombre “Compañera de Armas”.

La acción de María Oktiábrskaya inspiró a miles de mujeres rusas a luchar al lado de sus esposos, hijos y hermanos para liberar a su país de la ocupación nazi. Los alemanes cuando vieron a María atacarlos como un alma poseída, no podían entender de dónde venía la fuerza y valor de esa mujer.

María peleaba como una leona para vengar la muerte de su esposo a manos de los nazis. El hombre con el que, por primera vez en su vida, había sentido que era feliz. Aquel que la hizo olvidar su infancia difícil y llena de pobreza en Ucrania. El que la conquistó con su sonrisa y su amor.

Son en las crisis y grandes tragedias donde el ser humano pone a prueba su valentía. El proteger a los seres que amamos y en el caso de María, vengar la muerte de su esposo fue lo que la hizo convertirse en una heroína.

Cuando a María le informaron que su esposo Iliá había sido asesinado por los nazis, quiso enrolarse para combatir como soldado. Como no se lo permitieron, escribió una carta al líder ruso, Iósif Stalin ofreciendo vender todas sus pertenencias para financiar la compra de un tanque T-34 con la única condición de ser ella la que lo manejara y poder pelear en la Segunda Guerra Mundial.

Su solicitud fue aceptada. Vendió todo lo que tenía y durante varios meses se dedicó a la costura. Trabajaba los 7 días de la semana y casi no dormía, hasta reunir los 50 mil rublos que costaba la construcción del tanque.

Tras sobrevivir a su primer combate, María fue ascendida a Sargento. Se dirigió a su tanque “Compañera de Armas” y le habló como si la enorme máquina pudiera escucharla.

Le habló con ternura. Cómo si se tratara de Iliá, su compañero que la guerra iniciada por el fanatismo nazi le había arrebatado. Recordó su infancia de pobreza como agricultores y ser la última de 10 hermanos. Se acordó el rostro de su esposo y los sueños que tenían ambos de tener hijos, una familia y la promesa de envejecer juntos. Sintió por un momento ver a Iliá en la torreta de su tanque mirándola con esa sonrisa de niño que ella tanto amaba. Le sonrió, pero luego una brisa de aire sopló y la hizo darse cuenta que él ya no estaba.

ULTIMO COMBATE

Un silbato sacó a María de sus pensamientos y la llamaron a alistarse para un nuevo combate. El 17 de enero de 1943, María cogió con nostalgia la foto de Iliá y esa noche se sintió extrañamente en paz. Una lluvia de balas impactando en el tanque la sacudió. Comenzó a disparar a quemarropa a los alemanes y luego de unos minutos de enfrentamiento, 20 alemanes yacían muertos. Una granada dañó las orugas del tanque. María volvió a bajar para reparar a su “Compañera de Armas”. Las balas zumbaban por su cabeza y se estrellaban en el blindaje. Cuando terminó de reparar su tanque una esquirla de una granada la alcanzó. Un pedazo de metal se le incrustó en uno de sus ojos. María fue llevada desangrada a un hospital y durante dos meses luchó por su vida.

En su lecho, moribunda recibió los honores como heroína del pueblo soviético y su ejemplo inspiró a más de 800 mil mujeres que se enlistaron en masa para defender a su patria. Pero, sobre todo, María simboliza los actos extraordinarios que los seres humanos hacen por el amor de un ser querido. Cuando María Oktiábrskaya partió al encuentro del Señor, dicen que su rostro mostró una singular dulzura. Era como si estuviera feliz de reencontrarse con su amado Iliá, que llegó a recogerla manejando su tanque “Compañera de Armas” para llevarla al Cielo.


Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos

Sigue transmision gu db1ca652
Star2 6c76d23a

Gubanner2 b3d7e6eb

Vocacion 6ec01671Pagina c29a18dbPunto ec62ee0fJne fe996a39Regional a20152bcEscape 42989b8bSaludable 5fa274c9Familia e0a9160d

Pod2 e0df9c0c

Anuncioscomerciales a7590232



Gaceta Ucayalina Radio - Música y Noticias
0:000:00