Cultura

Combate Naval de Iquique

Finalmente, emprendí la tercera embestida con una velocidad de diez millas y logré tomarla por el centro. A este golpe se escabuzó y desapareció completamente

LA ESMERALDA, sumergiéndose y dejando a flote pequeños pedazos de su casco y algunos de sus tripulantes. Eran las 12:10 P.M. 

Uno de los episodios más importantes y a la vez no tan recordados por la presente generación, es el primer combate naval de Iquique, en la que el Perú obtenía su primera victoria en el mar; el monitor Huáscar comandada por Miguel Grau Seminario y la fragata Independencia gobernada por Juan Guillermo Moore Ruiz, obedeciendo ordenes superiores se desplazaron hacia el sur peruano para deshacer el bloqueo naval que implantó Chile en esas latitudes peruanas (recordemos que Iquique es parte de Tarapacá, que era parte de nuestro país), a las 0630 horas iniciaron las hostilidades; en Iquique se encontraban bloqueando el puerto tres navíos sureños: La Covadonga al mando de Carlos Armando Condell de la Haza, La Esmeralda al mando del abogado Arturo Prat Chacón y el transporte Lamar (este barco izó bandera estadounidense y escapó), en un inició el monitor peruano se batió contra las naves chilenas y luego se unió al combate la Independencia.  Grau ordenó a Moore perseguir a La Covadonga que huía vergonzosamente del combate, mientras el espoloneaba a La Esmeralda; luego de espolonear en la coleta y luego en la proa al enemigo, al mismo tiempo que habría fuego con su artillería principal, propinó un tercer espolonazo que dio en el medio del barco chileno, provocando que se hundiera inmediatamente.

Fue un día miércoles fechado con el 21 de mayo de 1879 frente a las costas del entonces puerto peruano de Iquique en que se desarrolló una de los combates navales más cruciales de la Guerra del Pacífico o “la guerra del guano y el salitre”.

Ese enfrentamiento entregó y quitó mucho al Perú, y fue de remunerativa importancia estratégica para Chile. En esa lid oceánica se enfrentaron dos comandantes que se erigirían como los héroes más importantes de ambos países, por un lado nuestro gigante Grau, reconocido ya en el Peru como un héroe y el mundo por sus cualidades de marino profesional,  él demostró su caballerosidad con el enemigo al rescatar a sesenta y dos náufragos chilenos; y por el otro el valiente Prat, quien en una acción prácticamente suicida abordó el Huáscar seguido por algunos de sus hombres, siendo abatido por una descarga de fuego de la fusilería peruana.

Grau y Prat, combatieron juntos en la guerra contra España, nada presagiaba que se enfrentarían antiguos compañeros de armas.

Desde tierra, también participó el Coronel Andrés Avelino Cáceres, quien junto a su tropas se encontraba en la costa de Iquique observando el combate; el Taita, emprendió un ataque a la Covadonga; sus soldados dispararon sus fusiles acosando sin descanso a la nave chilena y a sus marineros cuando esta huía perseguida por la Independencia.

En punta Gruesa radicó nuestra pena, La fragata Independencia, el mejor barco peruano hizo impacto con una roca submarina, destruyendo el fondo de la nave y condenándola a  zozobrar;  el infame Condell, quien huía  cobardemente del combate, al percatarse de la desgracia peruana, ordenó a sus marineros dar media vuelta para atacar y ametrallar a  los náufragos de la moribunda nave. Ignominiosa acción de un hombre que era ya conocido en su tierra por ser indisciplinado.

 Este singular combate se dividió en dos fases, la primera en Iquique en la que el Huáscar da cuenta de a La Esmeralda y la segunda en Punta Gruesa en la que perdimos el mejor navío de guerra que tenia el Perú.

Ese fatídico día, Chile perdió un barco de mediana importancia y obtuvo lo que necesitaba para consolidar el apoyo de su población a la guerra y se unieran como nación, fue la muerte de Prat la que lo logró, obtuvieron el héroe que necesitaban; Grau nuestro héroe de ayer, hoy y siempre, nos dio la victoria y se consagró como el caballero de los mares, logrando liberar a Iquique del bloqueo del invasor sureño, sin embargo, nuestro Almirante (el hombre del milenio pasado), sabía que la suerte estaba echada y no en favor del Perú.


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