Condecoración

San Martín: La reina de la danza Las Caihuas tiene 99 años y aún baila como una adolescente

María Ángela Vela de Gonzáles es una de las mujeres condecoradas con la Orden al Mérito de la Mujer 2019

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San Martín.- “Estamos en el hospital”, dijo la hija de María Ángela a la llamada telefónica. Temerosos le preguntamos “¿Algún problema con doña María?”, y nos responde, “no joven, mi mamá está más sana que usted”, menciona luego de unas sonoras carcajadas.

María Ángela Vela de Gonzáles, es una risueña señora de 99 años. Ella y su familia administran una chacra que heredó de sus padres en el que cosecha, entre otras cosas, frejol, maíz, frutas y preparan unas dulces chancacas para la venta. Su vida se ha desenvuelto en la campo. Pero su pasión se ha desbordado en una pista de baile.

Cuando era adolescente sus padres la llevaron hasta la provincia de Lamas, considerada la capital folklórica de la Amazonía. Allí vio la celebración de la fiesta patronal de la Santa Cruz de los Motilones, y quedó enamorada por la música. 

Ese día bailó con todo el entusiasmo que pudo recolectar. Fue allí donde empezó una historia en el que, bajo el compás de la música típica de este lado del Perú, ha podido juntar halagos, piropos, alumnos y condecoraciones, una de ellas, entregada por el mismo presidente de la República Martín Vizcarra.

María Ángela recibió la condecoración Orden al Mérito de la Mujer 2019, que en su edición XVI le otorgó el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, en la categoría Ejemplo de Vida. 

Se trata del máximo reconocimiento del Estado peruano para las mujeres que destacan socialmente por su compromiso con la defensa y promoción de la igualdad.-

“Por su destacada trayectoria en la promoción del arte, en especial por la promoción de la danza ancestral Las Caihuas, de la provincia de Lamas, región San Martín”, versa la nota de prensa alcanzada por el ministerio.

Una vida llena de música

Los organizadores de la mencionada Fiesta Patronal, vieron en ella un buen motivo para mantener la alegre tradición, por ello, cada año, llegaba a la chacra de los padres de María Ángela una invitación para que participe en las festividades.

Otros la vieron y corrieron la voz: “hay una chica que baila muy bien”, decían las voces. Y así, entre tanta fiesta y baile, María Ángela conoció a quien sería el padre de sus once hijos. “A él le gustaba ir conmigo a las fiestas, pero no le gustaba bailar. Solo le gustaba tomar con sus amigos y verme de lejos”, dice con la clara nostalgia que le da recordar a su esposo.

Ha participado de todas las fiestas tradicionales de su pueblo, tales como los carnavales, fiesta de San Juan, Santa Rosa Raymi y de las actividades por la velación del Señor de los Milagros. Pero su festividad favorita es La Fiesta Patronal de la Santa Cruz de los Motilones, que fue la primera que vio y la que se lleva su favoritismo.

Pese a la carga familiar y a que poco a poco el avance de su edad a menguado su físico, su amor por las fiestas tradicionales fue tanta que trabajó muy duro para que perduren en el tiempo. Incluso, fue artífice del grupo de danza Las Caihuas, homónimo del baile tradicional de Lamas.

Reconocimiento a toda una vida por la danza.

María Ángela solo pudo estudiar hasta el segundo año de primaria, ya que debía dedicarse a las labores del campo junto a sus padres. 

Después, al enviudar, crió sola a sus once hijos (seis varones y cinco mujeres), un hijo político y cuatro nietos. No cuenta con ingresos regulares, por ello es usuaria del programa Pensión 65 del Ministerio de Inclusión Social.

Dice que el secreto para mantenerse activa y con buena salud a los 99 años es comer lo que se siembra y cría, no solo los vegetales y aves de granja, sino también los insectos como hormigas fritas, gusanos de palmeras (como el Suri o la Ahuihua) preparados a la parrilla, y el papazo (un insecto similar a la mariquita, pero mucho más grande), asado al carbón.

El 4 de abril del próximo año doña María Ángela cumplirá 100 años. Su cardiólogo, a quien visitaba cuando la llamamos por el celular, dice que está en perfecto estado de salud. 

Por ello, cual mariposa technicolor de un metro con 38 centímetros, se viste de fiesta con sus rosquitas y caihuas en el cuello, y se presta a seguir danzando como lo hizo, alguna vez, esa menuda adolescente de 34 kilos que iluminó la pista de baile, allá en el siglo pasado.

Fuente: Andina


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