Jaime Antezana Rivera

Erradicación de la coca en el Vraem: Límites y desafíos

Escribe Jaime Antezana Rivera.- Tal como estaba pactado, el 24 de octubre pasado, en la ciudad de Pichari, tuvo lugar la reunión del Presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos, el jefe de Devida, Rubén Vargas, el Viceministro de Gobernanza, Raúl Molina, y otros funcionarios del Poder Ejecutivo con los dirigentes de la Fepavrae, alcaldes y dirigentes de otras organizaciones del Vraem.

El diálogo no fue, pese a las exigencias desafiantes y confrontacionales planteadas por la Fepavrae, una colisión, ni tampoco un encuentro liso y ameno. Fue, más allá de lo protocolar, una reunión signada por la tensión de dos apuestas: la estatal, se erradicará los cultivos ilícitos de coca en las comunidades indígenas y la cocalera, la no erradicación forzosa de estos.

Esa tensión, además, había sido exacerbada por la suscripción de un acta entre el Ejecutivo con una facción de la Fepavrae, la Junta Transitoria, cuya existencia es aún más formal que real, en la que "aceptaba" la erradicación forzosa de los cocales ilícitos en las comunidades indígenas de la zona norte del Vraem. La invitación del Ejecutivo a este conclave a los dirigentes de esta facción le agregó mayor tensión.

En estos marcos contextuales, con una gran expectativa y por seis horas, el jefe del gabinete se reunió con la élite del gremio cocalero de la principal zona de producción de coca y cocaína del país. ¿A qué acuerdos llegaron? ¿Esos acuerdos permiten la ejecución de las acciones de erradicación de los cultivos de coca anunciado por el presidente Martín Vizcarra en 28 de julio pasado?

Erradicación en zonas de poca producción de coca.

Directo al grano. El primer acuerdo que suscribió el Premier Zeballos con la Fepavrae es "...se reitera que no se intervendrá con acciones de erradicación en los distritos que integran la Fepavrae en tanto se mantenga el proceso de diálogo. Adicionalmente se verificará el caso de algunas comunidades (sic) del distrito de Pangoa y Río Tambo que según manifestó la Fepavrae forman parte de su organización".

Más adelante señala: "...el Ejecutivo precisa y reitera que las acciones de erradicación de la coca ilegal se realizaran en los territorios de las comunidades nativas ubicadas en los distritos de Masamari, Pangoa y Río Tambo. Conforme a las solicitudes que hicieron llegar al Ejecutivo". Estas son las partes más importantes del primer acuerdo del Ejecutivo y los cocaleros.

El segundo acuerdo señala: "...el Ejecutivo informó sobre los avances de los acuerdos en la mesa de diálogo (Estudio de Mercado, Censo Agropecuario y auditoría del Provraem)". Seguido, indica: "...Las partes manifiestan estar de acuerdo en la reducción gradual de los cultivos de hoja de coca, construidos en un programa de trabajo conjunto y democrático".

De estos dos acuerdos, el primero define con meridiana claridad los distritos donde no se ejecutaran las acciones de erradicación de los cocales ilícitos y donde se intervendrán. Este es el principal acuerdo. El segundo, informa las actividades que el Ejecutivo viene realizando en la mesa de diálogo. Lo demás (la reducción gradual y concertada de la coca y Desarrollo Integral) es declarativo.

¿Qué significa el primer acuerdo? Que ni en Vizcatán del Ene, ni en Canayre, ni en Llochegua, ni en Sivia, ni en San Francisco, ni en Santa Rosa, ni en Samugari/Palmapampa, ni en Anco, ni en Anchihuay, ni Chungui, en parte ayacuchana, ni en Pichari, ni en Kimbiri, ni en Villa Kintiarina, ni Villa Virgen, en la parte cusqueña se erradicará. En total, en 14 distritos el Corah no erradicará.

Entonces, ¿en qué distritos de este enorme valle se ejecutarán las acciones de erradicación forzosa? Solo en tres: en San Martín de Pangoa, Río Tambo y Mazamari, distritos ubicados en la provincia de Satipo, en Junín. Es más, específica en el área: "en los territorios de las comunidades indígenas” de estos distritos donde los cultivos se están expandiendo. Y son distritos periféricos y con poca coca.

Así, no se erradicará en los distritos de mayor producción de cultivos ilícitos de coca y cocaína, donde se estima que se produce el 70% de la cocaína nacional. La razón: porque integran la Fepavrae. Y así será mientras se "mantenga el proceso de diálogo" del Ejecutivo con este gremio. O sea, los cocaleros lograron evitar, vía la negociación, la erradicación de los cocales ilícitos en los distritos que forman parte de su organización.

Estamos, sin duda, ante un triunfo de los cocaleros. Sin embargo, siendo zonas periféricas y de menor producción de coca respecto a los distritos que no se erradicara, es la primera vez que producto de un acuerdo con este gremio se va a erradicar los cocales ilícitos en este valle. En ese sentido, el acuerdo es un hecho sin precedentes.

Pero para el Ejecutivo es un logro. Se ajusta al anunciado en setiembre pasado por el sector Interior. En efecto, la posición de la Fepavrae ha sido la no erradicación forzosa de los cultivos de coca "en ningún distrito ni comunidad" de este valle. Esta posición, en el lapso 2002-2005, se sintetizó en el lema coca o muerte. Fue esa posición que se expresó en su plataforma y movilizaciones que –junto a otros factores- frenaron la decisión de erradicar en esta zona a los gobiernos anteriores.

El caso más clamoroso fue el gobierno de Ollanta Humala: dio marcha atrás luego de haber anunciado que iba a erradicar 16 ml hectáreas de coca en 2014, en medio de masivas movilizaciones y un paro indefinido de los cocaleros. Producto de ese retroceso ofreció el Programa de Reconversión Productiva (Provraem), cuyo objetivo fue la educción voluntaria de los cultivos de coca. Los cultivos de coca siguieron creciendo.

Acuerdo sin precedentes pero con tensión.

Visto así, el acuerdo logrado por el Premier Zeballos con los cocaleros no tiene precedentes en una zona donde nunca se erradico. Aceptando que sea así, sin embargo, hay una parte del principal acuerdo que puede generar problemas. Es este: "Adicionalmente se verificará el caso de algunas comunidades (sic) del distrito de Pangoa y Río Tambo que según manifestó la Fepavrae forman parte de su organización".

¿Por qué podría generar problemas? Porque este gremio señala que hay comunidades nativas que forman parte de su organización en dos distritos, de los tres, donde habrá acciones de erradicación. Mazamari es el único distrito que no tiene ese problema: no hay comunidades indígenas. Este acápite incorpora un ingrediente que tiene que resolverse antes que arranque la erradicación, a inicios del mes de noviembre.

¿Cuáles son las comunidades nativas de esos distritos que forman parte de la Fepavrae? No se sabe. Al respecto, el secretario general de este gremio señaló: “El Ejecutivo sabe cuáles son las zonas. En la reunión le mostramos en un mapa las zonas. Son comunidades están en las frontera. Eso lo estaremos presentando en la reunión que tengamos. Si ingresan a esas zonas, nos encontraran. Nos vamos al paro”.

De acuerdo al principal dirigente del gremio cocalero, estos podrían irse al paro si el Corah erradica las comunidades que forman parte de su organización. Si bien no hay datos precisos de que comunidades forman parte de la Fepavrae y, de acuerdo al acta, no pueden ser erradicados, lo cierto es que este acápite del acuerdo deja abierto un terreno de negociación y de tensión. 

El acta indica que se “verificaran” las comunidades. ¿Quiénes verificarán? Devida y los dirigentes de este gremio. El gremio indicará que comunidades pertenecen a su organización. Y, por su parte, Devida mostrara según el acta ("Conforme a las solicitudes que hicieron llegar al Ejecutivo"), las solicitudes de las comunidades indígenas para que erradiquen la coca de su territorio. Del contraste de estos, se tendrá las zonas que realmente se erradicaran.

Limitaciones y desafió.

Con esa cuestión por resolver, el área a erradicar podría ser más pequeño del que anunció el ministro del Interior, Carlos Morán: ¿Cuántas hectáreas anunció que se va erradicar? Señaló que se erradicará 750 hectáreas en 45 días. ¿Cuántas hectáreas se estima que hay en el Vraem? Según el ministro del Interior, los cultivos habrían "ascendido a 24,000 en 2017". O sea, casi nada.

Así las cosas, la primera campaña de erradicación no solo no ingresara al corazón de la matriz de la industria sin chimeneas de la cocaína nacional, sino que no afectara significativamente el insumo basico: la coca. Esas son dos limitaciones clamorosas. Con las mismas cifras oficiales de coca, que están lejos de reflejar la realidad, se estima que el Vraem produce más de 250 toneladas.

Otro aspecto que aparece evidente es que, más allá de la reciente incautación de 1200 toneladas de sal y cemento, insumos utilizados para la elaboración de drogas, no existe una estrategia integral de lucha contra el narcotráfico. Casi no se controla los insumos químicos, no se golpea a las firmas y el dinero que mueve la cadena, ni se destruyen grandes pozas ni laboratorios. Hay, pues un sesgo hacia la coca y los cocaleros.

¿Vale la pena tanto esfuerzo? El ministro del Interior Morán, cuando anuncio la primera campaña de erradicación, señalo que “la campaña volverá a tener lugar el próximo año". Eso quiere decir que la erradicación proseguirá. Para no enfrentarse exclusivamente con los cocaleros que, en su gran mayoría, defienden su fuente de vida, el gobierno tiene que asumir el desafío de ejecutar una estrategia global de lucha contra el narcotráfico.


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