Armando Avalos Espichán

¡Aumentan los divorcios! ¿Disminuye el amor?

Escribe Armando Avalos Espichán.- En una de las oficinas de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp), un atareado funcionario atiende a una nueva pareja que llega a esta entidad para inscribir su divorcio. El servidor público ha visto con sorpresa cómo cada día llegan más parejas a su despacho para separarse formalmente e informar el régimen patrimonial acordado por los ex cónyuges.

Se estima que al finalizar el 2019, más de 10 mil parejas habrán acudido a la Sunarp para registrar el fin de su matrimonio. Una cifra casi 5% más que la registrada el año anterior y con una tendencia a seguir elevándose.

Lamentablemente cada día se divorcian en el Perú más parejas. Las regiones con más divorcios anuales son Lima (5,400), Arequipa (940), La Libertad (844), Lambayeque (454), Piura (448), Junín (300), Loreto (260), Ica (230), Cusco (216), Ancash (140), Cajamarca (105), San Martin (102), Tacna (79), Ayacucho (72), Puno (66), Tumbes (60),Huánuco (54), Ucayali (42) y Amazonas (32).

Y porqué las ex parejas acuden a la Sunarp para registrar su separación, por una sencilla razón. No tener problemas en la distribución y registro de los bienes generados a nombre de cada uno en el tiempo que se habían jurado amor eterno.

Las modalidades de divorcio más usadas en nuestro país son la de mutua acuerdo, conocido también como “divorcio rápido” porque se pueden hacer ahora en las municipalidades o notarias y las separaciones de hecho, iniciado por uno de los esposos cuando puede demostrar una separación de dos años continua o cuatro años si hay hijos menores de edad.

Desglosando estas cifras. Cada día 30 parejas llegan a la Sunarp para registrar la terminación completa de su matrimonio. Y esta situación, como todo en la vida tiene varias lecturas. Habrá quienes afirmen que es positivo porque demuestra que ahora más personas apuestan por no continuar con una relación que con el tiempo se puede haber convertido en rutinaria o tóxica. Que ya menos deciden seguir unidas a personas por la presión social y por “el bien” de los hijos. Por otro lado, hay quienes pueden opinar que estas estadísticas demuestran que cada vez hay más parejas que se unen sin haberse amado verdaderamente.

 En estos tiempos más allá de si una pareja opta por el divorcio o no, el encontrar familias estables, con esposo que se muestren un amor maduro es más una excepción, que la regla. ¿Es una utopía el vivir enamorados para toda la vida? Yo creo que no. Hace poco celebramos con mi esposa 28 años de enamorados. Y aun cuando la miro siento el brillo en sus ojos cuando le digo cuanto la amo. Ha sido mi compañera, es mi amiga y mi fortaleza y sé que envejeceré a su lado.

Para amar sanamente y luchar por la continuidad de un matrimonio hay un error que uno no debe cometer desde el inicio de una relación. La principal está relacionada al motivo real por el que elegimos casarnos.

La psicóloga Lucrecia Pérsico estudió a numerosas parejas que luego se divorciaron y estableció que, en su mayoría, decidieron unir sus vidas movidos por el deseo de tener hijos, satisfacer a los padres, irse de la casa de los padres, tener una vida sexual activa o una independencia económica.

Pero como dice la psicóloga Pérsico, ¿Qué sucede cuando se cubren estas necesidades y nunca se creyó firmemente en la vida en pareja? Enfrentan la realidad de la rutina diaria y todo se convierte en desalentador.

Tener una pareja que contribuya a tu desarrollo y que juntos formen un hogar, es maravilloso. Pero no es algo que se dé solamente al decir “sí” en el altar ante un sacerdote, es un trabajo en equipo, es un edificio llamado matrimonio que se construye y resana todos los días.

Y cuando uno disfruta la vida en pareja y tus hijos ven eso como algo natural, se desarrollarán en un ambiente sano emocionalmente. Por eso siempre repito, que lo mejor que uno le puede dejar a un hijo, es crecer en un ambiente sano y tener una infancia feliz.

NO IDEALIZAR EL MATRIMONIO

Un problema recurrente en las parejas jóvenes es idealizar el matrimonio. Cuando uno se casa con otra persona, debe ser consciente que ganará cosas, pero también perderá cosas. Que se unirá a un ser humano con costumbres, gustos y aspiraciones diferentes.

Ahí también es importante el amarse a uno mismo. Parece contradictorio, pero no es así. Si uno se ama mucho como persona, buscará siempre personas que lo complementen. Aquellas que nos amen o nos hagan felices. Y nos ayudara a dejar a aquellas parejas que nos hagan daño. Y cuando uno se casa y ama de verdad, da todo a la otra persona y ahí siempre recibirá.

Ojo, que el matrimonio y el casarse de por sí no te garantiza la felicidad. Uno tiene que ser maduro para saber que la etapa de enamoramiento donde todo es color de rosa es, justamente una etapa y luego vendrá un momento de convivencia y la intensidad del amor se atenúa. Y que en esta fase es importante ir por el camino de fortalecer ese amor, con el respeto, fidelidad, apoyo mutuo, reinventarse y seguir enamorando a la pareja constantemente. Un juego divertido y básico para que no se apague la llama que lo mantiene viva. Claro también debe buscarse que exista comunicación, decirse las cosas francamente y con el ánimo no de dominar al otro sino de avanzar juntos.

En un interesante estudio realizado por los investigadores E. Diener y R. Biswas-Diener hallaron que las personas tenían un nivel similar de felicidad antes y después del matrimonio.

Esto ilustra lo que les comentaba. Que, al casarse, uno no haya una barita mágica que lo llevara a ser más feliz, sino que es una etapa natural en nuestras vidas y con el cual debemos aprender a convertirlo en un elemento positivo en ellas. Nada más artificial y simplista como la frase de los cuentos de hadas “y vivieron felices por siempre”. Quizá podría ser “y lucharon por ser felices por siempre”. Claro que esto último no suena tan bonito para un final de cuento.

SEPA SI SU MATRIMONIO LLEGARA A SU FIN

Hoy la psicología moderna puede predecir con casi asombrosa exactitud si una pareja se divorciara o no en un plazo máximo de 15 años.

El psicólogo Jhon Gottman al analizar una hora en video de la conversación entre parejas pudo predecir con un 95 por ciento de exactitud si la pareja siguiera casada en unos años después. Gottman evaluó 20 estados emocionales para predecir si una pareja funcionará a largo plazo o no. Entre todos esos estados emocionales la más reveladora, era el desdén. Podemos definir el desdén como el desprecio por una persona mostrado a través de un acto, gesto o palabra. Es una desatención que busca humillar a la otra persona.

Y se imagina que esta emoción la emita hacia uno, ¿la persona que supuestamente debería amarnos y con quien debemos compartir la vida juntos? Si la crítica por si es destructiva, que ésta esté acompañada por el desdén, es para Gottman la señal más importante en sí misma de que el matrimonio está en peligro.

Gregorio Vela y Luisa del Aguila.

Gregorio Vela y Luisa del Aguila.

DOS EN COMPAÑÍA

En uno de mis viajes a Rioja, haciendo un reportaje encontré en esta ciudad de la selva de San Martin una fabulosa historia de amor. Gregorio Vela Tello y Luisa del Águila llevan 53 años amándose. Don Gregorio ha mandado construir en su negocio dos enormes estantes de madera donde su amada, guarda cientos de peluches que él, le regala sin motivo especial en cualquier momento.

El día que los entrevisté, se dieron un tierno beso y el público que veía la escena comenzó a aplaudir emocionados. Esa tarde me convencí de que el amor verdadero siempre existirá. Que a veces son los feminicidios y las infidelidades las que hacen más noticias y actos de amor como los de Gregorio y Luisa del Águila casi nunca son titulares de la prensa.

Quizá haya más divorcios, pero eso no significa, que haya menos amor entre los seres humanos.  Cuando me despedí de Gregorio y Luisa del Águila ellos me dijeron que lo único que pedían a Dios es que al final de sus vidas, puedan partir juntos.  Amores verdaderos como el de esta pareja riojana hay en todos lados, solo es cuestión de querer verlos. Ejemplos que el matrimonio nunca morirá mientras haya dos personas maduras que luchen por la vida juntos. Porque el amor es quizá el más grande acto de fe. Es algo por el que vale la pena luchar. Porque sin amor, el matrimonio se convierte en una pesada cruz que nadie merece. Y lo más triste como escribí en una ocasión de joven, es la soledad de dos en compañía.

Fuente: Armando Avalos Espichán


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