Jaime Antezana Rivera

Cayó más de 2 toneladas de Cocaína en el Callao: Narcotráfico sin control

Escribe Jaime Antezana Rivera.- Poco después que el jefe de Devida afirmara que Perú ha sido el único país que ha hecho retroceder al narcotráfico y el terrorismo, cayó más de 2 toneladas de cocaína en uno de los muelles del puerto del Callao. Así fue: esa afirmación la hizo el 21 de abril pasado y, tres días después, el 24, en un conteiner de un buque de bandera liberiana procedente de Chile, fue incautado exactamente 2200 kilos de esta droga en el principal puerto nacional.

Al igual que volúmenes similares de cocaína que cayeron en Sechura/Piura (2.134 toneladas) y Trujillo/La Libertad (2000 toneladas), ambos casos en el mes de marzo pasado y sin mayor repercusión mediática, este cargamento es otro duro golpe al narcotráfico. Pero, a la vez, es una respuesta de la realidad a la afirmación oficial. Esta incautación difuminó en el acto una parte medular de ese aserto: el Perú hizo retroceder al narcotráfico.

Más datos y hechos lo niegan. Por un lado, en lo que del presente año, es el primer decomiso realmente importante en el puerto del Callao, la principal ruta de exportación de la cocaína: en casi cinco meses, más allá de 41 kilos incautado el mes pasado, este ha sido único golpe relevante donde salen decenas de toneladas mensuales. O sea, siendo un duro golpe al narcotráfico es insignificante respecto a lo que sale. El puerto del Callao es casi una coladera.

De otro lado, las 2,2 toneladas de cocaína incautadas en el puerto del Callao en el buque liberiano procedente de Chile serían del Vraem, la principal zona de producción de coca y cocaína de Perú: ahí se produce alrededor de 250 toneladas de cocaína anualmente. Obvio: si Chile no produce coca ni cocaína, el cargamento debió salir del Vraem hacia Tacna y en dicho país se acopio y embarcó. El objetivo: no levantar sospecha para dirigirse a Panamá y Bélgica.

Eso revela dos cosas más. Uno, en el Vraem prácticamente no se combate al narcotráfico: basta con señalar que en esa zona nunca se ha tocado (erradicado) la coca ni con el pétalo de una rosa y las labores de interdicción son insignificantes. Y, dos, no hay control de la cocaína que sale de esta zona hacia la Panamericana Sur y Tacna. Estas dos constataciones también cuestionan la afirmación oficial. Es un aserto sin asidero en la realidad.

Hay algo más. La incautación de ese importante cargamento de cocaína no habría sido producto de un paciente trabajo de inteligencia de la policía antidroga nacional. Una fuente de Aduanas señaló lo siguiente: "la captura de las 2 toneladas de droga en el Callao la última semana fue por una alerta de Chile". Yconcluyo señalando: "Lo que paso es que los narcos se confiaron en el sentido que los tránsitos marítimos nunca son revisados en Perú".

La incautación de las 2200 toneladas de cocaína no fue, pues, producto de la labor de inteligencia policial y la Sunat como dio se difundió en los medios de comunicación. Fue una alerta de Chile. ¿Cuánta cocaína habrá salido vía Chile a Europa u otros destinos utilizando buques de transito? En cinco meses casi sin incautación, decenas de toneladas. Así, la no incautación de cocaína en el puerto del Callao no significa control; significa descontrol.

A la luz de los hechos señalados, no se puede afirmar que el Perú hizo retroceder al narcotráfico. Ahora, ¿es cierto que en el Alto Huallaga se redujo los cultivos ilícitos de coca y que se hizo retroceder al narcotráfico y el terrorismo? Es cierto que entre el año 2012 y 2013 se redujo sustancialmente la coca ilegal y que esa situación se mantiene hasta –con conatos de resiembra- hasta la actualidad. Por lo tanto, es cierto que el narcotráfico retrocedió en esa zona.

Pero, la reducción de la coca ilegal en el Alto Huallaga obligó al narcotráfico a migrar a otras zonas. Los cultivos migraron a Pichis-Palcazu, San Gabán y Sandia, en Puno, Loreto, San Martín, etc. La reducción provocó un “efecto globo interno”: la coca del Alto Huallaga se trasladó a otros valles. Por esa razón se viene erradicando los cultivos de coca en San Gabán y en la provincia de Ramón Castilla, en Loreto y, luego, proseguirá en Pichis-Palcazu.

Además, la reducción de la coca ilegal en el Alto Huallaga, específicamente en la parte huanuqueña y, en el caso de Ucayali, en la provincia de Padre Abad, se produjo en el lapso 2012/13. Y, si no ha vuelto a rebrotar, como en las zonas aludidas, es por el permanente repaso de la erradicación forzosa y la implementación de programas de desarrollo alternativo, igualmente, persistentes. Si se dejara de erradicar, la coca regresaría.

En el caso del terrorismo, como amenaza a la seguridad y gobernabilidad del país, es un fenómeno superado tras la captura de Abimael Guzmán, a fines de setiembre de 1992. Lo que fue desarticulado con la captura de "Artemio", en Tocache/San Martín, en febrero de 2012, fue una estructura armada asociada al narcotráfico. Tras su captura su pequeña organización armada colapso. Desapareció. Obviamente, eso si retrocedió totalmente.

Recurrir a un logro parcial y pasado cuando las cifras de monitoreo de los últimos años dan cuenta de un crecimiento global de los cultivos ilícitos de coca en el país es como recurrir a los goles de Cubillas. Es cerrar los ojos a la realidad frente al narcotráfico que mueve y crece sin control no solo en Vraem y las zonas mencionadas sino en otras regiones. Y. lo más grave, con un presidente y premier para quienes existe criminalidad sin narcotráfico.

Fuente: Jaime Antezana Rivera


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