Jaime Antezana Rivera

El primer reto de Salvador Del Solar: Evitar el posible paro indígena en el circuito petrolero de Loreto

Escribe Jaime Antezana Rivera.- El lunes 11 de marzo pasado, con diferencias de horas, ocurrieron dos hechos: la juramentación del gabinete presidido por Salvador Del Solar y el anuncio de una medida de protesta, para la primera semana de abril, de los Pueblos Afectados por la Actividad Petrolera de Loreto. Estos eventos se realizaron en escenarios muy distantes entre sí: el primero, en Palacio de Gobierno, en el corazón de Lima; el segundo, en Iquitos, capital de la región más alejada y desarticulada del país, Loreto.

Estos hechos tuvieron otro contraste. Mientras que la juramentación del gabinete Del Solar reunió a una parte de la élite política del país que dirigirá la política general del gobierno de Martín Vizcarra, la conferencia de prensa en la que se anunció una posible medida de fuerza reunió a líderes indígenas de las federaciones de las cinco cuencas del circuito petrolero de las provincias de Nauta, Datem del Marañón y Requena. Sectores extremos: la nueva élite gobernante y los gobernados olvidados.

También tuvieron un sentido opuesto. Mientras el gabinete Del Solar puso fin a la crisis política tras la renuncia de César Villanueva, con una composición paritaria y afirmando que hay una “nueva etapa” del gobierno ya no para “confrontar sino dialogar” (RPP 12.03.19), los líderes indígenas anunciaron la realización de un paro indefinido en las cuencas del circuito petrolero. Pero, en una nota de prensa, los líderes indígenas, “Cuestionan (la) negativa de (las) empresas petroleras y el Estado de atender sus demandas”.

El gabinete puede ser definido como, por las nueve ministras, paritario y -esto es lo medular- de dialogo en un escenario de relativa estabilidad política, el anuncio del movimiento indígena de Loreto, un posible conflicto social por estallar en la región que produce más del 50% del petróleo nacional por la negativa de las empresas y el Estado en “atender sus demandas”. Es obvio el sentido opuesto de estos hechos: el primero, ofrece dialogo, el segundo, anuncia un conflicto porque no atienden sus demandas. Este es uno de los primeros problemas que el gabinete Del Solar tendrá que encarar.

Este, sin embargo, es solo uno de las problemas y demandas que han vuelto a adquirir relevancia. La reactivación de la economía y la generación de empleo; la reconstrucción del norte; la inseguridad ciudadana; la ola de feminicidios; la reducción de la anemia; y los conflictos sociales son -entre otras- las demandas que han vuelto a la agenda política. A esa trama de problemas, qué duda cabe, se sumarán otras demandas sectoriales y regionales.

En efecto, entre enero y febrero de este año, la lucha contra la corrupción y la impunidad, signado por la confrontación contra el fujialanismo en el Congreso, las investigaciones de las coimas de Odebrecht y las reformas políticas y del sistema de justicia, en el que destaca la prisión preventiva a Keiko Fujimori ha cedido paso a otras demandas. La lucha contra la corrupción que caracterizo en 2018, sin haber desaparecido, ha pasado a ser un componente de esa trama de problemas y demandas sociales.

Hay, pues, una nueva etapa. Visto en conjunto y perspectiva, es una etapa de desembalse de problemas y demandas sociales en un contexto de caída de la popularidad de Vizcarra: entre enero y parte de marzo, pasó de 66% a 56% de aprobación. Y la tendencia es a la baja. La ineficiencia y lentitud para encarar parte de esos problemas y demandas, sobre todo la reconstrucción del norte está a la base de ese descenso de la aprobación presidencial y la renuncia de Villanueva.

El gabinete Del Solar tiene un escenario en el que la lucha contra la corrupción y la impunidad ha dejado de ser el factor predominante que catapulto a Vizcarra al 66% de aprobación ciudadana y cuyo punto más alto fue el referéndum del 9 diciembre pasado. Lo que actualmente la ciudadanía exige es que el gobierno resuelva los problemas que la confrontación con el fujialanismo, la lucha contra una parte de la corrupción institucional y las reformas políticas y en justicia relativizo.

De esa trama de problemas y demandas, los conflictos sociales será uno de los principales problemas que el gabinete Del Solar tendrá que encarar. El enfrentamiento entre pobladores de la comunidad de Fuerabamba con la policía, el 8 de enero, en la zona de Las Bambas, Apurímac, la marcha de la CGTP contra la reforma laboral, el 15 de enero, que hizo retroceder al gobierno y el paro de pobladores de Hualgayoc, Cajamarca, contra la empresa Gold Fields, la primera quincena de febrero, fueron los más importantes.

Ahora, a diferencia de los conflictos sociales precedentes, el anunciado paro indefinido del movimiento indígena loretano puede ser uno de los conflictos sociales más importante que el gabinete Del Solar tendría que enfrentar. Si bien el conflicto podría empezar en dos cuencas de este circuito petrolero, el Corrientes y el Tigre, sin embargo, como ya lo están anunciando, puede articular –por primera vez- a las demás cuencas de Nauta, Requena y el Datem del Marañón. Es decir, a las cinco cuencas del circuito petrolero.

En las cinco cuencas habría unas 500 comunidades indígenas que habitan estas zonas desde tiempo inmemorial y que están organizados en alrededor de 30 federaciones articuladas en la plataforma de Pueblos Afectados por la Actividad Petrolera. Asimismo, en estas cuencas se ubican los pozos petroleros más importantes del país y el Oleoducto Nor Peruano que, en los últimos años, ha sufrido derrames por corrosión y sabotaje. Ese es el complejo escenario del conflicto en ciernes.

El anunciado del paro indefinido no es repentino. Esa medida de fuerza fue anunciado a través de un pronunciamiento el 22 de febrero pasado. Ahí le exigen al gobierno que declare en "estado de emergencia la actividad petrolera" y le dan plazo de 20 días la convocatoria a una audiencia para “iniciar un debate respecto al futuro de la actividad petrolera en la región” con todos los sectores: las empresas, el Estado y la sociedad civil. Antes, el 19 de febrero, se pronunciaron contra el pedido, luego negado, de militarizar el Oleoducto Nor Peruano del gobierno regional.

En este trimestre, dialogo y militarización es lo que, básicamente, se les ha ofrecido. En una reciente reunión, el 7 de marzo, en la sede de la PCM, entre los representantes de la Secretaria de Gestión y Dialogo con los líderes indígenas, les ofrecieron seguir con el dialogo y reconocieron que el Estado se había olvidado de ellos. Ni siquiera propusieron una fecha para la audiencia planteada por líderes indígenas. O sea, dialogo sin una atención efectiva de sus demandas y demás pobladores de estas cuencas y la región.

¿Qué ofrece Del Solar? En general, cosa que no está mal, lo mismo: dialogo. ¿No se ha hecho nada en las comunidades nativas? No. Pero es mínimo lo que el Estado y las empresas han hecho o están haciendo en su beneficio. Lo más abunda son ofrecimientos Así es: el viernes 16 de marzo, en una reunión que el ministro de Salud tuvo con los líderes indígenas solo les informo de los "avances" de su sector y del cambio de viceministro. En suma, más discurso que realidad.

Mientras tanto ninguna comunidad indígena, de las 500 que habría en las cinco cuencas del circuito petrolero, tiene un sistema de agua y desagüe digno y ajustado a su realidad. La casi totalidad toman agua de los ríos. ¿No es increíble que estas comunidades rodeadas por ríos no tengan sistemas de agua y desagüe dignos? Más, ¿no es absolutamente injusto que habiendo pasado más de 40 años de actividad petrolera en la zona, estas comunidades no tengan servicio de agua? Totalmente. Es inconcebible.

Ni hablar de luz eléctrica. Los que tienen, lo obtienen de motores. La desatención del Estado y las empresas es antigua, histórica. En los más de 40 años de actividad petrolera no solo no se han beneficiado sino, más bien, ha sido afectadas por esta actividad. Por un lado, las provocadas por la actividad petrolera y, de otro, el impacto de los derrames de este hidrocarburo sea por corrosión o sabotaje, en la flora y fauna, salud, economía y cultura. Hay una deuda social con las comunidades indígenas.

Desde su perspectiva, el diálogo es una mecedora. O sea, si las empresas y el Estado no pasan de las actas firmadas y el dialogo a la atención de sus demandas básicas el conflicto estallara y afectara el Oleoducto Nor Peruano y el lote 95 que, en diciembre pasado, entro en funcionamiento en el campo Bretaña, Requena. Este pozo petrolero producirá 11.500 barriles diarios de crudo y tiene reservas comprobadas de 39,8 millones de barriles (Sputnik 29.11.18).

Las comunidades indígenas consideran que el dialogo es vital, por eso se han reunido con la PCM y plantean la convocatoria de una audiencia. Pero ya no puede haber interminables mesas de dialogo, compromisos y ofrecimientos sin una efectiva atención de sus problemas seculares y los derivados de la actividad petrolera. En ese sentido, el ofrecimiento de dialogo de Salvador Del Solar resulta insuficiente. El dialogo continua y, obviamente, continuara. El movimiento indígena quiere dialogo con soluciones concretas.

Aun cuando no hay un escenario de colisión inevitable, lo que se tiene que hacer para evitar que estalle el paro indefinido de los indígenas loretanos es atender su agenda. ¿Cuál es? Uno, declarar en estado de emergencia la actividad petrolera en Loreto; dos, atender sus necesidades inmediatas: saneamiento básico (agua y desagüe), salud y educación con planes integrales y su respectivo presupuesto propio. Tres, convocar a una audiencia de todos los sectores para discutir los problemas de fondo de la actividad petrolera.

Hay otras demandas: la deuda social por los 40 años de actividad petrolera, el pago de la servidumbre y la comisión de la verdad de los derrames de petrolero. Son demandas legítimas. De no atender las demandas y agenda indígena, creyendo que se les puede seguir meciendo, se producirá el primer conflicto social del gabinete presidido por Salvador del Solar. Ese es su primer reto que tiene entre manos el ex actor de cine y ahora el principal actor político del segundo gabinete de Vizcarra.

Fuente: Jaime Antezana Rivera


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