Augusto Lostaunau Moscol

El colapso de los partidos políticos en el Perú

Augusto Lostaunau Moscol *

La filósofa, y militante del Frente Amplio de Uruguay, Constanza Moreira sostiene que:

“El surgimiento del sistema de partidos moderno y la ideología están inextricablemente unidos, al menos en la historia europea, con el surgimiento de los partidos socialistas. Si el origen de los partidos políticos puede situarse a mediados del siglo XIX, como resultado de las divisiones en el seno del Parlamento, los primeros partidos extraparlamentarios que aparecen son los partidos socialistas del último tercio del XIX. Muchos análisis los consideran los primeros partidos modernos, es decir, partidos con programas homogéneos, organizaciones amplias y un sistema de funcionamiento permanente”.

En el Perú de hoy, el Congreso de la República está conformado por 10 bancadas parlamentarias que no necesariamente representan a 10 partidos políticos y, mucho menos, a 10 ideologías diferentes.

Pero, las últimas renuncias a bancadas y renuncias a partidos –sin dejar las bancadas- ensombrecen mucho más el panorama de los partidos políticos en el Perú. Ya que, ¿hasta dónde los partidos políticos representados por bancadas en el Congreso de la República representan los intereses de los peruanos como mancomunidad? Y, si no lo representan, entonces ¿Por qué seguir manteniendo el actual Sistema Electoral que sólo garantiza la continuidad de un sistema de partidos que no representan a los peruanos? Es que en el Perú, salvo muy raras excepciones, los partidos políticos han estado al servicio de la sociedad. Por el contrario, quienes formaron partidos políticos lo hicieron para servirse de la sociedad.

Esto último no significa que estamos a favor de la desaparición de los partidos políticos; por el contrario, creemos que su permanencia es importante para el desarrollo del país. Lo que sí creemos es que el actual sistema de partidos políticos ha colapsado. Es totalmente inservible. Y se mantiene sólo porque representa intereses muy individuales e ilegales. Intereses de quienes han hecho de la política un negocio de corrupción: un negociado.

La información sobre la corrupción existente al interior de los partidos políticos. Los líderes comprometidos con sobornos. El pago de campañas a cambio de obras. Demuestran que la corrupción es parte del partido político. La poca o nula capacidad de los militantes de los partidos políticos para cuestionar a los dirigentes involucrados con la corrupción; y, por el contrario, la defensa desesperada –casi autista- de los mismos, nos demuestran que al interior de los mismos, no existe quien pueda cumplir la frase bíblica: “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

No existe autocrítica. No existe cuestionamiento. No existe un mea culpa. Entonces, lo único que hemos percibido en estos primeros meses del 2019 es sólo la defensa desesperada de la corrupción. Porque si defienden a sus cúpulas corruptas, entonces defienden la corrupción. Por ello, no es delirante pensar a los partidos políticos como organizaciones criminales, mafias, bandas delincuenciales. Esa es una premisa que se tendrá que trabajar. Pero, no desde el Congreso de la República. No desde los medios de comunicación privados y con intereses aliados de los partidos políticos involucrados en casos de corrupción. No desde la autoproclamada “academia” que también está compuesta por individuos vinculados a la corrupción o cómplice de ella. Se tendrá que trabajar desde sectores dispuestos a transformar la realidad social del Perú. Desde quienes quieren un cambio de sistema económico. No existe otra posibilidad.

Mientras tanto, nuevas renuncias a las bancadas determinan una atomización en el Congreso de la República. A su vez,  las tres bancadas fujimoristas aun tienen mayoría. Así mismo, un Congreso de la República que sólo está conformado por bancadas neoliberales y liberales. Donde la discusión es sobre lo superficial. Donde se discute bajo el modelo ideológico neoliberal. Donde no existen voces discordantes ni con el modelo impuesto desde 1990. De esta manera, los problemas reales del Perú no están en el Congreso de la República; pero, éste Congreso de la República es un problema real y objetivo que tiene el Perú de hoy.

Y, éste problema concreto se extiende a los partidos políticos que sólo están buscando mantener sus liderazgos en función de las próximas elecciones de 2021. Liderazgos vinculados a los actos de corrupción ocurridos en los últimos 40 años.

Los partidos políticos en el Perú han colapsado; pero un sistema electoral ilegítimo los mantiene vivos conectados a un respirados artificial. ¿Quién se animará y apagará esa máquina obsoleta?

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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