Augusto Lostaunau Moscol

¿La lucha contra la corrupción en un parque de juegos blandos?

Augusto Lostaunau Moscol *

Un Parque de Juegos Blandos es un espacio seguro para los niños más pequeños. Que recién están aprendiendo a jugar. Una página publicitaria en Internet dice:

“Juegos blandos de goma espuma recubiertos por felpa, juegos de plástico que absorben los golpes, con formas redondeadas, sin bordes, filos ni caños, juegos didácticos pensados exclusivamente para ellos...A todo esto se suma también un piso de goma eva para amortiguar posibles caídas y evitar el contacto directo con el suelo”. (Little Park)

La lucha contra la corrupción en el Perú de hoy es como un juego de esos niños que no temen caer porque el piso está diseñado para soportar la caída. Niños que se deslizan por todos los pisos porque saben que el golpe recibido no dolerá. Esos juegos instalados en las grandes tiendas y en las pollerías. Así, no pasa nada. Es un juego inofensivo. Nadie sale lastimado.

De esa misma forma, el sistema de justicia en el Perú sólo se inclina por investigar aquello que le resulte más fácil de reconocer. Gracias a las investigaciones realizadas por la justicia de Brasil es que algunos personajes siniestros de nuestra política chicha es que están en prisión o al borde de la cárcel. De lo contrario, jamás hubiese sucedido.

Parece que todos están actuando y que siguen un libreto de pésima calidad. Una telenovela de pésima calidad que un capítulo sirve para entusiasmar a la platea; pero inmediatamente vienen los capítulos donde todo se detiene y se vuelve indigerible. Los actores principales se estancan en una serie de detalles irrelevantes mientras que, los actores secundarios muestran sus mejores escenas de violencia o sexo. Así, todos están perplejos mirando la televisión. Y otros deciden participar de las escenas, transformándose así en los extras gratuitos.

Y los niños malos siguen implicados en actos de corrupción. Siguen saltando de un piso a otro porque saben muy bien que de caer no les dolerá. El piso está muy bien cubierto. Y los capítulos siguen prolongando la telenovela.

Sacan a un fiscal. La novela se acelera. Los extras hacen su escena. Todo vuelve a la calma. Dejan de lado a un juez. La novela se vuelve más intensa. Los extras entran en escena. Los medios de comunicación privados y con intereses les dan toda la pantalla a los extras. Los dirigen. Los alimentan. Luego los desechan.

Mientras tanto, los que no quieren ser extras de telenovela ni mano de obra barata salen a las calles a protestar. Una marcha que en Lima llevó a casi 30 mil personas. 30 mil ciudadanos. Y los medios de comunicación privados y con intereses los desaparecen de la escena. Sus voces no existen. No son parte del libreto. Aunque, hasta éste momento no sabemos quién es el verdadero autor del libreto. Algunos sostienen que el libreto viene del extranjero. Otros, que el libreto lo escribe el mismo autor desde 1990. Al final, los 30 mil peruanos que marcharon el Lima no existen para los intereses de esa minoría que siempre ha tenido el poder en el Perú.

Nos espera un verano doblemente caliente. La corrupción lo calienta, pero las vueltas y vueltas del sistema de justicia lo recalientan. Mientras tanto, más marchas serán silenciadas por los medios. Y una gran cortina de humo se aproxima. Las telenovelas, la corrupción y los parques de juegos blandos tienen muchas semejanzas en el Perú de hoy.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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