Augusto Lostaunau Moscol

El congreso de la república ya no tiene legitimidad

Augusto Lostaunau Moscol *

Al mismo estilo del Congreso de la República de 1990-1992, el actual Congreso ha perdido total legitimidad. Hace 28 años, los diputados y senadores liberaron al ex presidente Alan García Pérez de cualquier investigación judicial sobre el caso de la matanza de los penales de 1986. Igualmente, hoy los congresistas han liberado al mismo ex presidente de toda investigación por la corrupción generalizada. El mundial caso Lavajato no ha tocado en lo más mínimo a dicho personaje. Total impunidad.

Hace 28 años fueron diputados y senadores de Cambio 90 y del PAP los que no permitieron que la justicia se aplique en el Perú. 28 años después, las mismas organizaciones políticas no permiten que en el Perú se aplique justicia y que la impunidad se extienda.

El caso Lavajato, según el informe del ilegítimo Congreso de la República, alcanza al ex presidente Alejandro Toledo Manrique (2001-2006); al ex presidente Ollanta Humala Tasso (2011-2016); al ex presidente Pedro Pablo Kuczynski Godard (2016-2018); pero, al ex presidente Alan García Pérez (2006-2011) no lo alcanza. En el segundo quinquenio del PAP, el caso Lavajato sólo alcanza a ex ministros y funcionarios de mando medio. Nada más. Alan García Pérez es más inmaculado que cualquier ser divino. No tiene culpa alguna. Ni siquiera un ligero indicio.

El Huracán Lavajato arrasó a todos los regímenes desde el 2001 hasta hoy; pero el local de la estrella no fue tocado. Tiene protección suprema. Sus bases son firmes. Se hunden en el lodo de la inmundicia parlamentaria y judicial.

Hace un tiempo, se rumoreó que AGP es cuidado por grandes intereses de empresarios extranjeros. Que al Perú llegan órdenes desde el Congreso estadounidense que impiden aplicar justicia. Que al Perú llega mucho dinero desde la banca parisina para motivar que se declare inocente a AGP. Que las mafias asiáticas mueven sus influencias para evitar la caída de un socio. Rumores y leyendas urbanas que cobran vigencia hoy. Nada de lo anteriormente escrito se puede probar. Son sólo rumores que  se escuchan en las esquinas de la ciudad. Son leyendas urbanas que se escuchan en los mercados y buses de transporte público. Pero, hoy cobran mucha vigencia.

Este Congreso de la República no tiene ninguna representación popular. No existe oposición interna. La única oposición está en las calles. Es una oposición moral. Son miles de jóvenes y mujeres que aun tienen vergüenza. Y sienten vergüenza de las atrocidades que comete el Congreso de la República. Todos los congresistas, absolutamente todos, son cómplices de la impunidad. Incluso aquellos que se opusieron son culpables por quedarse y legalizar una votación armada. Su permanencia escribe una vergonzosa hoja en la historia política del Perú.

Mientras tanto, desde Madrid, el señor AGP sigue bombardeando el sistema político actual. Sigue escribiendo de golpes de Estado y persecuciones. Sigue denunciando venganzas. Sigue delirando con volver al país y ganar una tercera elección. Y, aquí, sus cómplices le permiten hacer y deshacer.

Todos miran las escenas televisivas donde un fiscal hace los máximos esfuerzos por dignificar el país. Todos se entusiasman con la idea de ver en prisión a aquellos que han destruido al Perú. En el siglo XIX, fue la soldadesca chilena la que saqueó al Perú. En el siglo XX, fue la violencia política la que destruyó al país. A inicios del siglo XXI, es la corrupción y la impunidad la que destruye al país. El enemigo actual es mucho más destructivo que los anteriores.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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