Augusto Lostaunau Moscol

Política y Universidad a fines del Siglo XIX

Augusto Lostaunau Moscol *

Históricamente, la vida universitaria es un momento en la vida del estudiante en la cual interactúan su propia juventud, los estudios y la política. Muchas veces, desde el gobierno, se ha tratado de eliminar ese último elemento complementario: la política. Bajo esta perspectiva leemos parte del discurso del Dr. Pablo Pradier-Foderé, de 1879 donde indicó que:

“Al separarme de Lima, dejo en el seno de la Universidad de San Marcos una Facultad de Ciencias Políticas establecida sobre las bases de una disciplina severa, con profesores acostumbrados a cumplir sus deberes y con discípulos dóciles bajo la dirección de sus maestros. No ignoro que es necesaria la continuada perseverancia de aplicación para que no decaiga la institución nueva…Mi sucesor deberá multiplicar sus afanes; vigilar con minuciosidad todos los detalles de administración de la Facultad; no permitir nunca, bajo ningún pretexto infracciones reglamentarias; y exigir la más escrupulosa puntualidad en los deberes de los profesores, alumnos y empleados. Siempre el primero para el trabajo y el último para el descanso, deberá vigilar con mirada atenta las menores tentativas de posibles adversarios porque toda nueva institución tiene necesariamente sus detractores rivales. Estoy convencido que el que me suceda medirá toda la extensión de su responsabilidad y que tendrá bastante amor propio patriótico para impedir que un establecimiento próspero bajo la dirección francesa, caiga en decadencia entre las manos de un Decano Peruano”.

Esta visión autoritaria donde la universidad se debe caracterizar por profesores que tienen como único deber la enseñanza, mientras los alumnos sólo se deben al estudio, fue compartida por las autoridades políticas del país. Así por ejemplo: en un oficio enviado por el ministro Manuel Morales al rector de San Marcos, fechado en Lima 16 de septiembre de 1877, le indica que:

“En los diarios de ayer  se ha publicado avisos invitando a los alumnos de la Universidad a un meeting que tiene por objeto ocuparse de los asuntos políticos. El gobierno supone que esa reunión no se verificará en el local de la Universidad que US preside, porque de lo contrario quedaría comprometida la autoridad y respetos del elevado cargo de que se halla US investido…Sabe US que los locales de las Universidades están exclusivamente destinados a la enseñanza pública y demás actos literarios compatibles con la naturaleza de esas instituciones, y que nadie está autorizado para disponer de ellos empleándolos en usos distintos y aun contarios al espíritu y fines meramente científicos que en ellas debe realizarse”.

La “docilidad” de los alumnos no debe ser solamente frente al profesor, sino también frente al orden político, económico y social establecido.

Pero, entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, la universidad no era un espacio socialmente democrático, la gran mayoría de sus integrantes –autoridades, docentes y estudiantes- provenían de la clase dominante peruana (ya sea la vieja aristocracia limeña, la oligarquía o la joven burguesía inmigrante). Entonces, resulta un despropósito querer impedir la participación en política de jóvenes universitarios que en el futuro serán los que dirijan al país. Muchos estudiantes no aceptaron esta imposición y –quizás con el beneplácito de sus padres- ingresaron a militar en la filas de los partidos políticos de entonces (Civil, Demócrata, Constitucionalista y Liberal), lo que les acarreó algunos problemas como ser parte de debates, trifulcas, grescas y enfrentamientos con sus adversarios.

En 1897, Luis Varela y Orbegoso inició sus estudios en San Marcos. Inmediatamente formó parte del Club Universitario. Se debe indicar que ya era conocido con el seudónimo de Clovis, ya que, desde el periódico escolar del Colegio Guadalupe, lo utilizó para firmar sus artículos sobre política (Gálvez 1966). Eran años en los cuales el Dr. Francisco García-Calderón Landa –el ex Presidente de la República durante la Guerra contra Chile- ejercía el rectorado.

“Ya contando con la mayoría de edad y para asegurarse de cualquier ataque intencional, el 28 de julio de 1898 Varela y Orbegoso obtiene su licencia para uso de armas de fuego. No olvidemos que son tiempos de enfrentamientos, trifulcas y revoluciones” (Gonzales Alvarado y Paredes Lara 2005: XVII).

Luis Varela y Orbegoso o Clovis, es uno de los tantos casos que podríamos encontrar de jóvenes universitarios provenientes de la clase dominante que por participar en política deben recurrir a las armas y a la violencia.

Sobre la directiva del Club Universitario, Osmar Gonzales Alvarado y Jorge Paredes Lara (2005) indican que:

“El comité directivo estaba compuesto por Arturo Osores Córdoba, como presidente; Glicerio Fernández, como vicepresidente; Enrique Choza Aguirre y Rafael Grau Cabero, como secretarios, y Demetrio Saco Salinas, como tesorero”. (p. XVI)

El Club Universitario realizó una fuerte campaña por el Dr. Cesáreo Chacaltana al Congreso de la República en calidad de diputado por Lima.  Cesáreo Chacaltana fue Presidente del Consejo de Ministros (1894) del segundo gobierno de Andrés Avelino Cáceres. Además, gozaba de mucho prestigio a nivel académico. Lo demuestran las memorias de Víctor Andrés Belaunde, quien ingresó a San Marcos en 1901, recuerda:

“Eran nuestros profesores en el primer año de Derecho los dos Villarán y don Cesáreo Chacaltana. Don Luis Felipe enseñaba Derecho Constitucional, Manuel Vicente en el momento ascensional de su vida se estrenó como profesor de Derecho Natural o Filosofía del Derecho. Chacaltana dictaba con gran autoridad el primer curso de Derecho Civil”.  

Mejor dicho, los jóvenes del Club Universitario apoyaban a su maestro en la candidatura a la diputación por Lima. Mayor –y mejor- relación no podría existir. Las aulas, los pasadizos y los patios de San Marcos eran los mejores lugares para la tertulia política del momento. Discrepancias y coincidencias acercaban o alejaban a los condiscípulos y a los maestros. La universidad cumplía plenamente su función de formación profesional. 

En la generación de Clovis encontramos a: Teófilo Ibarra, Horacio Urteaga López, José S. Chiriboga, Carlos Panizo, Luis Felipe de las Casas, José María de la Jara y Ureta, Clemente Palma, Luis Felipe Paz Soldán, etc.

Gonzales y Paredes (2005) señalan que:

“La política fue, poco a poco, captando el interés de Clovis. Así, el 12 de setiembre de 1898, al lado de amigos como Teófilo Ibarra, Agustín Rivero Hurtado, Samuel Sayán Palacios y Augusto Cazorla Herrera, fue a visitar al entonces vice-presidente del Perú, seguidor del caudillo Nicolás de Piérola y, como éste, miembro fundador del Partido Demócrata: Guillermo E. Billinghurst. El motivo de la visita fue, simplemente, “tratar de política”. (p. XVII)

Los estudiantes sanmarquinos se acercaron a la política relacionándose con los máximos dirigentes de los partidos políticos de fines del siglo XIX.

*Historiador a favor del Colegio Profesional del Historiadores del Perú.

Fuente:

Gonzales Alvarado, Osmar  & Jorge Paredes Lara. Vidas Y cartas. Abraham Valdelomar. Luis Varela y Orbegoso. Universidad de San Martín de Porres. Biblioteca Nacional del Perú. Lima-Perú. 2005.


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