Augusto Lostaunau Moscol

Eric Hobsbawm vigente

Augusto Lostaunau Moscol *

Gran historiador inglés nacido en la época del imperialismo británico (Alejandría-Egipto 1917), falleció en Londres en octubre de 2012. Testigo del siglo XX, su obra es considerada como la clave para conocer y comprender mejor el siglo pasado. Por ello, ejerce una influencia muy importante entre aquellos historiadores que desarrollan la Historia Ciencia.

Sobre sus años universitarios, Hobsbawm recuerda:

“En esos días el establishment universitario era, por lo general, hostil al marxismo. Sin embargo, todos los estudiantes de Cambridge y, hasta cierto punto, de Oxford, éramos marxistas y de hecho en la universidad yo llegué a pensar que la mayoría de nosotros aprendíamos mucho más hablando entre nosotros mismos de lo que aprendíamos con todos los profesores, salvo dos o tres. Y de hecho antes de la guerra hubo intentos por coordinar las discusiones entre los historiadores marxistas, aunque yo no participé mucho en eso”.

Es una situación recurrente en las Ciencias Sociales. Las Facultades están controladas por docentes que practican –y buscan imponer- las teorías que niegan el carácter científico del conocimiento social. Lo buscan relativizar y, en la mayoría de los casos, sólo pretender realizar un trabajo meramente descriptivo del hecho social estudiado. Negando en todo momento la capacidad interpretativa. Esto ocurre siempre en las Escuelas de Historia; por ello, la gran mayoría de los estudiantes (verdaderamente comprometidos con la profesión) forman círculos de estudios donde realizan lecturas que prácticamente son negadas en clases.

Además, se niega el Principio de Identificación (como lo denominó Efraín Morote Best) a ese factor que determina la investigación. Investigamos aquello con lo que nos sentimos plenamente identificados y estamos deseosos de conocer su génesis, desarrollo y factores que lo hacen posible. Muchas veces, desde los centros de control, se realizan concursos de becas para desviar los intereses hacia temas muy de moda. Hobsbawm recuerda que:

“Como estudiantes, a todos nos interesaba la cuestión del imperialismo, y algunos teníamos un contacto estrecho con lo que en aquellos días eran “estudiantes coloniales”, la mayor parte hindús, y conseguí que me pagaran un viaje como pasante de licenciatura para ir al Norte de África y hacer un estudio breve, y pensé que era un problema muy interesante. Todavía lamento no haber terminado, pero es que me llamó el ejército. Y mientras flojeaba durante la guerra y pensaba en qué iba hacer cuando saliera del ejército, decidí cambiar de tema por dos motivos. El primero es que mientras estaba en el ejército no había modo de hacer ninguna lectura preliminar sobre el, por decirle así, “problema del tercer mundo”. Y el segundo motivo es que por ese entonces me casé, mi esposa trabajaba y yo no me hacía a la idea de dejarla durante unos dos años para irme a Argelia”.

Es que algo “natural” entre los estudiantes de Historia es su interés por los hechos políticos. Para la gran mayoría –menos para aquellos ultraconservadores- los temas relacionados a hechos de otra índole no son atractivos. La universidad despierta el interés por la política. Más aun cuando los docentes niegan el carácter de los hechos que día a día el alumno percibe en su vida cotidiana. Negar la crisis moral de un país cuando la corrupción reina en todos los niveles es prácticamente tratar de engañar al alumno. Así, los estudiantes se rebelan contra esas negaciones e intensifican su formación académica y política. Estas relaciones se plasman luego en los trabajos que se empiezan a realizar y publicar. Eric Hobsbawm indica que:

“Empecé a escribir sobre la clase trabajadora casi por accidente. En un principio no me propuse hacer una tarea específica sobre la historia del trabajo obrero aunque, por supuesto, esa historia nos importaba como marxistas y comunistas”.

La vigencia de la obra de Eric Hobsbawm no sólo se encuentra en el nivel de su interpretación de los hechos estudiados; sino también, en los mismos hechos estudiados. Las huelgas y las disconformidades se pueden apreciar año tras año. En algún momento se trató de negar la existencia de la clase obrera. Hoy, su existencia es más real que todos los trabajos que se realizaron en su contra.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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