Augusto Lostaunau Moscol

Las fobias de la política peruana actual

Augusto Lostaunau Moscol *

Las últimas movidas en la política peruana actual han dejado en claro que quienes ejercen el poder político en el Perú presentan más fobias o temores, dejando atrás la imagen de seres duros y sin sentimientos. Son mucho más temerosos y por ello, son capaces de acceder a las más inimaginables propuestas.

La psicóloga y bloguera española Merxte sostiene que:

“La transparencia no la entendemos como el hecho de decirlo todo, de ser un libro abierto, sino de decir lo que hay que decir y en el momento adecuado y de no mentir ni esconder información relevante. La privacidad es otra cosa y es también necesaria”.

Punto en contra de nuestros políticos de pacotilla que han presentado una eterna y tremenda fobia a la transparencia. Ser transparente no significa contarlo todo. Ser transparente significa no mentir y no esconder información. Esto último es muy común entre nuestros políticos de hoy. La mentira y ocultar información es su deporte principal. Son medalla de oro olímpica en esas especialidades. Y no existen categorías juvenil o sénior. Unos aprenden de otros y las mañas se actualizan en forma permanente. Por el contrario, dejan transparenta su privacidad con la intención de desviar la atención del ciudadano. Aquí encuentran un gran aliado en la Prensa Basura. Esa misma Prensa basura que ellos mismos han financiado durante décadas con la mal denominada publicidad estatal. Los medios de comunicación privados y con intereses lea hacen el juego. La situación es perfecta. Una “noticia exclusiva” y toda una semana para desviar la atención.

Sobre la fobia social, el portal infosalus.com sostiene que:

“Se define como el temor a relacionarse con los demás, incluyendo el miedo a ser evaluado por los otros, en cualquier situación social”.

Otro punto en contra de nuestros actuales politicastros. Su fobia social es principalmente su miedo a ser evaluados por la sociedad; ser evaluados y fiscalizados por los ciudadanos, por sus electores, por sus clientes externos (dirá la administración neoliberal) o por la población (dicen los medios de comunicación racistas y clasistas). Mejor dicho, el anhelo máximo de nuestros políticos de tercera es obtener un cheque en blanco y gobernar sin rendir cuentas. Así lo piensan (y lo han hecho algunos partidos políticos que se han alternado en el poder), por ello, buscan controlar el Poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, el CNM, la Contraloría de la República; el JNE, la ONPE, el Tribunal Constitucional y toda oficina pública que implique poder tener todo y que nadie los juzgue. Incluso, controlan universidades públicas y privadas donde forman a los profesionales que luego coparán todas las instituciones estatales. Les entregan maestrías y doctorados. Publican sus libros (aunque algunos son plagios o copias), los hacen conferencistas nacionales e internacionales, etc. Los medios de comunicación privados y con intereses los invitan todos los días para “analizar” la realidad política del país. Así, general una “corriente de opinión pública” que se caracteriza por no ser pública y ser muy corriente.

Xavier Guix sostiene que:

“Uno de los mayores miedos que se pueden padecer es el rechazo. Sentirse abandonado, despreciado o descuidado por la tribu dispara todas las alarmas de la existencia. El poder de las relaciones se basa en la capacidad de generar vínculos estables, duraderos y de protección. No obstante, las experiencias que cada uno ha vivido al respecto han conformado estilos afectivos diferentes. Unos aprenden a incluirse, otros a excluirse. Es como un destino. Tarde o temprano acaban dentro o fuera. A veces los descartan. A veces se autodestierran”.

El miedo al rechazo hace que nuestros politiquillos siempre estén buscando habitar entre sus pares. Es un deporte nacional verlos formar partidos políticos, alianzas y frentes electorales, salir de uno y entrar a otro para regresar después al primero. Renuncian en forma pública y luego se reincorporan también en forma pública. No es transparencia; es miedo a ser rechazados y, por lo tanto, excluidos del poder. Por ello, se forman detrás del líder o caudillo del momento. Incluso, alteran el castellano para que el partido tenga las mismas siglas que su líder. Toda una huachafería electorera. En otros casos, la mayoría se podría afirmar, utilizan la inicial del líder como símbolo partidario. Más despenseros no pueden ser.

Pero, eso sí. Ningún político nuestro de cada día presenta Crometofobia o miedo al dinero. La sicóloga Diana Ohana sostiene que:

“Una de las cosas más difíciles de hacer es aceptar que tenemos un miedo o una fobia y más si esta es al dinero…No nos explicamos por qué no ganamos lo suficiente o por que el dinero se escapa de nuestras manos, pero la respuesta es porque tenemos un bloqueo emocional o un miedo a tenerlo”.

En este caso adverso, los politiquillos son expertos en evitar ganar poco o que el dinero se escape de sus manos. Son muy hábiles en crear bonos y otros pagos no afectados por impuestos para seguir aumentando sus cuentas bancarias. Quizás no tener Crometofobia es el origen de sus otras fobias. Temen la transparencia porque aman el dinero. Sufren de Crematomanía o amor al dinero. Esa Crematomanía hace que como simios salten de rama en rama del frondoso árbol de la política peruana. Saben muy bien que lo importante es estar colgado del poder. Ya sea con las extremidades o por la cola pero deben estar colgados. Así, sus fobias tienen cura. Una cura que no depende de la ciencia sicológica; sino de la justicia. De una justicia correcta porque cuando se trata de aplicar justicia entre ellos presentan un excesivo amor a la impunidad.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


Conoce más todo sobre el Referéndum Aquí. El que se llevara acabo el 9 de diciembre del 2018.


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