Carlos Jara Cuevas

El poder de la palabra para una mujer y sus hijos

Carlos Jara Cuevas

Londres 9/11/2018, Prensa internacional para Gaceta Ucayalina

El poder de la palabra puede cambiar la ruta de un encuentro y el caminar también de una madre rodeada de sus hijos en una tierra de la selva donde todo parece estar cerca pero en gran medida olvidada en un rincón de ilusiones y nuevos vientos que buscan encontrar para escribirle que la vida no está terminada sino está en su voluntad para poder conseguir cambiar su vida en medio de todas las barreras que tiene que pasar para afirmar una solución, ella tiene un nombre y un apellido, que está más cerca de Dios y de nuestra tierra.

Un domingo de hace años ella escribió  agradeciendo a Dios que fue un día maravilloso, Buda decía “que somos nosotros quienes aceptamos o rechazamos los regalos y tenemos la mala costumbre de recoger los regalos amables como los regalos envenenados siempre lo hacemos todos los que nos dicen  para adentro”. La palabra terminal puede influir en esa relación lingüística con la vida de una mujer abandonada a su suerte por los elementos de su entorno que no le han dado oportunidades para construir un camino distinto en su vida. Cuando volví después de varios años encontré a la misma mujer radiante con la tarea de no estar sola porque su compañía no era un marido o un compañero sino sus cuatro hijos  concebidos durante un tiempo hasta quedarse sola y escapar con su historia para buscar un nuevo destino en medio de su soledad, que hacer ahora adónde va en los próximos diez años, quien escribe el nuevo capítulo de su vida, acaso buscar un profeta para saber adónde ir o decidir como un caminante para encontrar las respuestas a sus dudas y a su vida. Recordar a Darío cuando pregunto a un profeta, “cuando acabara la sequía en mi reino”. El profeta respondió, “tus problemas han terminado y regresa a tu palacio, porque yo ya estoy escuchando el ruido de la lluvia”.

No es morena tampoco es rubia es una mujer con cuatro hijos y una misión por delante, enfrentada a la vida y al trabajo de sobrevivir no ha escatimado suplicio alguno y rechazado mentiras en el recorrido de su vida. Ella ha descubierto que el poder de la palabra le ha cambiado la dirección de sus decisiones para ir madurando con todas sus dificultades, sus sueños son oportunidades y no ilusiones, el amor en su vida tiene como primer capítulo a sus hijos y después al hombre que viene a ser un pasajero en el camino, ella sabe que el amor se siembra y se construye para encontrarlo y cosecharlo. Somos una sociedad donde ser madre de cuatro hijos es un mal ejemplo para un entorno familiar y para su propia vecindad pero nadie le da la oportunidad de que puede madurar y luchar como una leona para encontrar el encanto de la vida de una mujer que dispone de una voluntad para superar esos capítulos que piso por ciertas desgracias y desencuentros con promesas liricas, esto le sirvió para tocar puertas que nadie le abrió a  su corazón y a  su espíritu entonces empezó a descubrir que ser mujer en el Perú es una misión frente al abandono y al olvido social.

En unos días regresara a su solitaria habitación con una agenda en su vida dejando a sus hijos al otro lado de su frontera, sus ojos apasionados se despedirán de sus retoños para volver un próximo mes, la vida de una madre soltera abandonada en el Perú es una misión cuando otros dicen que es un destino terminal, ya está cogiéndolos treinta años y la década hacia los cuarenta está llegando a dar los primeros pasos, ya no es la misma ahora es una mujer guerrera con voluntad de enfrentarse a la vida, porque un día todo esto debe de cambiar en nuestro país para dejar atrás a madres abandonadas, anémicas y con una baja autoestimada en sus vidas, que mas da ahora estar en Lima como en cualquier otro pueblo de nuestro país si de verdad la sociedad y sus instituciones hagan del poder de la palabra una tarea para recuperar a las mujeres en nuestra sociedad. Mañana regresa mañana estará aquí su corazón se desdobla porque es una madre que el Perú debe  defender, una madre es también un abuela, una hermana y una hija, el Perú es a veces como un padre que no las quiere reconocer sino que las abandona.


Conoce más todo sobre el Referéndum Aquí. El que se llevara acabo el 9 de diciembre del 2018.


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