Augusto Lostaunau Moscol

El “Floro” de El Comercio

Augusto Lostaunau Moscol *

Floro o cuento son dos términos que utilizamos los peruanos para designar una mentira. “Eso es puro floro” es una frase hecha en el argot popular para determinar que “nos están mintiendo”. “Poco floro” es otra frase hecha del argot popular que se puede traducir como “deja de mentir”. Pero, que el autoproclamada Decano de la Prensa Peruana utilice el término “Floro” para su editorial llama la atención. Aunque, no debemos dejar de lado que el nivel académico de El Comercio empeora año a año.

En el editorial Bodas de Floro (29 de septiembre de 2018), dedicado a los 50 años del golpe de Estado del General Juan Velasco Alvarado, sostienen que:

“Como suele suceder con las tiranías de todo signo, el pretexto invocado aquella vez para tomar por asalto el Ejecutivo, cerrar el Congreso y acabar con la independencia del Poder Judicial fue la supuesta necesidad impostergable de ‘cambiar las estructuras sociales’ del país, envuelto –alegaban los usurpadores– en una crisis moral y política que no daba para más…La verdad, no obstante, es que si bien existía en ese momento una grave tensión entre la mayoría parlamentaria (conformada por la coalición Apra-UNO) y quienes sostenían las riendas del gobierno central, así como problemas económicos y denuncias de corrupción o ‘entreguismo’ no despejadas, la situación no era esencialmente distinta a la de otros trances difíciles que nos ha tocado vivir en los últimos tiempos… sin que a nadie se le ocurra seriamente que ello debería dar pie a un pronunciamiento militar”.

Es decir, para El Comercio, la crisis del Perú de la década de 1960, se reduce a la férrea oposición existente en el Congreso de la República. Mejor dicho, la historia del Perú se reduce a la historia del Congreso.  Vale decir, las demandas de los campesinos por la tierra, las demandas de los estudiantes por la gratuidad de la educación, las demandas de los trabajadores por derechos laborales, etc. no son parte de la historia del Perú. Tremendo tráfico ideológico de El Comercio que no sólo sirve para falsificar el pasado sino también, para falsificar el presente. Mejor dicho, sólo el referéndum salvará al Perú.  Así, la actual crisis no tiene sus orígenes en la corrupción del modelo neoliberal o en la Constitución Política del Fujimorato, sino en la oposición de Fuerza Popular a Vizcarra.

Pero, como suele suceder también con todas las satrapías, la de Velasco tuvo defensores. Es decir, individuos dispuestos a desdeñar los valores y recaudos de la democracia y el Estado de derecho. Algunos como un simple ejercicio retórico que les permitiera medrar en medio de la arbitrariedad y la falta de transparencia de un régimen de ese tipo; otros, por sintonía ideológica con el intervencionismo colectivista que lo caracterizaba; y unos últimos por la complacencia que les producía poder combinar una cosa con la otra…Estuvieron presentes desde el principio del régimen, pero al parecer sintieron llegada su hora de epifanía cuando esa dictadura –como todas– decidió acallar las críticas y apoderarse de los medios de comunicación, so pretexto de ‘entregarlos a los sectores organizados de la población’. Digitados desde Palacio, ocuparon entonces puestos claves en esos medios y desde allí procuraron darle un barniz intelectual a las justificaciones del atropello al Estado de derecho y a la propiedad que el velasquismo encarnaba.

Resulta interesante los adjetivos de poco floro que El Comercio utiliza contra aquellos que considera sus enemigos políticos. Individuos dispuestos a desdeñar los valores y recaudos de la democracia y el Estado de derecho. ¿Está describiendo a los analistas políticos que entrevista en los canales de televisión de la concentración? ¿Así denomina a sus narradores de noticias? O acaso ¿Es una auto descripción de quienes escribieron el editorial del floro? Claro que no. El Comercio manipula todos los días la información en nombre del Derecho a la Propiedad Privada y el Libre Mercado. El Comercio manipula todos los días la información en contra de los Derechos Laborales, el Derecho a la Salud y el Derecho a la Educación Gratuita.  Mejor dicho, para El Comercio (para sus propietarios) los Derechos sólo tienen un sustento en el dinero y el mercado. Lo demás debe ser sepultado y olvidado.

El fin de tan pernicioso episodio de nuestra historia, sin embargo, no supuso el repliegue completo de sus antiguos apologistas. Cultivaron, en el mejor de los casos, un silencio breve y decoroso que permitiera que el manto del olvido cayera un poco sobre su conducta deleznable y pronto volvieron a la carga en un nuevo intento de encontrarle virtudes ‘transformadoras’ a lo que fue un cuartelazo sin coartadas, de cuya estela empobrecedora todavía no hemos terminado de librarnos…Desde entonces han modulado, desde la academia o la tribuna política, justificaciones para lo que seguramente –y con justa razón– no estarían dispuestos a justificar hoy. Un poco a la manera de los que en los últimos años han evitado condenar el golpe del 5 de abril alegando que fue una experiencia “única e irrepetible”. Y ahora, a punto de cumplir sus bodas de oro, asomarán otra vez para intentar dotar de una dimensión mítica a esa triste ruptura del orden constitucional que nunca se animan a llamar por su nombre.

En su afán de liquidar a sus opositores, compara a los intelectuales que aprecian a la figura del General Juan Velasco Alvarado, con los operadores políticos que justifican los actos del Fujimorato. Es decir, coloca en el mismo nivel a aquellos que defienden la Reforma Agraria con aquellos que defienden la entrega a las grandes empresas extranjeras de nuestros recursos naturales. Coloca en el mismo nivel a aquellos que defienden los Derechos Sociales con aquellos que están a favor de la privatización de los bienes del Estado. Coloca en el mismo nivel a aquellos que están a favor de una política educativa y cultural con aquellos que ven la educación y la cultura como un simple negocio.

El odio de El Comercio hacia el gobierno del General Juan Velasco Alvarado se sustenta en la liquidación histórica de la vieja oligarquía terrateniente. Labor que debió realizar nuestra timorata y cobarde burguesía. Son sus sueños de títulos nobiliarios lo que se han convertido en una pesadilla anti velasquista. La historia no se puede falsificar.

+ Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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