Augusto Lostaunau Moscol

Perry Anderson y el origen del neoliberalismo

Augusto Lostaunau Moscol *

El historiador inglés Perry Anderson está próximo a cumplir 80 años. Nacido en Londres el 28 de septiembre de 1938, es actualmente un referente de las ciencias sociales serias y comprometidas con el conocimiento científico de la realidad histórico-social de la humanidad. Por ello, sus trabajos son debatidos a nivel mundial. A manera de homenaje esbozaremos algunas ideas a partir de sus aportes al estudio del neoliberalismo.

Sobre el origen del neoliberalismo, Anderson sostiene que:

“Comencemos con los orígenes de lo que se puede definir como neoliberalismo en tanto fenómeno distinto del mero liberalismo clásico, del siglo pasado. El neoliberalismo nació después de la Segunda Guerra Mundial, en una región de Europa y de América del Norte donde imperaba el capitalismo. Fue una reacción teórica y política vehemente contra el Estado intervencionista y de Bienestar. Su texto de origen es Camino de Servidumbre, de Friedrich Hayek, escrito en 1944. Se trata de un ataque apasionado contra cualquier limitación de los mecanismos del mercado por parte del Estado, denunciada como una amenaza letal a la libertad, no solamente económica sino también política. El blanco inmediato de Hayek, en aquel momento, era el Partido Laborista inglés, en las vísperas de la elección general de 1945 en Inglaterra, que este partido finalmente ganaría. El mensaje de Hayek era drástico: “A pesar de sus buenas intenciones, la socialdemocracia moderada inglesa conduce al mismo desastre que el nazismo alemán: a una servidumbre moderna”. Tres años después, en 1947, cuando las bases del Estado de Bienestar en la Europa de posguerra efectivamente se constituían, no sólo en Inglaterra sino también en otros países, Hayek convocó a quienes compartían su orientación ideológica a una reunión en la pequeña estación de Mont Pélerin, en Suiza. Entre los célebres participantes estaban no solamente adversarios firmes del Estado de Bienestar europeo, sino también enemigos férreos del New Deal norteamericano”.

Queda claro entonces que el neoliberalismo tiene una fecha de inicio y un padre que lo engendró: Es Friedrich Hayek el padre y 1944 la fecha de nacimiento de esta ideología política que buscó, desde el principio, reducir el Estado y dejar la máxima “libertad” económica. Para ello, Hayek se convirtió en un duro crítico del Estado de Bienestar y del Estado Socialista ya que, desde su perspectiva ideológica, ambas formas limitaban al ser humano a un orden que no era natural. Lo socializaba contra su voluntad; ya que –lo natural- es que el ser humano es individualista y sólo busca alcanzar el mayor provecho para su beneficio. Aunque, pese a que Hayek siempre sostendrá el egoísmo natural del ser humano, su primera acción política es convocar a otros ideólogos del naciente neoliberalismo. Anderson anota que:

“En la selecta asistencia se encontraban, entre otros, Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwig Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga. Allí se fundó la Sociedad de Mont Pélerin, una suerte de franco masonería neoliberal, altamente dedicada y organizada, con reuniones internacionales cada dos años. Su propósito era combatir el keynesianismo y el solidarismo reinantes, y preparar las bases de otro tipo de capitalismo, duro y libre de reglas, para el futuro. Las condiciones para este trabajo no eran del todo favorables, una vez que el capitalismo avanzado estaba entrando en una larga fase de auge sin precedentes su edad de oro, presentando el crecimiento más rápido de su historia durante las décadas de los ‘50 y ‘60. Por esta razón, no parecían muy verosímiles las advertencias neoliberales de los peligros que representaba cualquier regulación del mercado por parte del Estado. La polémica contra la regulación social, entre tanto, tuvo una repercusión mayor. Hayek y sus compañeros argumentaban que el nuevo “igualitarismo” de este período (ciertamente relativo), promovido por el Estado de Bienestar, destruía la libertad de los ciudadanos y la vitalidad de la competencia, de la cual dependía la prosperidad de todos. Desafiando el consenso oficial de la época ellos argumentaban que la desigualdad era un valor positivo en realidad imprescindible en sí mismo, que mucho precisaban las sociedades occidentales. Este mensaje permaneció en teoría por más o menos veinte años”.

De esta forma, los ideólogos que proponen implantar una sociedad de “individuos individualizados” para evitar el peligro controlador de un Estado “Interventor y totalitario”; los ideólogos que se oponen a toda forma se asociación que limite las libertades naturales y naturalizadas del ser humano; se organizaron en una Sociedad de ideología neoliberal que criticó duramente al socialismo y al capitalismo de la segunda mitad del siglo XX. La esencia de su crítica a estas dos formas de Estado se centra en un discurso ultra-ideológico: “No se puede limitar al ser humano en su búsqueda de la felicidad”. Aunque, la “felicidad” debe entenderse sólo como un logro económico de tal forma que, la “felicidad” será encontrada sólo en el mercado. En el libre mercado. Por ello, el Estado no debe intervenir. La libertad del individuo –junto a sus derechos- sólo le serán entregados en la economía de mercado.

Perry Anderson señala que:

“Con la llegada de la gran crisis del modelo económico de posguerra, en 1973 cuando todo el mundo capitalista avanzado cayó en una larga y profunda recesión, combinando, por primera vez, bajas tasas de crecimiento con altas tasas de inflación todo cambió. A partir de ahí las ideas neoliberales pasaron a ganar terreno. Las raíces de la crisis, afirmaban Hayek y sus compañeros, estaban localizadas en el poder excesivo y nefasto de los sindicatos y, de manera más general, del movimiento obrero, que había socavado las bases de la acumulación privada con sus presiones reivindicativas sobre los salarios y con su presión parasitaria para que el Estado aumentase cada vez más los gastos sociales”.

Este es el momento en el cual la ideología neoliberal mostró su verdadero rostro. Eran los ideólogos de un capitalismo radical y sectario. Todo aquello que limite maximizar las ganancias de las grandes empresas formaba parte de una limitación decadente y antinatural. Los sindicatos lo eran, El movimiento obrero lo era. Sindicato y Movimiento Obrero eran manifestaciones de Comunismo, por tanto, no se debía permitir su existencia. Deberían desaparecer. Con ello, los financistas de las publicaciones de los socias de Hayek, es decir, los empresarios, tendrían mayores ganancias. Se criticó al Estado Intervencionista, pero se exigía que el Estado intervenga en la destrucción de los sindicatos y el movimiento obrero. Mejor dicho, la ideología neoliberal sólo quiere un Estado a favor de los empresarios y sus intereses.

Anderson sentencia que:

“Cualquier balance actual del neoliberalismo sólo puede ser provisorio. Se trata de un movimiento inconcluso. Por el momento, a pesar de todo, es posible dar un veredicto sobre su actuación durante casi quince años en los países más ricos del mundo, única área donde sus frutos parecen maduros. Económicamente, el neoliberalismo fracasó. No consiguió ninguna revitalización básica de capitalismo avanzado. Socialmente, por el contrario, ha logrado muchos de sus objetivos, creando sociedades marcadamente más desiguales, aunque no tan desestatizadas como se lo había propuesto. Política e ideológicamente, sin embargo, ha logrado un grado de éxito quizás jamás soñado por sus fundadores, diseminando la simple idea de que no hay alternativas para sus principios, y que todos, partidarios u opositores, tienen que adaptarse a sus normas. Probablemente, desde principios de siglo, ninguna sabiduría convencional consiguió un predominio de carácter tan abarcativo como hoy lo ha hecho el neoliberalismo. Este fenómeno se llama hegemonía, aunque, naturalmente, millones de personas no crean en sus promesas y resistan cotidianamente a sus terribles efectos. Creo que la tarea de sus opositores es ofrecer otras recetas y preparar otros regímenes. Alternativas que apenas podemos prever cuándo y dónde van a surgir. Históricamente, el momento de viraje de una onda es siempre una sorpresa”. **

Y, el mayor logro de la ideología neoliberal es hacer creer que “no es una ideología”; sino,  por el contrario, es una suerte de espacio de común idea donde se encuentran las personas que sólo buscan el “crecimiento” personal. Lo cual “no es malo” ya que, “han invertido en su desarrollo”. Entonces, lo normal es el “sentido común neoliberal”; mientras que, todo lo demás es ideología que lo único que asegura es el fracaso ya que, estamos en una era de “posideologías”.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.

**Las citas son del texto Neoliberalismo: Un Balance Provisorio publicado en el libro La Trama del Neoliberalismo de Emir Sader y Pablo Gentili (compiladores).


Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos

Sigue transmision gu db1ca652

Anuncio newsletter gaceta f29c7558

Congreso 7c7dcada

Normita3 f155fb4e

Gogacetayoutube2 fd2a43c5


Más leídas - Augusto Lostaunau Moscol