Augusto Lostaunau Moscol

Octubre mes telúrico

Augusto Lostaunau Moscol *

El Perú es un país que presenta una alta e intensa actividad sísmica. El Dr. Enrique Silgado Ferro sostiene que:

“La noticia de los terremotos que acaecieron en el antiguo Perú, data prácticamente desde la conquista española; es el relato de los efectos por ellos causados, de las pérdidas de vidas, junto con otras observaciones. Lo dilatado y agreste del territorio, la escasa densidad de población, la falta de medios de comunicación, las preocupaciones de los conquistadores por su· afianzamiento en estas nuevas tierras, sus luchas civiles, todo ello unido a lo rudimentario de los conocimientos científicos de la época, no permitieron allegar mayor información ni confeccionar lo que hoy podríamos llamar un catálogo sísmico - geográfico. Los datos de que se dispone son incompletos y se encuentran esparcidos en diversas obras inéditas o poco conocidas, en las crónicas de los religiosos, o en las narraciones de los viajeros ilustres que visitaron esta parte del continente”..

El principal problema que se debe enfrentar para realizar una Historia de los Sismos en el Perú es la falta de documentación. El desinterés de las autoridades por conocer de manera científica las causas de los sismos, junto a la desidia de la misma población por conocer las características geográficas del país, han determinado ese abandono. Pese a ello, existen y han existido intentos por realizar un estudio científico de la actividad sísmica. Silgado Ferro anota que:

“El historiador don José Toribio Polo (1904), analizando todas esas fuentes y otras, estimó que se habían producido más de 2,500 temblores en territorio peruano, desde la conquista hasta fines del siglo XIX y advirtió que por varias causas no se anotaron muchos sismos, en el período de 1600 a 1700”.

Son los sismos ocurridos durante el siglo XVII los que han generado mayor atracción sobre los literatos. Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas, nos narra los efectos destructores de los mismos. Muchas de las actuales tradiciones propias de la cultura popular urbana tienen sus orígenes en los movimientos telúricos de aquella centuria. Silgado Ferro indica que:

“Los daños materiales fueron cuantiosos debido a que las construcciones eran inadecuadas para resistir los violentos movimientos del suelo. Se construía aprovechando los materiales de cada región y de acuerdo con las condiciones climáticas, primando las construcciones de adobe y de quincha en la costa, las de piedra en las regiones altas, como en Arequipa donde se construyó con sillar, un tufo volcánico fácil de manejar”.

Entre los factores que han determinado las consecuencias destructoras de los sismos encontramos: lo inapropiado de los lugares donde se han realizado las construcciones; y, lo inapropiado de los materiales que se han utilizado para las construcciones.

Un breve listado de los sismos más significativos –y documentados- que han ocurrido en el Perú durante el mes de octubre, es el siguiente:

El sábado 19 de octubre de 1609, a las 7 de la noche, se sintió en Lima un sismo de gran intensidad. Días antes, los habitantes de la villa habían ocupado las calles alarmados por nueve temblores fuertes. Pero, el terremoto en mención, obligó a demoler las torres de la Catedral de Lima, que fueron reconstruidas a menor altura y con materiales más ligeros. Muchas casas de vecinos fueron afectadas y la ciudad entró en cuarentena para preservarla de cualquier plaga o epidemia.

El 20 de octubre de 1687, se produjeron en Lima dos terremotos de gran magnitud. El primero se produjo a las 4 y 15 de la mañana; mientras el segundo a las 5 y 30 am. El primer sismo fue violento y sacó a los vecinos de sus casas, quienes por temor a las réplicas decidieron esperar el amanecer en plazas y parques. Así, el segundo sismo que fue de mayor fuerza y duración sólo ocasionó la muerte de 100 habitantes de la capital virreinal. La mayoría de las casas fueron afectadas ya sea con grietas o caídas de muros y techos. Pero, el segundo sismo generó el tsunami que al tocar la costa destruyó el puerto de El Callao, originando la muerte de 300 personas. La destrucción también se sintió en Pisco, Ica, Palpa, Nazca y Camaná. Pisco fue el otro puerto afectado por el tsunami. Al día siguiente, otro fuerte terremoto destruyó la ciudad de Arequipa.

El 28 de octubre de 1746, un terremoto de gran magnitud volvió a destruir la ciudad de Lima. Testimonios de la época señalan que sólo 150 casas quedaron en pié de las casi 3000 existentes. El sismo originó un tsunami que tocó El Callao con gran poder destructivo. Sólo quedaron en pié las murallas de sus alrededores. El sismo también se sintió en Guayaquil (norte) y Arequipa (sur). Causando mucha destrucción en los pequeños poblados ubicados en el litoral.

El 14 de octubre de 1791 un fuerte terremoto sacudió la villa de Pasco causando gran mortandad entre sus vecinos. El 8 de octubre de 1831, un fuerte sismo se sintió en Arequipa, Moquegua, Tacna y Arica. La zona más afectada fue Arica donde se produjeron decenas de muertos.

El 7 de octubre de 1920, un fuerte sismo dejó varias víctimas y daños materiales en Ayacucho y Arequipa. El 11 de octubre de 1922, un terremoto destruyó Mollendo. El 11 de octubre de 1939, un terremoto destruyó el poblado de Chuquibambilla en el valle del río Majes. El 3 de octubre de 1951 un terremoto afectó la ciudad de Tacna, originando pérdidas materiales y humanas. El 29 de octubre de 1956 un fuerte terremoto sacudió Huánuco y Tingo María.

El Dr. Enrique Silgado Ferro señala que:

A mediados del Siglo XVII, Lima, principal metrópoli de la América del Sur; había desarrollado y adquirido una fisonomía peculiar; sus calles rectas, sus edificaciones de ladrillo y adobe con halconería de madera, y sus setenta templos y campanarios eran motivo de orgullo. El terremoto de 1687 destruyó toda esa magnificencia arquitectónica y aunque reconstruida por el Virrey don Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de La Palata, volvió a ser íntegramente destruí da por el gran sismo de 17 46, que acompañado de un tsunami arrasó el puerto del Callao”.

Estos sismos originaron la desesperanza de los habitantes de Lima de aquellos tiempos. Silgado Ferro anota que:

Llano y Zapata (1748), decía pesimista. "se acabó lo que se había trabajado en doscientos once años, para construir magníficos templos y suntuosos edificios; pérdida tan grande que en otros dos siglos y doscientos millones, dudo con fundamento, pueda ser tiempo bastante para  su reedificación, ni cantidad suficiente para sus costos".

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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