Augusto Lostaunau Moscol

Los políticos en el centro de la tormenta

Augusto Lostaunau Moscol *

No cabe duda que desde la imposición del modelo neoliberal en el Perú, cada vez son más cotidianas las denuncias sobre corrupción en las altas esferas de los tres Poderes de Estado Peruano. Los Presidentes de la República que se han alternado en el poder desde 1985, han terminado sus mandatos envueltos en graves denuncias de corrupción. Alan García Pérez (1985-1990) fue declarado Reo Contumaz y, posteriormente, se dictaminó que sus delitos habían prescrito. Alberto Fujimori (1990-2000) fue sentenciado por delitos de corrupción y lesa humanidad. Alejandro Toledo Manrique (2001-2006) está en calidad de prófugo de la justicia. Nuevamente Alan García Pérez (2006-2011) enfrenta investigaciones por las coimas de Odebrecht (“La plata llega sola”). Ollanta Humala Tasso (2011-2016) se encuentras investigado (junto a su esposa) por delitos que van desde decepcionar dinero para su campaña hasta favorecer a la empresa Odebrecht –siempre por dinero-, por ello, fue llevado a prisión preventiva. Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) renunció al cargo por graves delitos de corrupción y tráfico de influencias. Martín Vizcarra Cornejo (2018-¿?) ya presenta denuncias por el Caso Chincheros y favorecer a constructoras. Mejor dicho, todos los Presidentes de la República de los últimos 33 años están siendo investigados, procesados o sentenciados por delitos de corrupción. Salvo Valentín Paniagua Corazao (2000-2001), quien con su Gobierno de Transición nos permitió salir del Fujimorato, pero no de la Dictadura Neoliberal, todos los Presidentes de la República del Perú son cuestionados o denunciados por delitos de corrupción.

Ricardo Ortega sostiene que:

“¡Nuevos tiempos mismos candidatos!, las principales figuras de la política del mundo hablan mucho de los jóvenes pero siguen apareciendo los mismos políticos de toda la vida, no importa si robaron o fueron parte de un gran escándalo, son tan sin vergüenzas que piden votos y venden una imagen falsa mediante una línea de marketing que es infalible en la gran mayoría de casos, es así que nace la pregunta ¿será que por eso Donald Trump ganó unas elecciones que parecían perdidas?”

Y parece que no existe una alternativa viable para enfrentar a estos políticos que se turnan en el poder. En las Agendas de Odebrecht aparecen las siglas AG lo que ha motivado todo tipo de comentarios, especulaciones, críticas y denuncias. De igual forma, en los llamados Audios de la Corrupción se ha nombrado a la Señora K (de la Fuerza N° 1) los que también ha significado todo tipo de comentarios, especulaciones, críticas y denuncias. Se supone que las próximas Elecciones Generales en el Perú serán en abril de 2021. Pero, los posibles candidatos presidenciales ya cuentan con un rosario de denuncias.

A ello, habría que añadir la existencia de cientos de ministros, vice ministros, asesores, alcaldes, gobernadores regionales, fiscales, jueces, policías, miembros de las fuerzas armadas, etc. que se encuentran en calidad de investigados, procesados o sentenciados por delitos de corrupción y otros. Mejor dicho, los Partidos Políticos son una cueva de ladrones. Y, son esos mismos partidos políticos los que podrán postular en las futuras elecciones generales de 2021. Claro, si es que el Presidente Provisional (e Improvisado) Martín Vizcarra termina el presente régimen. Ya que, salvo su primavera de referéndum, las cosas no le están saliendo bien porque debe mantenerse fiel al contrato que lo llevo al poder.

El reconocido periodista guatemalteco Mario Antonio Sandoval, sostiene que:

“LADRÓN ES QUIEN ROBA O HURTA, es decir, se apodera de lo ajeno con o sin violencia, respectivamente. Pero esto último no le quita la aplicación al término. Por aparte, según el Diccionario de la Lengua Española, corrupción no es solo el soborno, o sea la entrega de dinero para conseguir algo ilícitamente. Incluye pervertir, viciar con malas doctrinas o ejemplos y perturbar un sistema; alterar, es decir descomponer, echar a perder; causar el deterioro de algo. En otras palabras, si cualquiera de las acciones del presidente pueden ser calificadas de esta manera, lo convierten en alguien de la vieja política: no cumple sus promesas y, peor aún, realiza lo contrario, por convencimiento o porque en la práctica carece de influencia política”.

Es una posición que comparten millones de ciudadanos en todo el planeta. Incluyendo a los millones de ciudadanos peruanos que se encuentran hartos de las permanentes denuncias de corrupción. Pero, se encuentran muchos más hartos de la impunidad existente y de la “sacada de lengua” que hacen los políticos denunciados a la justicia. Existe una suerte de burla a la justicia cuando un ex presidente con graves denuncias e investigaciones por corrupción, realiza una conferencia sobre la forma de combatir la corrupción en una universidad. Eso es una “sacada de lengua” al país. Una mofa. Lo que origina mayor rechazo contra ese señor y su partido político. Quizás, por ello, la participación de dicha organización política en las elecciones regionales, provinciales y distritales, es casi nula, por no decir ridícula.  Ese es el costo de mantener políticos seriamente cuestionados. Son los partidos políticos los que, poco a poco, van perdiendo vigencia.

El año pasado (2017) el entonces Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski visitaba los pueblos de Piura para supervisar la famosa “reconstrucción sin corrupción”. Entonces, en el habitual discurso ante los ciudadanos del lugar (buscando darse el famoso “baño de popularidad”) dijo:

“Acá se necesita una carretera bien asfaltada y no con contratistas que roban porque ponen mezcla mala. Si queremos progresar en el Perú, tenemos que colgar a los rateros”

Una declaración que generó grandes aplausos y vivas entre los pocos ciudadanos piuranos que se encontraban con él. Pero, esa misma frase puede ser repetida en cualquier plaza del Perú y generará grandes aplausos y vivas entre los asistentes. Esa misma frase se puede repetir en cualquier lugar del Perú y generará grandes aplausos y vivas entre los asistentes. Es casi como la Declaración de la Independencia. Siempre va generar aprobación.

Eso es algo en lo que deben pensar los militantes de un partido político frente a las próximas elecciones generales. ¿Sus líderes merecen postular o merecen ser colgados? Muchos terminarán como Mussolini.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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