Jaime Antezana Rivera

Fuerza Popular: El hundimiento de un narcopartido u organización criminal

Escribe Jaime Antezana Rivera.- El fujimorismo, entre 1990 a 1999, convirtió al Perú en un narcoestado. Los narcobuques, los narcoaviones, los narcohelicopteros con cocaína y los narcofusiles que fueron enviados a las Farc son la evidencia de eso.

El fujimorismo nunca fue una propuesta ideopolítica o doctrinaria. Nunca se definió, por ejemplo, como liberal. Fue, desde su génesis, una organización delictiva y, con el golpe de estado, dictatorial. Fue una narcodictadura.

El narcoestado fujimorista fue producto de una alianza con el narcotráfico: con los carteles colombianos (de Medellín de Pablo Escobar y de Cali de los hermanos Rodríguez Orejuela) y los narcotraficantes nativos.

Fruto de esa alianza se utilizo las instituciones estatales y su logística para el envió de cargamentos de cocaína a EEUU y Europa. Y, en las zonas de producción y elaboración de PBC, cobraban "cupos" por el uso de las pistas de aterrizaje clandestinas.

Y como toda narcodictadura, fue corrupto: saqueo las arcas fiscales mientras ejecutaba obras en los sectores populares urbanos y rurales, de ahí que el fujimorismo tenga arraigo popular de los sectores más pobres. Eso vino acompañado de asistencialismo. O sea, obra más asistencialismo.

Además, aparte de destruir y controlar las instituciones, fue una narcodictadura que violo los derechos humanos con hechos execrables: la matanza de los estudiantes de La Cantuta, en Barrios Altos y en el Santa. Para eso creó el grupo Colina.

Entonces, contrario a lo que sostienen los fiscales que investigan a Keiko Fujimori y 11 miembros de su entorno intimo del vértice de Fuerza Popular, el fujimorismo es una organización criminal que cuajo en el poder. Esa es su naturaleza.

No se infiltro desde fuera. Fue gestada y configurada por el padre del fujimorismo, Alberto Fujimori, y Vladimiro Montesinos, su socio en la cúspide el poder. Tras la implosión del fujimorismo en 2000-2001, ¿el fujimorismo se reconvirtió en un movimiento político sano? No.

Siguió siendo una organización criminal. Eso sí, experimento un cambio muy importante: entre 2006 al 2011, se convirtió en un narcopartido. Es decir, incorporo a los narcotraficantes en su seno, en toda su estructura. Pasaron de la "alianza" a la incorporación orgánica.

Así, aparecieron los narcocandidatos y los narcopolíticos en Fuerza Popular. En efecto, de los 21 narcocongresistas que están en el congreso actual, 14 están en Fuerza Popular. Y de esos 14, 10 son patrones de firmas o capos regionales. Eso falta investigar.

En suma, el "partido" Fuerza Popular que esta en atravesando una crisis de hundimiento es el narcopartido más importante de esta poca: del siglo XXI. Un narcopartido es una organización criminal.

Pero, como ocurrió con Al Capone,que no cayo con una gota de licor sino por evasión tributaria, este narcopartido u organización criminal no esta cayendo por el dinero que el narcotrafico lavo en las campañas del 2011 y 2016, sino por el lavado del aporte de Odebrecht.

Si el juez Richard Concepción Carhuancho les da prisión preventiva a la señora Fujimori Higuchi y los 11 miembros de la nomenclatura fujimorista que están siendo investigados por lavado de activos el derrotero del fin del fujimorismo criminal. Eso es lo que esta en juego en la audiencia en curso.

Fuente: Jaime Antezana Rivera


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