Augusto Lostaunau Moscol

Un siglo del hospital Víctor Larco herrera (1918-2018)

Augusto Lostaunau Moscol  *

En 1918 se inauguró el Asilo Colonial de la  Magdalena –rebautizado posteriormente como Asilo Víctor Larco Herrera en 1920 y, finalmente, como Hospital Víctor Larco Herrera en 1930- para asistir a los enfermos mentales de la capital y del país. El Dr. Jorge José Jacinto Heredia anota que

“En 1901 empieza la construcción y en 1914 se termina. Pero no es sino hasta enero de 1918 que empieza a funcionar. En esa época había unos ocho pabellones y luego se fueron implementando los otros. Desde el inicio, ha sido fundamental para ayudar a los enfermos de la mente, y especialmente a los más necesitados”.

Este local fue construido gracias a los aportes económicos de los señores Víctor Larco Herrera, Juan Miculicich y Luis J. de Orbegoso. Mediante la Ley N° 2933 el gobierno del presidente José Pardo y Barreda estableció dentro del Presupuesto General de la  República, la entrega de 5826  libras, 9 soles y 6 centavos para sostener el recién inaugurado “Manicomio Nacional de la Magdalena” administrado por la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima. El Dr. Hermilio Valdizán fue nombrado su primer Director y pasaron a formar parte de su personal médico especializado, los doctores Baltazar Caravedo Prado, Sebastián Lorente de Patrón, Honorio Delgado, Enrique Encinas, Estanislao Pardo Figueroa, Wenceslao Mayorga, Juan Francisco Valega y Carlos Krumdieck. De esta forma se logró superar las limitaciones para el tratamiento a personas con enfermedades mentales que presentó el viejo Hospicio del Cercado, Casa de Insanos o Asilo de la  Divina Misericordia, fundado en 1859 durante el gobierno de Ramón Castilla, donde eran atendidos por los miembros de las Hermanas de la Caridad, practicando métodos como los “…baños por sorpresa, baños para agitados, sillas de fuerza para la represión de los agitados y cujas, una especie de jaulas donde eran encerrados con candados”.

Aunque este esfuerzo no garantizó que por las calles de Lima dejen de deambular los enfermos mentales, fue un gran avance para las ciencias de la salud mental. Manuel A. Muñiz en su estudio titulado “El Manicomio de Lima 1884” (publicado en La Crónica Médica de 1885), sostenía que:

“Dividir en ambos sexos, los enajenados incurables de los curables, los indigentes de los pensionistas, los sucios de loa aseados, los furiosos de los tranquilos, los ociosos de los trabajadores, los atacados de enfermedades contagiosas o no de los sanos, es imposible en un local que no tiene sino dos grandes departamentos. No se puede así evitar la constante acción de unos a otros, viéndose, conociéndose todos en el mismo sitio…Esto es no sólo inhumano sino repugnante”.

La misma infraestructura del antiguo manicomio hizo imposible un trabajo de mayor rigurosidad científica ya que con tan pocos espacios, era imposible una mayor especialización en el tratado de los internos. Hermilio Valdizán indica que:

 “En la sesión celebrada por la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima el día 1. ° de enero de 1919 fué (sic) elegido Inspector del Asilo Colonial de Magdalena el señor don Víctor Larco Herrera. Ese mismo día se hizo cargo del puesto y ese mismo día invitó a los médicos a una reunión en la cual debía formularse el programa de la obra de mejoramiento de una asistencia cuyos defectos e inconvenientes había podido apreciar en la visita realizada en días anteriores en compañía de su médico y amigo el Dr. Baltazar Caravedo”.

De esta forma, Víctor Larco Herrera no sólo fue uno de los principales benefactores que tuvo la Beneficencia Pública de Lima sino que, también se involucró en la dirección y administración de una de las instalaciones de salud. Como Inspector del Asilo Colonial, presentó la Memoria de 1919 donde acompañó cuadros estadísticos sobre el movimiento de enfermos durante el año de su gestión. Así, indicó que al 31 de diciembre de 1918 existían un total de 606 enfermos (294 varones y 312 mujeres), así mismo, indicó que, a pesar de figurar como internos, 35 pacientes no han sido ubicados dentro del Asilo (19 varones y 16 mujeres). Por ello, la existencia de enfermos en realidad de 571 internos (275 varones y 296 mujeres).  Agregando que, durante el año de 1919 –periodo relacionado directamente a su gestión- entraron al Asilo 274 pacientes (159 varones y 115 mujeres), con lo cual, la cifra de enfermos era de 845 (434 varones y 411 mujeres), lo que hace percibir que durante la gestión de doce meses de Larco Herrera, el Asilo aumentó en casi 50% el número de pacientes. Un esfuerzo por solucionar la presencia de personas enajenadas en las calles de Lima.

Un gran esfuerzo que, cien años después no ha tenido continuidad y no existe ningún interés de parte de los gobiernos por la salud pública.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos