Augusto Lostaunau Moscol

Mariano Lorenzo Melgar Valdivieso

Augusto Lostaunau Moscol *

El 10 de agosto de 1790 nació en Arequipa el joven del canto y la poesía popular, Mariano Melgar. Escritor patriota que fue fusilado por el delito de luchar por la independencia del Perú. Desde el inicio de la revolución tupacamarista de 1780, el sur andino vivió tiempos de violencia política y social. La idea de independizarse crecía cada vez más y, un pensamiento joven y vivo como el de Melgar no podía estar lejano de ese deseo popular.

Pese a tener 25 años al momento de ser fusilado por los ejércitos realistas, la corta vida de Melgar fue marcada por su deseo de trascender. Flor de Lourdes Gamero Cano hace una breve referencia a su vida:

“El poeta de los yaravíes, Mariano Lorenzo Melgar Valdivieso, nació el 10 de agosto de 1790 en Arequipa, Perú. A la temprana edad tres años ya sabía escribir, a los ocho años, ya poseía conocimientos de latín, aprendió autodidácticamente a ejercer el dibujo, la pintura e incluso ejecutó exitosamente planos arquitectónicos. Inicia sus estudios en 1795 en una escuela religiosa para niños y posteriormente se le concede una capellanía en el valle de Majes. En 1798 a influencia de sus padres viste el hábito clerical por un determinado tiempo. En 1807 ingresa en el Seminario de San Jerónimo donde le otorgan tres años más tarde una beca que lo conduce a desempeñar su papel de catedrático de Física y Matemática. En 1812, en Lima se edita un libro en homenaje a José Baquíjano y Carrillo, en el cual se publica una oda y un soneto de Melgar”.

A los 20 años, ya dictaba cátedra universitaria y, a los 22 años, formaba parte de la joven pléyade de escritores peruanos. Está de más decir que, su prestigio académico le había asegurado un prestigio social y, quizás en el futuro, una posición económica acomodada. Pero, Melgar dejó todo por la patria. En plena lucha contra los realistas y sus socios nativos, Melgar escribió Marcha, donde hace una exaltación de la patria por venir.

Ya llegó el dulce momento

en que es feliz Arequipa,

ya en mi suelo se disipa

el Despotismo feroz;

ya se puede a boca llena

gritar: que la Patria viva,

que la libertad reciba,

que triunfe nuestra Nación.

Cayó el monstruo detestable

que en nuestra cerviz sentado

trescientos años ha hollado

la Justicia y la razón;

y en su lugar se levanta

la oliva de la victoria,

que borrará la memoria

de los siglos de opresión.

Levantad pues hijos bellos

del Perú siempre oprimido,

incrementad el partido

de esta grande Redención:

ved que el Cielo nos protege

y que salen los efectos

mayores que los proyectos

que el Patriotismo formó.

No se encuentre un hombre solo

que no empuñe aguda espada,

y arroje a su negra nada

al tiránico español:

pues las heridas gloriosas

que en el campo se reciban

harán que sus nombres vivan,

muerto el Déspota esquadrón.

Suene en fin en todas partes

con las voces y los hechos,

que no viven nuestros pechos

si no logran este honor:

Viva, viva eternamente,

el Patriotismo peruano,

viva el suelo Americano,

viva su libertador.

Sobre esta Marcha, Aurelio Miró-Quesada Sosa en su libro Historia y Leyenda de Mariano Melgar 1790-1815, sostiene que:

“La exaltación patriótica y revolucionaria es evidente; pero no puede desconocerse que junto a la expresión individual hay también un eco común de los tópicos literarios de la época”.

Marchas y cantos como el de Mariano Melgar sirvieron para incrementar el patriotismo de los sectores populares que abrazaron la causa independentista por el el sector social más oprimido y explotado durante el régimen colonial. Es así que, en todo el Perú se fue afirmando la idea de terminar con 300 años de yugo español. Aquí se encuentra el origen de los constantes cambios en la letra original del Himno Nacional. Muchos cantos y marchas de raigambre popular se mezclaron con la creación oficial.

 Pero, Mariano Melgar también es reconocido por aportar en la poesía y canto popular de su natal Arequipa. El Yaraví fue su forma de expresión más lograda. De ello dice Flor de Lourdes Gamero Cano:

“En la obra de Melgar podemos encontrar dos elementos claros que surgen en su poesía. Por un lado, la base de la poesía española típica de su tiempo, la cual él conocía y manejaba. Por otro lado, el canto andino, el yaraví de raíz indígena peruana por el cual obviamente, él sentía y se identificaba. En cuanto a la concepción del yaraví, vemos que existen varias teorías y no está del todo bien definido. En todo caso, partimos en este estudio de la concepción que tiene Miró Quesada (1978), donde se refiere al haraui como toda forma de poesía caracterizada por su contenido, triste o alegre, de expresión personal o colectiva, frecuente en la fiesta rural y las poesías populares de otros pueblos, en el cual se mezclaba el canto y la danza”.

De esta forma, Mariano Melgar se elevó a la categoría de Poeta de la Interculturalidad. Supo mantener sus raíces indígenas populares arequipeñas pese a ser un versado en las formas de escritura de España. Un hombre que se formó en la cultura oficial de su tiempo, pero que se comprometió con salvaguardar la creación popular prehispánica de sus antepasados.

Mariano Lorenzo Melgar Valdivieso no sólo es un héroe de la patria; también es un héroe de la resistencia cultural de un pueblo que pese a estar vilmente sometido por una régimen colonial opresor, siguió produciendo y reproduciendo su propia cultura, como la base de su identidad cultural.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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