Augusto Lostaunau Moscol

¿Xenofobia en el Perú?

Augusto Lostaunau Moscol *

La segunda década del siglo XXI en el Perú, está marcada por un fenómeno social totalmente nuevo: La llegada masiva a nuestro país de migrantes de otras nacionalidades.

El Perú es un país que, durante la última parte del siglo XX vivió el fenómeno de la emigración. Miles de peruanos partieron dejando familia y sueños. Los Estados Unidos, Japón, Argentina, Chile, Italia, España, Francia, Brasil, Suecia, etc. fueron los países elegidos para empezar de nuevo. Se fueron por miles (casi cuatro millones). Regresan sólo de vacaciones. Los hemos visto en los estadios del último mundial de futbol. Los vemos en los reportajes por fiestas patrias. Se fueron dejando atrás la violencia política. Se fueron dejando atrás la corrupción del régimen de Alan García Pérez (1985-1990). Se fueron dejando atrás la dictadura de Alberto Fujimori (1990-2000). Se fueron dejando atrás los regímenes neoliberales y antipopulares (2001-2018). Y se seguirán yendo dejando atrás la corrupción y la impunidad.

Pero, mientras miles se van, otros miles llegan. No son los que se fueron antes. No existe el retorno. El que se va ya no quiere regresar. Los que llegaron son de otras nacionalidades. En los últimos años son miles de venezolanos los que se han afincado en nuestro territorio. Pero, no son los únicos. También están los que han llegado desde República Dominicana y Colombia (que son confundidos como venezolanos), los ecuatorianos, bolivianos y chilenos (quienes históricamente siempre han formado parte de nuestra sociedad); los argentinos y uruguayos (fáciles de reconocer por su forma de hablar); españoles, italianos, franceses, chinos, taiwaneses, filipinos, haitianos (radicados en el campo), etc. Aunque, los más visibles son los venezolanos.

No es el factor numérico lo que hace que la migración venezolana sea la más comentada. Es el factor político. Existen organizaciones políticas desesperadas por mantenerse en el poder que han generado que la migración de venezolanos se politice. Por temor a perder el control del Poder Legislativo y el Poder Judicial (donde tienen sus tentáculos de corrupción e impunidad) han logrado generar una política permisiva a la migración venezolana. Una política permisiva que fue apoyada por la incapacidad política del breve y precoz Pedro Pablo Kuczynski en su afán por aferrase al sillón presidencial.

La migración es buena. El control de la migración es mejor. País que recibe inmigrantes gana potencial humano. País que produce migrantes pierde potencial humano. Los países económicamente más poderosos del mundo tienen una política de inmigración. Seleccionan a sus inmigrantes. Los países más pobres (y empobrecidos) al dejar partir a sus inmigrantes, también dejan ir sus capacidades. Eso lo sabemos los peruanos por nuestra tragedia histórica.

Aunque, en el caso actual, la migración venezolana -que tiene características de politiquería partidaria- no ha cumplido con una política de control de migración. Por ello, es que se están produciendo conflictos entre peruanos y venezolanos. Los medios electrónicos se están llenando de vídeos donde se aprecian estos conflictos. Más aun, cuando se difunden noticias de venezolanos comprometidos en actividades delictivas. Parece que la ansiedad por mantenerse en el poder, hizo que las organizaciones políticas comprometidas con esta migración no hayan evaluado sus posibles resultados adversos.

Hoy, la gran mayoría de peruanos saben que esta migración fue favorecida por un débil y títere gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Esta migración sigue favorecida por un Presidente Provisional (e improvisado) como Martín Vizcarra. En el Mensaje a la Nación del último 28 de Julio, no se dijo nada sobre este problema social engendrado en el régimen de su breve y precoz antecesor. Se ha desviado la atención a un posible referéndum que no solucionará nada. Y la migración continúa sin ningún control. Seleccionar a los inmigrantes no es racista ni violación a los Derechos Humanos. Es tener un mayor control por determinar quién entra a tu país y quién no puede entrar a tu país. Nadie dejaría entrar a su casa al posible agresor de sus hijos.

El Perú es un país racista. Todos los peruanos somos racistas. Claro está que, siempre lo negamos. Pero lo somos. No somos racistas contra los inmigrantes. Más aun si estos inmigrantes tienen características fenotípicas externas propias de los grupos étnicos blancos. Mejor dicho: Son blancos, son rubios, ojos azules, de estatura alta, entonces, son bienvenidos. (Para mejorar la raza, dicen los racistas). Somos racistas con quienes presentan características fenotípicas externas propias de los grupos étnicos cobrizos. Mejor dicho: Tienen la piel color puerta o marrón; cabello negro y lacio, ojos oscuros, de muy baja estatura, entonces son rechazados. Lo que significa que no somos xenófobos (rechazo a lo externo) somos endófobos (rechazo a lo de adentro). El blanco es bienvenido; el “indio” es rechazado. Somos racistas con nosotros mismos. Ser racista en el Perú es un insulto frente al espejo.

Queda claro que no existe xenofobia en el Perú. Menos en el Perú actual. Lo que está sucediendo es que, los ciudadanos peruanos rechazamos la corrupción y la impunidad de las organizaciones políticas que han asaltado el poder. De esas mafias que controlan los Poderes del Estado. De esos dirigentes político-partidarios que pasean por todo el mundo sin trabajar. Que buscan ser mantenidos por el presupuesto nacional. Y, son ellos los que han generado este caos social con una migración no controlada. Son esas bandas delincuenciales con careta de partido político los que han encontrado en los inmigrantes un posible caudal de votantes. Eso es repudiado por los peruanos.

Es necesario aclarar que siempre el Perú ha tenido poblaciones migrantes llegadas desde otros países. Hoy, sus descendientes son tan peruanos y jamás han sido rechazados por su origen. Salvo los negros, a quienes se les insulta cuando se les dice “moreno” o “afroperuano”. Son términos copiados de un país racista y segregacionista como los Estados Unidos. Salvo un historiador racista (que escribe por escribir) que sostiene que los chinos agredidos en Lima en 1909, fue producto de una visión racista de los obreros negros del sector construcción (lo que demuestra su visión clasista contra el movimiento obrero), no existen estudios científicos que demuestren la existencia de un discurso político-racista en el Perú.

Aquí no deben existir ni chinos, ni negros, ni serranos, ni blancos. Aquí debemos existir sólo Peruanos. Sin que importen el color de la piel o los ascendentes familiares. Nos hace falta una política de identidad.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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