Jaime Antezana Rivera

Primera fotografía: Narcocandidatos en 18 regiones del Perú.

Escribe Jaime Antezana Rivera.- Desde Amazonas hasta Ica sin parar, pasando por Cajamarca, Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash. Y desde Lima Metropolitana hasta Puno, pasando por Junín, Huánuco, Pasco, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Puno en el sur andino peruano.

Y, allá en el oriente, en Ucayali y San Martín los narcocandidatos -junto a corruptos, contrabandistas y mineros ilegales en Madre de Dios y Puno- se han apoderado de la mayoría de "partidos políticos" y los escasos "movimientos regionales".

La primera fotografía son 18 regiones con narcocandidatos a los gobiernos regionales,municipios provinciales y distritales. Ese es el "desborde" de la narcopolítica, de los narcandidatos que sera -¡que duda cabe¡- en el rasgo central de este proceso electoral.

Es un "desborde" mayor al 2014, pues supera a ese proceso electoral municipal y regional en dos regiones. Hemos pasado de 16 a 18 regiones: las nuevas regiones son Ancash y San Martín. Y es -al momento- equivalente al número de regiones donde hubo narcocandidatos al Congreso en 2016.

No se descarta, sin embargo, la existencia de narcocandidatos en Loreto, convertido en un nuevo Vraem de la coca y drogas. Ni en Tumbes o Tacna, rutas de salida de cocaína al Ecuador y Chile y de notable violencia delincuencial y criminal derivada de esta y otros factores.

Y, sin temor a equívocos, los narcocandidatos sera el elemento rector de las múltiples formas de criminalidad organizada (corruptos, mineros ilegales,contrabandistas, etc) que se han instalado en la mayoría de "partidos políticos" y "movimientos regionales" del país.

Esas fuerzas "patológicas" son las apuntan gobernar las regiones, provincias y distritos con formidables maquinarias económicas y mediáticas para que la "elección" quede entre los que más gastan. En esa labor están. Basta ver la enorme propaganda que vienen realizando para darse cuenta de ello.

En el Perú de hoy asistimos al fin de la política, de los planes de gobierno y las debates sobre los mismos como era antes. Eso será una mera "formalidad": el cumplimiento de un requisito de la ley. A los narcocandidatos ni la criminalidad organizada nos les interesa ese tema.

Que Antonio Becerril, hermano del congresista Becerril, haya plagiado el plan de gobierno de la web el Rincón del Vago es solo la punta de la madeja. Si se revisara los planes de gobierno presentados por los demás candidatos encontraríamos más plagio. No es uh hecho aislado.

¿Quienes son los narcocandidatos que postulan a los gobiernos regionales, municipios provinciales y distritales? Pese a no tener "pruebas" ni poder decir abiertamente los nombres y apellidos de estos, en el tejido social recorre sus nombres y amplios sectores saben quienes son.

¿Acaso en Villa el Salvador no saben quien es el narcocandidato y sus topos? ¿Acaso en Cajamarca no saben quienes son los narcocandidatos a la región y la municipalidad provincial? O ¿acaso los huancainos no saben quien es el narcocandidato a la región y sus topos?

Esta surgiendo una resistencia ciudadana contra estos: grandes, medianos y chicos en gran parte del país. Las fuerzas sanas, con enormes debilidades y sin lograr articulación a grandes espacios, se aprestan a dar la pelea contra los narcocandidatos.

Lo mismo esta ocurriendo contra los candidatos de la corrupción; se organizan foros cívicos y eventos para sensibilizar porque no votar por los candidatos que tienen procesos por presuntos actos de corrupción. O contra los mineros ilegales en Puno y Madre de Dios.

Se viene, pues, unas elecciones muy complejas y reñidas que no estará exenta de violencia delincuencial y criminal entre candidatos y, sobre todo, contras las fuerzas sociales que buscaran cerrar el paso a los narcocandidatos y candidatos de la corrupción.

El secuestro y desaparición hasta el día de hoy de un candidato en Tayacaja, Huancavelica, muestra que ese el camino ya empezó. Otro secuestro en Pichis-Palcazu, el segundo sin repercusión mediática, lo confirma. Y un autoatentado y atentados con dinamita están en esa línea

Ello es una clara muestra que la mayoría, con notables excepciones, de partidos políticos y los pocos movimientos regionales son narcopartidos u organizaciones criminales para saquear el dinero de los peruanos. Los narcopartidos u organizaciones criminales es el signo de esa época.

Fuente: Jaime Antezana Rivera.


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